lunes, 14 de abril de 2014

Encuentro cultural en homenaje al Idioma

EL IDIOMA Y SU PRESENCIA EN LA VIDA DEL HOMBRE


Lucila González de Chaves
Lugore55@gmail


Antes de hablar de lo que el idioma representa en la vida del hombre, quiero  resaltar esta noche la fuerza y la eficacia de dos grandes amigos de siempre, ambos cultores y promotores del arte: Adriana Hernández, el “Hilo de Luz” que, en tertulias de gran valor artístico, hace gustar y admirar la cultura de Antioquia y Colombia, en lejanos espacios extranjeros. Ella, es un Hilo de Luz, poderoso y radiante, que un día quiso abrir esta Casa del Arte: Centro de emprendimiento cultural “El Café Rojo”, para continuar la historia de nuestro pueblo ávido de arte. Además, reconocemos en Adriana, no solo a quien interpreta con excelsitud la poesía, también a quien cultiva con gran acierto, el arte de crearla, ¿cuándo podremos presentar aquí su libro de poemas  Esperando Abril?

Y Henry Cardona quien ha entregado su vida entera a formar juventudes para el arte; pero no solo es mentor (él también, un hilo de luz), sino que ha organizado infinidad de actos culturales en Medellín y en muchísimos pueblos de Antioquia, para dar a conocer la diversidad del arte. Aquí mismo, ya lo han visto ustedes dirigiendo, orientando, iluminando brillantes presentaciones de diverso género.

Adriana, Henry y  sus amigos y colaboradores más cercanos y desinteresados aúnan fuerzas, esperanzas y realizaciones para sacar adelante sus proyectos. Por todo ello, es para mí un honor estar esta noche con ellos y con todos ustedes.

Quiero hacerles un reconocimiento especial en las palabras del escritor español Víctor Corcoba Herrero, quien dice:

“En la poesía están todas la emociones, todas la identidades creativas y todos los cánticos liberadores. Hay que volver a ella para hallarse consigo mismo y aproximarse a lo absoluto, para reencontrar la paz malgastada y borrar de la memoria amores que no son.
“En el perenne gozo de la enigmática belleza (que es la poesía) anida la autenticidad de la que estamos hambrientos…
“La poesía es una exigencia para dar voz a los sentimientos arrinconados… A la poesía hay que reconocerle su efecto socializador, su carácter persuasivo y único. Convive con cada uno. Forma parte de  nuestra existencia. Lo decía Bécquer: ‘Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía`.
“Los intentos del ser humano por comprender el origen de los dioses y, en ellos, del cosmos, encontraron su primera locución en la poética….
“La poesía es imprescindible y necesaria en la época actual, aunque solo sea para poder respirar placenteramente y saber que existimos con pensamientos renovados y libres de ataduras…
“En el fondo, un poema no es algo que se ve, sino algo que se siente…”

Por eso, estos amigos entrañables, Adriana y Henry, y todo su equipo colaborador llevan como consigna que el idioma y sus manifestaciones en todos los campos, tienen que estar presentes en la vida del hombre. A esa verdad de que el idioma es, al mismo tiempo, nuestro ser, nuestros sentimientos y pensamientos, agrego unos cuantos conceptos para afirmar


EL  PODER  DE  LA  PALABRA


porque ella es el núcleo fundamental de la expresión. Desde siempre se nos ha dicho que el hombre es un animal racional, es decir, capaz de razonar. Si el ser humano razona, si piensa, es capaz de amar, de reír y de hablar. El amor, la risa y la palabra nos separan definitivamente del animal. Dicho de otro modo: la capacidad de ser alegres y el don divino de la comunicación, hacen que  seamos un grupo aparte, en el proceso de la creación y en el desenvolvimiento de la historia.

(En virtud de mi profesión de maestra del idioma y de literatura, durante cincuenta años, con la lectura y el estudio de numerosos escritores y ensayistas de todas las escuelas y de todas las épocas, entre ellos, Ortega y Gasset, Pedro Laín Entralgo, Martín Vivaldi, Eugenio Coseriu, Azorín, Pedro Salinas, García de Diego, Marouzeau,  he podido ordenar y enriquecer mis conceptos sobre el idioma, esa suma de palabras, que dan cuenta de nuestro ser.)

La palabra, tan necesaria en la comunicación, no tiene cabida sino en la frase; y en la frase no la tienen los múltiples significados de la palabra, sino uno sólo, el necesario en esa frase. La palabra, tiene en ella una significación momentánea, determinada por la situación, que nuestro pensamiento o nuestros sentimientos le asignan en esa  frase, dirigida, exclusivamente, a quien nos escucha o nos lee. Por eso somos responsables de nuestras palabras; una sola de ellas da cuenta, a quienes nos escuchan, de nuestra nobleza interior o de la mezquindad de nuestra vida espiritual, o cultural, o afectiva. Somos en nuestro interior tal y como son nuestras palabras.

La palabra es un puente entre nuestra muy íntima realidad y la realidad del otro; entre el YO hacia el TÚ, para llegar a un NOSOTROS; pero ocurre casi siempre que nuestras deslealtades, nuestros prejuicios y odios y rencores incondicionales, borran el NOSOTROS, desconocen el TÚ, es decir, a los otros, y sólo quedan las palabras narcisistas alabando el YO.

La efectividad de la palabra está circunscripta al “almacenamiento” interior de cada individuo. Un almacenamiento que está constituido por lo psicológico, lo afectivo, lo espiritual y lo intelectual. A mayor almacenamiento, mayor necesidad de la palabra y, por consiguiente, mayor responsabilidad en el empleo de ella. A un mayor y enriquecido almacenamiento interior, corresponden más amabilidad en las palabras, mayor equilibrio en el tono con que se pronuncian, mayor facilidad en el acercamiento a los demás, cualesquiera sean quienes nos hablan o nos escuchan; a menor almacenamiento interior, corresponden mayor rudeza y altanería en la palabra, más egolatría, menos comunicación amable y bondadosa.

Es bueno preguntarnos en esta celebración del Idioma, y siempre, ¿cuánto respeto tenemos por la palabra hablada y escrita?, ¿cuánto hemos estudiado su funcionalidad y manejo en relación con nuestro ámbito familiar, afectivo, laboral, cultural?, ¿hemos pensado seriamente en las secuelas positivas o malignas que nuestra palabra pueda dejar en el otro?

El sentido de la palabra no puede ser más que aproximativo, como lo es nuestro propio pensamiento;  ocurre que las palabras resultan muchas veces impotentes, para expresar todos los aspectos del pensamiento, del sentimiento, de la imaginación. Está ya comprobado que nuestra palabra nos traiciona muchas veces por defecto, y también por exceso.

El diccionario, con toda su riqueza de léxico, no es, a fin de cuentas, más que un lugar donde yacen las palabras. El ser humano, como un taumaturgo dotado del mágico poder de revivir esos vocablos que están inertes en el diccionario, les ordena  levantarse, vivir. Así, cada palabra, se transforma en ser vivo, lleno de significación y de sentido, de comprensión y de amor. Pero, a veces, nuestra pequeñez de alma, en un momento de odio, de rencor, de envidia, ordena a la palabra: ¡aplasta a ese que me escucha!  Y ella obedece, destrozando una vida, dañando la más bella relación.

La belleza y elegancia de un texto escrito no residen en las palabras aisladas, sino en su artística conexión; esa capacidad de expresión, habita en el modo y en la sabiduría de utilizar las palabras y, por sobre  todo, en la riqueza interior de quien habla o escribe.

La profundidad y trascendencia de lo que hablamos y escribimos, resultan de lo que, con las palabras, como vehículo, hagamos sentir o pensar a quien nos lee o nos escucha.

Es bueno recordar que hay palabras vacías de significación o mal colocadas tanto al hablar como al escribir.

Un texto en el que predominan las palabras vacías produce una impresión de ordinariez, de indigencia mental y espiritual. Y en lo hablado, ya el diccionario incluyó el adjetivo ‘cantinflesco’ para referirse a todo lo que hablamos falto de sentido, de mensaje, de coordinación, a semejanza de aquel célebre actor de cine mexicano conocido con el sobrenombre de “Cantinflas”.

O por el contrario, las palabras llenas de valores, de significación y de sinceridad, prestan a la frase una densidad considerada como elemento del buen estilo. Pero, hay que tener cuidado, porque tal densidad puede ser también fatigosa y difícil de sostener mucho tiempo, puesto que exige una permanente tensión espiritual y mental.  La excesiva densidad puede resultar indigesta.

Encontramos ejemplos de este estilo indigesto, por demasiado cargado de ideas y pensamientos, en algunos filósofos para quienes escribir es ‘apretar’ de tal modo el pensamiento, en palabras y frases tan densamente significativas, que la lectura se transforma en un ejercicio análogo al que se realiza para desentrañar el sentido de una fórmula matemática.

El manejo de cada palabra en la comunicación NO es tarea fácil. Recordemos que son pocas las palabras que tienen un sentido claro y un solo significado. Cuanto más se estudian las sutiles diferencias y matices en el significado de las palabras, más se convence uno de la responsabilidad, al utilizarlas como instrumentos para razonar y para transmitir ideas y, sobre todo, sentimientos.

Una palabra mal empleada estropea, y a veces para siempre, el más bello pensamiento, la más brillante idea y el más dulce de los sentimientos.

En el ejercicio de mi magisterio, yo también he rendido homenaje a la palabra, enseñándola y disfrutándola; producto de ello son mis dieciséis libros; el último: LITERATURA, investigación, lecturas y análisis, que es


UN LIBRO DE ESTUDIO

El autor argentino Constancio C. Vigil dice: “Hay muchas más almas por conquistar que tierras por cultivar”. La filosofía de este autor y la sentencia del sabio escritor alemán Juan Wolfgang Goethe cuando afirma: “Solo lo que es fecundo es verdadero”, fueron el despertar de mi conciencia ética e intelectual y el incentivo que me llevaron a estudiar para enseñar y, luego, a recoger en libros, todo mi trabajo de estudio e investigación en el campo de la literatura y del lenguaje, durante cincuenta años de labor profesional.

Empezó, entonces la tarea de releer, corregir, hacer ajustes, cuestionar opiniones, comparar conceptos, ubicar hechos y circunstancias, jerarquizar apreciaciones literarias, reflexiones de contenidos, puntos de vista sicológicos y estéticos; ubicar en el tiempo y en el espacio a autores, obras, corrientes humanísticas, escuelas literarias, manifestaciones poéticas, ensayísticas, situaciones objetivas y subjetivas; confrontar datos, dejar un poco las estrictas normas lingüísticas y estilísticas en el recorrido por el abrupto camino en el intento de descubrir la belleza, la armonía, la verdad, el mensaje de cada libro, de cada personaje, de cada poema, de cada autor, el porqué de las circunstancias, de los comportamientos, de las imágenes literarias, de la elegancia y el libre y claro fluir de las palabras…

Una extensa bibliografía da cuenta de lo mucho consultado; pero, por sobre ella están las diarias experiencias de mis lecturas, de mis apreciaciones, de mi propio sentir y pensar que durante muchísimos años, yo como maestra llena de asombro y amor por la belleza y la verdad expresadas, bien en prosa, bien en poesía, fui asimilando, acumulando  y compartiendo hasta dejar huella en mis alumnos y plenitud en mi alma.

En este libro he querido destacar la inmensa y valiosa presencia de la mujer en las letras, en especial en la poesía, y, remontar esa presencia en Colombia hasta llegar a la época en que a la mujer le estaba vedado el campo de la poesía. Fue Laura Victoria la valiente mujer boyacense, que se permitió poetizar los sentimientos amorosos en inolvidables páginas, producciones poéticas que fueron rechazadas por la iglesia, la sociedad y la familia. Tantos problemas llevaron a la poetisa a radicarse en México, en donde vivió desde 1935 hasta 2004 cuando murió a la edad de cien años.

El poema más criticado y rechazado por audaz y erótico, y precisamente, el que la llevó a la fama, tiene por título “En Secreto”………

……………………………

(La gran intérprete del verso, Adriana Hernández, nos regaló –después de mis palabras- un precioso recital, encabezado precisamente, por el poema en mención).

(Este texto fue leído en el Centro de Emprendimiento Cultural Café Rojo, en el homenaje al Idioma, el 10 de abril de 2014.)


EN SECRETO


Ve, acércate más, bebe en mi boca
esto que llamas nieve;
verás que con tu aliento se desata,
verás que entre tus labios se enrojecen
los pétalos de ámbar….

Ven, acércate más.
Muerde mi carne
con tus manos morenas;
verás que dulcemente se desmaya
el cactus de mi cuerpo,
y surge tenue de la nieve dura
la misteriosa suavidad del nácar…

No sentirás mi carne llamearse
con tersas rosas cárdenas,
pero sabrás que es tibia como un nido
de plumas sonrosadas…

Ven, acércate más,
bebe el aliento
que se aleja de mí como una ráfaga;
en vez de fuego sentirás el fresco
despliegue de mis alas…

Deja que entre tu pelo se deshojen
mis manos delicadas;
sabré quererte con piedad de arrullo,
sabré dormirte con calor de lágrimas.

Nadie en la vida te dará más seda
que la que yo destrenzaré en tu almohada:
Tendrá el olor del musgo humedecido
y una sutil irradiación castaña.

Ven, acércate más.
Para tu cuerpo
Seré una dulce ondulación de llama;
y si tu ardor entre mi nieve prende,
y si mi nieve entre tu fuego cuaja,
verás mi cuerpo convertirse en cuna
para que el hijo de tus sueños nazca.

Laura Victoria, colombiana
(Gertrudis Peñuela de Segura)






viernes, 28 de febrero de 2014

UNA GRAN VELADA CULTURAL EN "OTRAPARTE"

¿Conocemos al poeta y profesional de la arquitectura, Hugo Álvarez Restrepo?


Muchos sabemos de las mil cosas que hace… Otros más, saben qué tiene… Pero… ¿sabemos  quién ES?

Hugo es un ser humano excepcional, “un buen ser humano”, y eso significa: “un ser generoso, humilde y amable”, según el decir de la escritora María Clara Villegas, en su reciente libro “La gente feliz es más exitosa.”

Así, pues, Hugo es gentil, alegre, leal, buen amigo de sus amigos. Es un ser inteligente y, como tal, es común que, a veces, se le salgan del “almario” la ironía, la crítica, el sarcasmo, el magnífico buen humor, la picardía; y, ahí, en esas características, aterriza una sobresaliente forma poética que es la décima, en la cual, Hugo es un maestro; por eso no es casualidad que el periódico El Tiempo esté siempre atento a publicar las frecuentes décimas que a nuestro amigo le van surgiendo con motivo de cada acontecimiento importante, o cultural, o ridículo, o deshonrador que, a montones, ocurren en esta patria nuestra.

La décima o espinela, pues su creador fue el poeta Vicente Espinel (español, entre siglos XVI y XVII), es una de las formas clásicas de estrofas, frecuente en nuestro idioma. Digamos simplemente: la décima es una estrofa de diez versos, cada uno de ocho sílabas. Así nació, pero con el correr del tiempo, los diversos autores le han ido añadiendo más sílabas.

Veamos esta muestra tomada del libro de Hugo, “Mis Versos”, que presentamos esta noche:

Mi abuela por lo sabia, distinguida,
un consejo me daba esta semana:
“Quien come cada día una manzana
al médico lo aleja de su vida”.
Pensando en tal lección tan conocida,
siempre con excelente resultado
para todo el que la haya practicado,
ahora le pregunto a mi abuelita:
¿Qué fruta consumir se necesita
 pa ‘ alejar de mi vida al abogado?

Pero, además, y en grandes proporciones, Hugo es un ser sensible, tan sensible que, a veces, es vecino de la hiperestesia.
Nombrémoslo de otra manera: hermano del dolor, de las lágrimas, de las penalidades, del sufrimiento de los menos favorecidos de la fortuna. Declarémoslo, según sus versos, encarnación
 del amor soñado,
del amor olvido,
del amor gozado,
del amor desengañado,
del amor perdido,
del amor engendrador…

Este “buen ser humano” es propenso al afecto; damos testimonio de ello: su esposa, la doctora María Isabel, sus hijos, sus amigos… y, especialmente, su niño del alma: José Fernando, cuya temprana desaparición tanto ha azotado el corazón de nuestro poeta y tantos doloridos poemas ha hecho brotar de su corazón. Que escuche, desde allá, José Fernando, en esta hora única de poesía, lo que siempre ha ocupado el corazón de su noble padre:


La mañana está triste y la neblina
se esparce perezosa por doquiera.
La rosa del jardín ansiosa espera
el rayito de sol que la ilumina.

Llora el cielo con lluvia, y en la encina
se ha refugiado el ave mañanera,
y del hijo la ausencia tempranera
torna gris la jornada decembrina.

La vida es, sin dudar, una cadena
formada por la dicha y por la pena,
y con placer y con dolor empieza.

Mi vida, ya sin fe y sin ilusiones,
se forma solamente de eslabones
de infinita amargura y de tristeza.

Este es uno de sus más bellos sonetos; exigente estilo de poesía que Hugo cultiva con esmero.

El soneto, cuyo nombre en latín significa “pequeño sonido”, es una composición de catorce versos (dos cuartetos y dos tercetos) con un patrón de rima fijo, inventado en Italia en el siglo XIII. Dante, el autor de la “Divina Comedia”, fue el primer gran poeta que usó el soneto de manera brillante, en su obra “Vita Nuova”.
Después, con Petrarca y su “Cancionero”, apareció el primer gran ciclo de sonetos; en esa obra, el poeta abolió todas las anteriores formas complicadas (dieciséis)  de hacer un soneto.
El escritor español Juan Boscán introdujo el soneto en España; pero, es el gran Garcilaso de la Vega quien lo perfeccionó (siglo XVI).

Invito a quienes admiran la producción poética de Hugo a conocerlo en familia:
 A su gentil esposa le dedica un soneto bien estructurado en la forma y en el sentimiento. Que escuche María Isabel lo que Hugo dice de ella:

Mujer: significado de amor y de ternura.
Palabra hecha poema, palabra hecha canción.
……………………………………………..
Mujer, quien ilumina nuestra senda oscura,
dispuesta a los trabajos, dispuesta a la oración.
………………………………………………

Mujer, a quien Dios quiso nombrarla cierto día
para que fuera siempre el faro que nos guía.
Mujer, nombre que empieza con eme de mamá.


Y a su hijo Ricardo le declara su rendición por el embrujo de esos ojos tristes; pero… cambia el concepto poético y termina diciéndole:

……………………………………………
No son tus ojos tristes; son serenos
como los ojos de los niños buenos,
picarescos y tiernos sin medida.


Y a Alejandro, que le convierte la pesadumbre de la existencia en un liviano vivir, le habla a media voz:


                           
                          ……………………………………………
Y tú  harás renacer la primavera
del padre que entregó su vida entera,
con toda el alma, para amarte a ti.

Las anteriores muestras de su producción nos dan un fino retrato del poeta-arquitecto, pintor y musicólogo; pero, nos falta el capítulo de la amistad y…, le doy paso al orgullo y a la vanidad para contarles que en ese apartado estoy yo, amiga de la nobleza de su corazón, admiradora de su talante poético y vecina cordial de su querida familia.

Y dice Hugo, desde su nobleza:

Amistad…Amistad…Palabra bella
que en el mundo resuena día a día.
Amistad en la pena o la alegría.
¡Cuánto nos dice la palabra aquella!
………………………………………..

Eso eres tú, amiga verdadera,
que aunque docta es sencilla, fiel, sincera.
¡La amistad eres tú, noble Lucila!


En esta noche, amigos, quiero enaltecer al poeta, al profesional, al artista, al hombre cabal; abrazar emocionada a su esposa y a sus hijos, y evocar a José Fernando para que él y todos nosotros, juntos, llenemos con amorosa presencia este recinto y esta noche del soneto.

Medellín, 27 de febrero de 2014


Lucila González de Chaves

sábado, 1 de febrero de 2014

LA GENTE FELIZ ES MÁS EXITOSA

LIBRO: LA GENTE FELIZ ES MÁS EXITOSA (Autora: María Clara Villegas)

                                                     Lucila González de Chaves


La profesional, alta ejecutiva y conferencista excelente, María Clara Villegas, ha puesto en este libro, La gente feliz es más exitosa, su conferencia del mismo nombre; conferencia la más solicitada y vendida del 2011 y el 2012, especialmente en las empresas y en centros educativos.

María Clara o “María” (nombre que adoptó luego de encontrarse a sí misma  e instalarse gozosamente en la autoestima) tiene una gran riqueza de conocimientos: economía, filosofía, habilidades gerenciales, etc., etc. y sus importantes experiencias laborales y educativas las consigna en este libro que nos llega con una muy contextualizada dedicatoria.

La autora de este interesante libro, quiere, a través de él, hacernos entender que ser feliz es ser uno mismo, dueño de sí, conocerse, crecer, enriquecerse interiormente para pasar a ser un “buen ser humano”, lo que es distinto de ser “buena persona”. Poder lograr ser un buen ser humano es poder vivir en la autoestima, no en el EGO; éste está basado en el “hacer” y el “tener” y nos mantiene en ese mundo EGOísta.

Poder vivir en la autoestima es poder compartir con los demás sin celos, sin odios ni reproches, sin críticas negativas y crueles, y, además, poder lograr que los otros también vivan y actúen de acuerdo con la voz de sus propias virtudes, una voz que es la voz del “ser” (no del “hacer” y el “tener”), y la única que nos lleva a la paz, a la serenidad y a la plenitud, porque ser feliz no es estar riendo siempre y utilizando el tiempo en sandeces y banalidades. Ser feliz es ser “gente”,  ser “un buen ser humano”, practicar las virtudes, vivir de acuerdo con ellas y llamarlas en el momento de las decisiones. Ser feliz es “no tener vacíos”, y sólo vive sin vacíos el que es “gente”, el que sabe “darse” (no “dar”).

La autora sostiene, y quiere comprobarlo por medio de ejemplos valiosos  (ella los llama “milagros”) que vivir en el EGO, vitalizado por el “hacer” y el “tener”, es vivir solamente, únicamente (el subrayado es mío) de acuerdo con las normas y comportamientos establecidos por la familia, la herencia ancestral, el colegio, los amigos, la sociedad; todo ello constituye lo que la escritora Villegas llama “el libreto”, al cual la educación nos ha inducido siempre. El “libreto” nos lleva a tener muchas expectativas, a esperar siempre algo de alguien o de algo, y como las cosas no salen siempre como lo esperamos, se generan los “vacíos”.

Por distintos caminos de pensamiento y con palabras convincentes, llenas de plenitud y de experiencia, la autora nos invita a diferenciar conscientemente las dos maneras de vivir: en el ego, o en la autoestima. En la vida del EGOísmo están como punto de éxito y de bienestar sólo el “hacer” y el “tener”. En la vida de la autoestima funcionan como soportes de ella: ”Ser generoso, humilde y amble”.

Contundentemente expresa:

 “Cuando uno y nadie más que uno mismo, da testimonio de lo que “es”, logra sentir, por primera vez, el verdadero poder de la autoestima, la estima propia”.

“La felicidad es no manejar vacíos; las expectativas son las que más los generan, en la medida en que las cosas no salen siempre como lo esperamos”.

“Las aptitudes necesarias para trabajar en una Organización, son: visión de helicóptero, capacidad de análisis, imaginación, sentido del negocio, sentido de la realidad, decisión, orientación al logro, capacidad de motivar (de inspirar), comunicación y delegación”.

“Hay que ser competente, no competitivo. Vinimos a esta tierra a contribuir, a aportar nuestros talentos, aptitudes, capacidades físicas especiales, con humildad y generosidad porque nos fueron dados”.

“Darse significa ofrecerle al mundo entero sus conocimientos, sus habilidades, sus aptitudes en forma auténtica. Y cuando esto se hace, queda el sentimiento de que no se ha guardado nada para sí, y por eso no se sienten vacíos”.

“No se les olvide que lo que la familia, los amigos y la sociedad quieren de ustedes es su ser, sus virtudes”.

“Vivir en el mundo del ego es miedo a defraudar, miedo a fracasar, miedo a no ser querido, a no ser reconocido, miedo a no dar la talla, miedo a perder algo, una sensación contraria a la felicidad, la que es simplemente no manejar vacíos”.

“El miedo va ligado a las pérdidas. Las personas que se valoran por la familia, los hijos, la salud, el trabajo, lo que saben, etc. y no se valoran por lo que son, sufren de miedo porque consciente o inconscientemente saben que todo eso lo pueden perder”.

“El que vive en la autoestima (y no en el ego) sabe que la vida le puede quitar todo lo que hace y tiene, pero nadie, absolutamente nadie, le puede quitar a uno el libre albedrío de practicar una virtud y sentir ese ¡wash! (plenitud), ese sentimiento que va más allá de un simple placer, que es un sentimiento de realización, de coherencia, de bienestar, de plenitud, de buenaventura”.



20 de diciembre de 2013

jueves, 7 de noviembre de 2013

RECOMENDACIONES DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA

1. Al recordarnos los nombres de las letras de nuestro idioma:

Q - cu

K - ka

V - uve

W - uve doble,  ve doble, doble uve, doble ve, doble u 

   (Los señores de la Academia tuvieron en cuenta los nombres que a esta letra se le dan en los países latinos como  México, Colombia, etc.)

2. Desechar definitivamente el nombre de "ere" para la "r"; así como las formas:
    "ceta", "ceda", "zeda"  para la "z"; los únicos nombres válidos para dichas letras son:
     "erre"  y  "zeta".

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PUNTO Y APARTE:  Que la palabra abra puertas y el escuchar con atención genere en los demás simpatía; que la pregunta sea inquietante y la respuesta aclare situaciones.

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viernes, 1 de noviembre de 2013

UN NOVELISTA COLOMBIANO QUE DEJA HUELLA

     FERNANDO SOTO APARICIO:  UN GRAN VALOR DE LAS LETRAS COLOMBIANAS 

                                                                           Lucila González de Chaves


Hace varios años, fue finalista en el concurso por el “Premio Biblioteca Breve”; (Premio que tiene por objetivo dar realce a la joven narrativa de la lengua castellana), con su novela Mundo roto,  y en el  Urriza con Una ventana sobre el infierno. En la misma colección figura su novela El espejo sombrío.  Con la obra Los bienaventurados ganó el Premio “Nova Navis” en 1960.

Soto Aparicio nació en el departamento de Boyacá en 1933, hizo sus estudios primarios en su tierra natal y los completó en Bogotá. Su actividad mental oscila entre la novela, la poesía, el cuento y la crítica literaria. Ha colaborado en varios periódicos  de nuestro país y de España. Fue director de la revista “Cromos”.

Entre sus poemas se destacan: Oración personal a Jesucristo (1959), Tránsito de la doncella (1960), Diámetro del corazón (196, Canto personal a la Libertad (1969).

Con su novela La rebelión de las ratas obtuvo el Premio “Selecciones en Lengua Española. 1962”; premio que la editorial Plaza y Janes de Barcelona otorga anualmente. Otras novelas importantes suyas son: Viaje al pasado, Viva el Ejército (mención en el concurso Casa de las Américas, de Cuba en 1970), El viento oscuro de la cólera, Mientras llueve, El espejo sombrío, Después aparecerá la madrugada, Viaje a la Claridad (con la que conquistó el Premio “Ciudad de Murcia” en España). Y en todas sus obras, afirmamos sin equivocarnos, que Soto Aparicio tiene un gran poderío en el estilo y en el lenguaje. A todo esto se suma su capacidad incomparable de la descripción de lugares, personas y cosas.

La rebelión de las ratas:

Es la disolución de un hogar desarraigado, el de Rudecindo Cristancho, quien abandona el campo, y va con su familia (esposa y dos hijos) a Timbalí para trabajar en la Empresa Carbonífera, en donde cree conseguir dinero y bienestar.
Pero, Rudecindo ignora que son los obreros quienes lo pierden todo frente a la técnica, a la civilización, los que dejan de ser humanos y se convierten en una ficha, en un número, y el hambre y la miseria rondan a sus seres queridos.
Rudecindo no sólo no logra ganar lo suficiente para calmar el hambre, sino que debe trabajar en circunstancias infrahumanas. Además, las desgracias morales penetran a su tugurio. Su hija de quince años es seducida por el tradicional don Juan, que en este pueblo de extranjeros explotadores, es conocido con el sobrenombre de “El Diablo”.
Su hijo de doce años, alienta en su pecho los más negros sentimientos de venganza, de rencor.
Su esposa muere de hambre y de falta de recursos contra la enfermedad que la acosa; y por último, pierde Cristancho su propia vida en la revolución de los mineros que piden pan, justicia y mejores salarios.

Esta novela es un diario que lleva el autor. Los hechos suceden entre el 10 y el 29 de febrero, y los acontecimientos de cada día conforman cada capítulo (no llevan ningún título, sino que van separados entre sí por la fecha acordada).

Hay vigor y hay dramatismo en la narración. El autor no omite ningún detalle al presentar la miseria y el único refugio que les queda a estas pobres “ratas”: el alcohol, y todas las desgracias que les acarrea, la falta de sensibilidad social de los patronos a quienes no les importan los problemas y las angustias de sus trabajadores.

Esta novela es un “Yo acuso”·de ciertas circunstancias muy comunes en las que se encuentra el pueblo colombiano. Gentes atraídas por la propaganda, dejan sus campos, sus sembrados, la paz de sus modestas viviendas, y se van a las ciudades en donde van a carecer de abrigo, de pan, de protección.

El espejo sombrío:

Fernando Soto Aparicio sigue en esta novela la técnica más moderna. Aunque el personaje, en apariencia, sea uno solo, en realidad es múltiple. El factor tiempo está supeditado a la poesía, insuperable en su lirismo, en sus imágenes literarias.
 En doce horas de tiempo físico se vive no sólo una, sino muchas vidas, no sólo una, sino muchas angustias, presentadas en la novela con una crudeza absoluta, la que se salva gracias a la musicalidad de la prosa. Allí están las situaciones conflictivas de las universidades de Colombia; allí, los estudiantes con su rebeldía, con su fuerza, con su idealismo y su deseo de sacrificio, que llenan las paredes con avisos subversivos; pero, están otros que estudian, que perseveran y se salvan. Las acusaciones tremendas y directas que hace el autor, son golpes contra el caparazón de hipocresía detrás del cual las heridas de la patria y de sus gentes crecen y crecen.
Un estudiante de derecho de veinte años, Alberto Franco, vive una vida de desajustes a causa de dos sentimientos encontrados: el deseo de venganza contra don Gabriel Castillo por el asesinato de su padre, cuando el muchacho tenía sólo trece años; y el profundo amor por la hija del asesino Castillo. Su vida  -la de Franco-  se mide por la obsesión de su venganza.
A través de ocho partes  -que el autor llama “círculos” a la manera de Dante-  el autor va revelando las distintas facetas del conflicto, el sórdido pasado de violencia y asesinato que encadena la conciencia de su personaje, cegándolo para el amor, haciéndolo vivir sólo para la elaboración de su venganza.
A pesar de lo existencial del tema, la novela se desenvuelve en forma lírica. El autor se deja llevar por su capacidad poética, y diluye en ella lo tremendista del asunto, el aullido de las pasiones, los rasgos psicológicos.

Mientras llueve:

Una novela insólita y apasionante. Es el problema del corazón que cobra vida en una prosa vigorosa, tersa y valiente. El amor es el motor que mueve una vida, no el fantasma que acobarda un espíritu. Por eso, la palabra se hace poesía desde el inicio de la novela. La protagonista, Celina, es al mismo tiempo la narradora, puesto que la novela se desenvuelve mediante un diario que ésta lleva. Fernando es el hombre a quien Celina amó siempre, pero un desgraciado matrimonio los separa; el esposo se suicida y acusan a Celina de asesinato, por lo que es condenada a veinticuatro años de cárcel.
Fernando vive su propia vida, realiza un matrimonio, conquista renombre como escritor, y una noche descubre a Celina en un Café de Bogotá. Desde entonces pierde la paz; la busca, y anhela saber de su vida. ¿Se fugó de la cárcel? ¿La perdonaron?  Al final, sabe que vive en el Barrio Martín Pérez.
Una noche, cae un torrencial aguacero y Fernando corre a buscar a Celina para librarla de la inundación. Cuando llega, encuentra que ella se ha quitado la vida, y en uno de los cajones encuentra el “Diario” y, mientras llueve, él lo lee. Se entera, entonces, de todo: de la Celina inocente, de la estrategia del viejo esposo para vengarse de ella, de su permanente amor por Fernando, de la fuga de la cárcel, de las experiencias vivenciales que la acosaron desde la tarde aquella en que abandonó El Llano: el amor, la lujuria, la angustia, la frustración, el deseo, hasta llegar a convertirse en una prostituta.
Celina muere invocando estas palabras: “Para suicidarme es necesario haber perdido por completo la fe”.

Después aparecerá la madrugada:

Es una novela documento, una obra objetiva, inspirada en temas de violencia y de guerrillas, relacionados con la actualidad sociológica y política de los países latinoamericanos. Se mezclan en ella el tremendismo y la ternura, la poesía y la realidad. Su personaje central es Clara Vicenta; a través de ella y sus peripecias conocemos los lujosos barrios de Bogotá y la humillante miseria de los barrios que la rodean; es el patético contraste que siempre han vivido nuestras ciudades colombianas: la prostitución temprana, el hambre, la enfermedad, la indiferencia ante la muerte, la suciedad, el dolor, la indiferencia…
Y, para describir todo esto, el autor tiene un dominio asombroso. Es, tal vez el autor, el mejor representante en la narración del realismo social que en nuestro país es un eterno dolor y una eterna herida. Por ello, nos sentimos hermanos del tan sufrido y doliente personaje, que termina su lacerada existencia en los prostíbulos de la capital, Clara Vicenta.
Uno de los críticos de Soto Aparicio afirma que: “la belleza incomparable de la obra Después aparecerá la madrugada, radica en su contenido, como la expresión lírica y brutal de uno de los más amargos problemas sociales que afronta nuestro país: el de los grupos marginados, el de los hombres olvidados de Dios y  del destino, el de los seres con hambre y sed de justicia y solidaridad humana”.

Solamente la vida:

Esta novela es un bello ramillete de cuadros en los cuales el tema tiene muchas veces la simplicidad (no simpleza) de la auténtica poesía; basta leer  “Dimensión de la noche” en donde lo lírico va punteando lo tremendo del acontecer:
“Un camino es como el horizonte, como alma insondable entre la que quisiéramos sumergir los ojos de nuestra imaginación para descubrir ignorados panoramas. Sigue el camino blanco, de tiza, en la pizarra negra de la noche”. Diferencia con la descripción, pero no menos bella.
El niño ve caer muerto a su padre y queda solo en la inmensidad de la noche. El autor-poeta escribe: “Todavía es bello el paisaje. Pero, ya trágicamente bello. El mismo canto de las cigarras parece una oración fúnebre por el hombre. El río es un rumor de rezo que adormece lentamente al niño, cansado de llorar sobre el cuerpo caído. La sangre derramada se va tornando oscura y se confunde pronto con la sombra. El niño alza la cabeza y llama. Grita. Nadie viene… La noche lo rodea como un abrazo trémulo de compasión y de ternura”.
En este libro también hay cuadros picarescos como “El tullido”. Aquel ya célebre “tullido”, de esos que “andan” de pueblo en pueblo pidiendo limosna.
Hay cuadros introspectivos como “La libreta de taquigrafía”. Dice: “En las cuatrocientas noches de tu ausencia he recorrido sus páginas, una por una. Tienen la forma de mis dedos de tanto acariciarlas. La letra es caprichosa, porque tu pulso temblaba al escribir ese ignorado y maravilloso diario de tu espíritu”.
Hay también cuadros tremendamente irónicos como “Un hombre de porvenir” en el que duele la situación de un artista frustrado por lo prosaico de la vida matrimonial.
Hay desolación y ruina en “La heredad recuperada”, pero también voluntad de lucha: trabajar, rehacer, volver a crear para poseer: “Nosotros haremos como ellas (las florecillas que el campesino contempla entre las ruinas de su parcela). Señor nuestro, volveremos a crecer entre lo que nos dejaron”.
Este pequeño pero precioso libro –dice un crítico- “tiene un aliento realista que despierta el interés humano apuntalado por una técnica hábil de suspenso”.



jueves, 22 de agosto de 2013

MEMORIAS DE LUCILA GONZÁLEZ DE CHAVES

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MEMORIAS DE LUCILA GONZÁLEZ DE CHAVES

The memoirs of Lucila González de Chaves
Las memorias de Lucila González de Chaves
Autor: Daniel Stiven Grajales Tabares 
19 de Agosto de 2013

Leer, escribir, estudiar y enseñar, han sido las pasiones de Lucila González de Chaves, una autora que en sus años de trabajo ha publicado once textos escolares, dos de consulta y uno como retrospectiva de su trabajo. 
http://www.elmundo.com/images/ediciones/Lunes_19_8_2013/Lunes_19_8_2013@@lucila_gr.jpg

En la foto, Lucila González de Chaves durante su entrevista con EL MUNDO.
Daniel Grajales
“Literatura, investigación, lecturas y análisis”, es el título del nuevo libro de Lucila González de Chaves, una autora que luego de medio siglo en el ejercicio educativo y la producción de textos académicos, relacionados con la lengua española, decidió reunir sus memorias en un solo ejemplar. 

“Desde hace 50 años me he dedicado a la producción de conocimiento y a la formación en áreas como la literatura, la gramática, la ortografía, la producción textual, entre otros.  Publico este libro gracias a que mi familia se encargó de costearlo y con él quiero contribuir a que no se pierdan esos conocimientos que he brindado para que la gente hable y escriba correctamente”, afirma González de Chaves.

La autora de textos como “Funcionalidad del idioma, hemos oído y leído”, “Idioma y pedagogía”, y “Gramática y estilística desde la a hasta la z”, presenta en su nueva obra, que está disponible en la Librería América, reseñas, análisis, posturas críticas, y sugerencias de aproximadamente 120 libros que ha leído durante su vida, los cuales seleccionó teniendo como criterio los aportes que poseen sus contenidos; además de hacer un resumen de sus aportes a la educación del idioma español.

A propósito del lanzamiento de su texto, González de Chaves habló con EL MUNDO:

-¿Cómo está estructurado su nuevo libro?

“El libro ‘Literatura, investigación, lecturas y análisis’ tiene 430 páginas, con prólogo del escultor, escritor, pintor y editor Óscar Velásquez Tamayo, en cuya empresa ‘Grafoprint’ fue editado en marzo de 2013. Consta de  cuatro partes: ensayos, poetas, novelistas, y libros donde incluyo comentarios y citas textuales de obras de la literatura universal”.

-¿Qué temas presenta en esta recolección de sus memorias?

“Los temas  tratados en el libro son: historia de la literatura, escuelas literarias, tendencias y movimientos, biografías y estudio sobre algunos autores representativos: universales, americanos, colombianos, todos de diferentes épocas.  También algunos ensayos sobre el gran libro ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha’, tanto en su contenido, en sus reflexiones como en los personajes, sobre todo las mujeres que vamos encontrando en la lectura. Este último ensayo tiene por título ‘Presencia femenina en El Quijote’”.

-¿Qué anécdotas tiene para contarle a los lectores de EL MUNDO del proceso de recolección de sus memorias?

”Lo anecdótico en relación con el libro es que no tiene aspecto divertido, porque se trata de los esfuerzos y la convicción, mediante el lenguaje oral, que todo maestro tiene que hacer en el aula para motivar a los alumnos, quienes ya entusiasmados asimilan fácilmente los conocimientos, son capaces de gustar y comprender los grandes valores de los escritores de todos los tiempos. Creo que al maestro no le está permitido enseñar basura artística ni literaria, por muy de moda que esté y por mucha acogida que tenga en la sociedad de consumo. Primero, y siempre, estarán la ética y el buen gusto ajenos a la chabacanería, a la ordinariez, a lo superficial”.

-¿Cuánto tiempo trabajó en la edición y construcción de la obra? 

“Mi trabajo para editar el libro consistió en recoger, clasificar, ordenar y completar todos los temas, los autores y aspectos diversos que durante cincuenta años de servicio a la educación fui estudiando investigando y enseñando”.

-¿Cómo podría sintetizar usted los aportes que hace su texto sobre investigación?

“Todo el libro, en sus cuatro partes, está concebido como un texto de consulta para profesores y estudiantes. Sin olvidar que las muestras literarias que contiene son para valorar y gustar la poesía, la novela, el ensayo, el cuento, reflexiones y enseñanzas de muchos de los libros que durante tanto tiempo fui leyendo. A cada uno le hacía una ficha de lectura; esas fichas son las que aparecen en la parte de libros leídos y analizados; son más o menos unas 120 fichas, porque no fue posible incluir todas las que tengo en mi fichero”.

-¿Cuáles cree usted que han sido sus principales aportes a la literatura?

“En la enseñanza de nuestra lengua como en todos los idiomas, hace falta la funcionalidad, saber hablar para que nos entiendan, después vendrá el lenguaje escrito, porque quien maneja bien la lengua hablada y estudia y corrige, sabrá luego escribir correctamente. 

Los fundamentos para todo lo anterior son las normas morfosintácticas, fonéticas, ortográficas, y desde luego ser muy amigo de  los diccionarios sin los cuales no podremos tener riqueza de vocabulario y propiedad en el empleo de la significación de las palabras. Hay que conocer los vocablos desde su origen y significación hasta la escritura.

Lo positivo que encuentro es que el idioma, como ser vivo que es, sigue creciendo y enriqueciéndose, y uno de los factores de este hecho es la tecnología que nos ha cambiado en gran parte las costumbres, el lenguaje, la visión de los hechos y aconteceres, los caminos por recorrer para llegar a la ciencia, a las artes, etc. Es recomendable que nos vayamos acostumbrando a estos cambios, con calma, con equilibrio, sin hacer poses de ‘puristas’ y prestando mucha atención a cada vocablo que va llegando, porque hay que distinguir entre las palabras bien formadas y necesarias y los vocablos que son basura lingüística, ‘bolas de nieve’ rodantes que inventan algunas personas y las dan como correctas”.

-¿Cómo nacieron sus textos escolares?

“Los textos escolares ‘Serie Español y Literatura’ para los grados de primaria, enseñanza básica y enseñanza media fueron naciendo a medida que yo iba poniendo en experimentación mi nuevo método educativo para la enseñanza del idioma, ya que en mi tiempo se cambiaron los programas del Ministerio de Educación y los maestros nos vimos en el difícil compromiso de enseñar de manera coherente y consecutiva nuestro idioma, lo que hasta entonces no ocurría.

Mis experimentos se llamaron Unidades de Trabajo, porque recogían y trataban todos los aspectos por enseñar unidos por una lógica”.

Lucila y la educación
El trabajo de Lucila González de Chaves con textos educativos comenzó al aparecer el Decreto 080 de 1974 que cambió el plan de estudios del bachillerato. La autora fue pionera en Colombia en lo que tiene que ver con el cambio de la metodología para la enseñanza de la lengua castellana: Implantó por primera vez en el país, mediante los textos  de  “Serie Español y Literatura”, una metodología novedosa: las Unidades Didácticas o Unidades de Trabajo integradas con todos los aspectos de la lengua materna. 

Hasta entonces,  la enseñanza, el aprendizaje y los textos didácticos existentes trataban de manera fraccionada los elementos integrantes del idioma español. La nueva metodología basada en las Unidades de Trabajo, dosificadas e integradas, fue uno de los aciertos principales de la serie “Español y Literatura”.


martes, 6 de agosto de 2013

USO CORRECTO DE ALGUNAS PALABRAS

DEMASIADO:

En demasía. Exceso. Lo que se sale, en cualquier línea,  de los límites de lo ordinario o de lo lícito.

No abusemos de la palabra "demasiado". Su uso se está volviendo una epidemia: cada vez son más las personas que abusan de ella metiéndola a la fuerza en todo tipo de enunciados donde no tendría por qué estar.

El uso indiscriminado de " demasiado"  ha comenzado a permear todo tipo de conversaciones: desde las charlas despreocupadas de los adolescentes hasta las reuniones formales de los profesionales. También están diciendo “demasiada” elegancia, demasiada comprensión…. Y demasiadamente bien…

"Demasiado" no sirve para calificar o describir cosas positivas

Por eso,  es incorrecto decir:

·                       "Él sabe demasiado español".
·                       "Me gusta demasiado el arte".
·                       "Esta comida está demasiado rica".
·                       "Pedro actuó demasiado bien en la película".
·                       Ta amo demasiado

Las formas correctas en estos casos serían:

·                       "Él sabe mucho español".
·                       "Me gusta mucho el arte" o "Me encanta el arte".
·                       "Esta comida está muy rica" o "Esta comida está deliciosa".
·                       "Pedro actuó muy bien en la película".
·                       Te amo mucho-

Usos correctos de demasiado

Dado que demasiado implica siempre la idea de que hay más de lo necesario o conveniente, esta palabra sólo sirve para expresar ideas negativas:

·                     No me cae bien porque se queja demasiado".
·                     "Comí demasiado.
·                     "Hay demasiado calor en esta ciudad".

·                      Este niño molesta demasiado.


·         EDICIÓN: Es cada una de las sucesivas tiradas de un periódico o publicaciones de un libro. O cada una de las presentaciones de un programa de diversa índole, o repetición de un acontecimiento.

·         VERSIÓN: Traducción. Verter de un idioma a otro. Modo de contar algo.
Por eso es incorrecto lo que los periodistas informaron al decir que el Papa Francisco dio la bienvenida a la versión número 28 de la Jornada Mundial de la Juventud.

Y una locutora nos dijo que esta era la mejor versión de Colombia moda.

Ayer Leí en la página de los acontecimientos sociales:
Pasó la versión 24 de Colombia moda y seguiremos hablando….

Y un periodista escribió: es el mejor balance que podemos hacer al final de la edición número 24 del Clásico Nacional de Ciclismo Infantil…

Notemos los dos vocablos: ………….

Formas correctas: el Papa dio la bienvenida a la edición número veintiocho (o vigésima octava) de  la Jornada…
Esta es la mejor edición de Colombia moda…
Pasó la edición 24 (o vigésima cuarta) de Colombia moda….