lunes, 7 de junio de 2021

EN MEMORIA DEL PROFESIONAL Y ARTISTA LEONEL ESTRADA

 

A CIEN AÑOS DEL NACIMIENTO DE LEONEL ESTRADA

 

Lucila González de Chaves

“Maestra del idioma”

Lugore55@gmail.com

 

El 19 de junio de 1921 nació en Aguadas el importante artista Leonel Estrada, y en el año 2019, Medellín le dijo adiós al pionero de tantas actividades artísticas, al fundador de instituciones culturales.

Fue iniciador y director de las Bienales de Arte Coltejer en los años 1968, 1970, 1972; igualmente lo fue de la IV Bienal de Arte de Medellín (1981)

Un renombrado artista cuyas obras dan cuenta de la variedad de estilos y técnicas que dominó.

Fue un profesional de la odontología, la que desempeñó con ética, dedicación y destreza. En su consultorio en una de las bellas casas de la Avenida La Playa de Medellín, en donde tuvo por mucho tiempo su residencia, siempre estaba en función de servicio a sus pacientes. 

Recibió muchos reconocimientos por su labor artística, entre otros:

 De la Universidad de Antioquia, el título “Honoris Causa” como doctor en Artes.

De la Asociación Argentina de Críticos de Arte, el “Premio Latinoamericano a las Artes” en 1993.

De la Gobernación de Antioquia, el “Premio a las Artes y Letras”, en 1999.


Para conmemorar su preciada existencia, transcribo una carta que, en reconocimiento a su primer libro de versos, le escribí en 1975. En ese entonces, él tuvo la gentileza de pedirme que emitiera un concepto.

Y su esposa, María Helena Uribe, gran filósofa y escritora, enriqueció el mundo cultural de Medellín con su saber y con su valioso decir y escribir; además, me concedió su afecto y sus maravillosas palabras de estímulo, para que yo cumpliera mi propósito de escribir la Serie “Español y Literatura” (escribió el prólogo de uno de los libros integrantes de la Colección).

En su memoria,  transcribo la Columna que publiqué en el periódico El Mundo, con motivo de su muerte.

 

1.  “EL CAMINO SIGUE ABIERTO”

(Carta al autor)

 

 Doctor Leonel Estrada:

Gentilmente, usted me ha regalado su libro “El camino sigue abierto”, y con él, la petición de emitir un concepto.

A mi modo de ver, una característica de su poesía es la fusión de lo religioso con lo social; en todos los planos sociales usted se encuentra con Cristo.

Una demostración má de que ÉL no está ausente de nada ni de nadie en este siglo XX.

Los poemas con los cuales empieza su libro me confirman la idea que siempre he tenido: nuestra religión es una relación de amor entre Dios y yo. Nunca he sabido por qué complican tanto las cosas en materia religiosa, ni por qué hay que saber teología para hablar con ÉL y poder encontrarlo en todo cuanto nos rodea.

Con la simplicidad y limpidez de un Rabindranath Tagore, usted, doctor explica el proceso de encontrarlo:

“A Dios

             Hay que buscarlo

             Hay que encontrarlo

             Hay que amarlo”

(“El mensaje es el medio” – página 18)

 Sus poemas, entre ellos, “Perdona Señor”, nos dan la seguridad de que Cristo no tiene por qué estar ausente de nuestra vida y de nuestros espacios.

Usted menciona el póker, la Diners, el Volkswagen, y a través de ellos vamos adivinando la ternura y la humildad para recibir lo mucho que ÉL se ha dignado concedernos.

 Usted re-crea el mundo que nos rodea y que a fuerza de verlo y vivirlo lo hemos desestimado; nos recuerda, asimismo, cómo las pequeñas cosas de la vida se van llenando de nosotros, de lo que pensamos y sentimos…

También hay en sus poemas sátira, al menos me parece adivinarla en el poema “Por Parábolas” (pág. 31). Es una elegante y discreta lección para quienes no pueden compaginar su vida y sus bienes con el Evangelio. Y también, “Estadísticas” (pág. 35), es un poema que duele, pero que hace sonreír.

Su libro “El camino sigue abierto”, contiene poemas intimistas que nos llevan a los lectores hasta su corazón y sus pensamientos. Destaco: “Mientras vivimos” y “Me llevaré”.

Hay, igualmente, versos de exquisita ternura y gran sensibilidad como: “Contigo sin ti” y “Tú lo sabes”.

Doctor Leonel, para terminar, le diría que dos cosas llaman la atención en su libro. La presencia de Cristo en sus poemas y los teman que los inspiran; ellos, son las cosas elementales y simples, las cosas cotidianas: un automóvil, una calle, una llanta, una autopista, etc.

Y, además, me detuve en algunos versos que parten de lo externo y van hacia adentro; son un camino hacia la intimidad, hacia la reflexión como “Un poco cada día”.

Doctor, que a este libro sigan otros, porque debemos refutar con hechos la creencia de que el arte – especialmente la poesía – ha muerto. Y porque quienes como usted y su gentilísima esposa, la filósofa María Helena Uribe de Estrada, han sido signados con el don de la expresión, del arte, deben poner todas esas bellas manifestaciones al alcance de quienes queremos deleitarnos con todo aquello que de verdad alimenta el arte y fortalece el espíritu.

 Cordialmente,

Lucila González de Chaves

Medellín, diciembre de 1975

 

2.  MARÍA HELENA URIBE DE ESTRADA, 

Un mojón en la literatura antioqueña

 

Filósofa y escritora de brillante trayectoria.  Singular en sus ideas y en sus pensamientos.

En su producción literaria, su lenguaje filosófico y analítico no está recargado de formas y colores; y no lo está, porque su visión fue recatada, analítica, equilibrada.

Existen palabras con menor o mayor consistencia; hay lenguajes con mayor o menor tendencia a lo concreto o a lo abstracto, a lo formal o a lo informe, a la luz o a la sombra.

Cada escritor tiene, por decirlo de algún modo, una “paleta” de tonos, sentires y pensares, de visiones con sus correspondientes elementos lingüísticos estructurales, que revelan su interioridad.

De ahí nacen los estilos, las escuelas, los movimientos literarios.

María Helena es un ejemplo de ese especial lenguaje, de esa exclusiva manera de escribir que la hace mucho más profunda. Su visión estuvo profundamente correlacionada con su mundo de análisis y reflexión, y su expresión literaria orientada hacia la perfección estética.

En su obra Polvo y Ceniza, una “invitación a conocerse a sí mismo”, adivinamos a la escritora que olvida influencias y modalidades. Obra afortunada por el elemento imaginativo y la inquietud pensante. Sin necesidad de recurrir a inútiles complicaciones retóricas, ni a metáforas violentas, nos entrega una obra que es la fusión del mundo realista, de la imaginación y de los sentimientos.

Tengo en mis manos un ejemplar de la primera edición con esta dedicatoria: “Para Lucila González de Chaves con gran admiración por el entusiasmo que sabe comunicar a sus alumnos, fruto de un convencimiento y gran dominio de las letras. Cordialmente. María Helena Uribe de Estrada. 1969”. Carátula de Leonel Estrada; el artista y profesional que fue su esposo.

El epígrafe de Polvo y ceniza, es: “…yo que soy polvo y ceniza”. (Génesis XVIII – 27), y la introducción, realmente sugestiva:

“Apareció una noche… Se acercó tan suavemente, que la creí humana. Los fantasmas llegan con ruidos de cadenas: Tienen complejo de seres incorpóreos… Habría supuesto una visión celestial, pero no le vi una pureza intachable. Tampoco era diabólica…”

En esta obra de María Helena Uribe son también originales y atrayentes los títulos de sus capítulos: Grieta en el amor; Grieta en la aridez; Grieta en la maternidad; Grieta ante mí misma; Grieta en el tiempo; Grieta en la noche; Grieta en los libros.

Al respecto, el escritor Javier Arango Ferrer afirmó: “Está muy bien empleada la palabra grieta. Por ella se escapan de pronto los entes de la angustia, cuando la seguridad de un gran amor los hace aparecer ajenos como herencias recibidas sin nuestra voluntad”.

Susana, Javier y sobre todo, Cristina, y también el alma de las cosas, el vacío, las evocaciones, el vivir y el morir son personajes de alta valía en esta obra.

El filósofo Fernando González, al conocer dicho libro, le dijo: “usted es tenaz en agotar las palabras, en bombardear las imágenes”.

“En María Helena adquieren nuevas dimensiones del tiempo, el amor y la muerte”. (Gonzalo Restrepo Jaramillo).

Recordemos que María Helena fue la mejor intérprete de su gran amigo, el maestro de “Otraparte”, Fernando González, por ello, la Universidad Pontifica Bolivariana en su Colección “Rojo y Negro”, en el número 57, Medellín, 1968, publicó los ensayos de María Helena con el título de Fernando González y el Padre Elías.

Al leer la presentación que de la autora hace la casa editora, encontramos estos conceptos:

“… María Helena Uribe de Estrada, indudablemente una de las pocas prominentes mujeres que actúan hoy en el ámbito intelectual de Antioquia”.

“No creía yo que hubiera en Colombia una mujer capaz de enfrentarse al “problema Fernando González” con tanto conocimiento y tanta lucidez”. (Alfonso Bonilla Aragón).

Otras obras de nuestra escritora son: Reptil en el tiempo. Grieta en Navidad. El cáliz. El viajero que iba viendo más y más.

Fueron y son importantísimos sus conceptos emitidos al prologar uno de los libros integrantes (el Octavo), de mi colección didáctica “Serie Español y Literatura”. Transcribo algunas de sus ideas porque son intemporales:

“Los textos de doña Lucila son tan eficaces que un joven o cualquier adulto deseoso de emplear bien el idioma y de adquirir cultura, puede estudiarlos por sí mismo con la ayuda del diccionario, de su inteligencia y su buena voluntad. Para el profesor estos libros son sabios conductores en el difícil arte de planificar una buena clase de español y literatura.

Son textos que dan pautas para el buen leer, el bien hablar, la clara comprensión de las palabras, la expresión del pensamiento. Dan magníficas ideas para una forma adecuada de estudio y asimilación de conocimientos aplicables a cualquier materia que sea. Dan lugar al trabajo creativo, a la investigación, al discernimiento personal. 

Los libros de doña Lucila son textos que enseñan a vivir, a comunicarse con sus semejantes, a ser agradables para los demás en materia de dicción, tonalidad, conversación y relaciones humanas. Destaco los innumerables talleres o ejercitaciones que son la instrumentación para el trabajo de los alumnos. Así, ellos logran el éxito en su aprendizaje porque, hacer, descubrir, aplicar, experimentar, sufrir la acción, es APRENDER”.

¡María Helena Uribe de Estrada (1928 – 2015), nos duele tu muerte!

 

lunes, 17 de mayo de 2021

DÍA DEL MAESTRO - CARTA A LOS PROFESORES DEL CEFA

 

CARTA ABIERTA A MIS COLEGAS DEL CEFA

(Centro Educacional Femenino de Antioquia)

 

 

Lucila González de Chaves

“Maestra del Idioma”

Lugore55@gmail.com

Blog: lucilagonzalezdechaves.blogspot.com

 

 

Una causa de alegría íntima es compartir, y su maravilloso efecto, declararse uno, hermano de todos cuantos aún conservan el amor por su quehacer, que es el que nos va recordando que la vida hay que trascenderla, alimentar la cercanía de todos aquellos que aún vibran por las manifestaciones humanas y por las vivencias heredadas o aprendidas pero conservadas siempre como manifestación de vigor de la voluntad y educación del carácter.

 

Ustedes, mis amigos, son quienes dan vida y veracidad a esta introducción, porque junto a ustedes, la vida va embelleciéndose con sus palabras, sus ademanes generosos y su inigualable ejemplo de bien vivir, bien sentir y bien hacer, delante de una juventud que proclama, con su dedicación, que serán ellas – nuestras muchachas de hoy – quienes continuarán su historia de vida y su compromiso de servicio a una sociedad que va perdiendo el rumbo.

 

 Ustedes, los comprometidos maestros del CEFA, alimentan la llama del saber, del ser y del servir de esa “juventud anhelante de gloria”, como nos lo repetimos en el bello texto de su himno oficial.

 

 Ustedes han venido enriqueciendo y abrillantando la trayectoria de los servidores de la educación en el CEFA, que comenzó con brío y entrega el primero de febrero de 1936, y que continúa, sin claudicar, en estos pavorosos años de ruina, a causa del virus COVID-19.

 

La valentía de ustedes, amigos maestros del Cefa, su fortaleza moral y ética han venido manteniendo en alto la formación de la juventud femenina, conscientes de que están reedificando la estructura de la patria, la solidez de los hogares, la dignidad de ser miembros de una sociedad, llamada a marchar hacia adelante venciendo todo tipo de dificultades.

 

En ese contingente de educadores comprometidos estoy yo, por eso les llamo mis amigos, mis hermanos, unidos por el ideal de educar.

 

El año 1963 marcó mi entrada al CEFA como maestra; ya había estado ahí durante todos mis años de educación secundaria, preparándome para dignificar y dar sentido a mi vida.

 

Yo, como ustedes, tuve el privilegio de tener junto a mí a unas jovencitas necesitadas de conocimientos, de afecto, de compañía, de alumbrantes caminos para alcanzar una vida de aciertos.

 

Yo tuve, como ustedes, las pequeñas dificultades de enfrentar momentos de pereza, de desinterés, de desgano por lo que yo quería llevar hasta el cerebro y el corazón de “mis niñas”, pero que en algunos momentos su motivación, su ánimo, no estaban interesados en el aprender, tal vez estaban centradas, ellas, en soñar, en sentir, en vivir la alegría de sus años niños….

 

Pero ustedes y yo, y con nosotros, muchos más educadores fuimos fieles y esperanzados en nuestra tarea; por eso este presente del CEFA reúne las luchas, el amor y la entrega del pasado, los fuertes desafíos del presente y los cambiantes anhelos del futuro.

 

Hoy, renuevo mi afecto y admiración por ustedes, los muy excelentes maestros de nuestro CEFA y por su alumnado, el mismo de siempre en anhelos de superación, en ferviente compromiso con su propia vida y en su devota vocación de servir a la patria.

 

Mayo 15, 2021 – Día del Maestro -

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 8 de mayo de 2021

DÉCIMO ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE SÁBATO

A DIEZ AÑOS DE LA MUERTE DE ERNESTO SÁBATO

 Lucila González de Chaves
"Maestra del idioma"
Lugore55@gmail.com 


 El último día de abril de hace ya diez años (2011), murió el inigualable escritor e investigador de la ciencia, el gran maestro Sábato.
 Para rendirle un modesto tributo de reconocimiento a su nunca olvidada herencia literaria y científica, transcribo lo que en ese año de su muerte, escribí para despedirlo: 

 UN GRAN PENSADOR HA MUERTO: ERNESTO SÁBATO

 Al amanecer del treinta de abril de 2011, cuando casi cumplía cien años de fructífera existencia, murió el argentino pensador, literato, investigador, filósofo.

 De manera especial, recordamos su corta pero intensa novela "El Túnel", en la que se relata la vida afectiva de un pintor, que al fin encuentra a la mujer que lo entiende, lo tolera, lo perdona y lo ama. 

 Pero este pintor - Juan Pablo Castel - está incapacitado para producir en su mujer alegría y plenitud de amor, puesto que constantemente está acosado por los celos; unos celos que se hacen cada vez más dolorosos, ya que él vive racionalizando todo minuto de la existencia y todo procedimiento de su dama.

 Y como su filosofía es negativa, todo razonamiento le produce desencanto, frustración, angustia y locura, a tal punto que termina asesinando a la mujer amada. 

Un crítico afirma que "El Túnel" es un lúcido y despiadado buceo en los oscuros y solitarios laberintos del alma humana donde se dan cita, en extraña confluencia, el odio, la compasión y el desprecio.

 En una entrevista, el autor, al ser interrogado acerca de su propósito cuando escribió dicha novela, respondió:

 "Quise escribir el relato de un pintor que se volvía loco al no poder comunicarse con nadie, ni siquiera con la mujer que parecía haberlo entendido a través de su pintura. Pero al seguir al personaje, me encontré con que desviaba este tema para "descender" a preocupaciones casi triviales de sexo, celos y crimen; esto me desagradó [...], pero comprendí que los seres humanos no pueden representar las angustias metafísicas al estado de puras ideas, sino que lo hacen encarnándolas, oscureciéndolas con sus sentimientos y pasiones".

 En cuanto al crimen, Sábato dijo: "Puede ser que, al matar a su amante, Castel realiza un último intento de fijarla para la eternidad. “(...). 

Cuando escribí esta novela, era todavía demasiado joven y pienso que expresa sólo mi lado negativo de la existencia, mi lado negro y desesperanzado. Quizás esto es lo que le da esa fuerza, la fuerza de lo extremo. Pero me parece que el hombre, al final, se inclina más por la esperanza que por la desesperanza".

 "Sobre héroes y tumbas": 

Algunos de los temas tratados en esta novela ya habían sido anunciados en su anterior producción "El Túnel" (1948), tales como la soledad, la necesidad y - al tiempo - la imposibilidad de comunicación, y, finalmente, la ansiedad de lo absoluto. El propio autor afirmaba que a través de sus personajes el problema metafísico inicial pasaba a convertirse en psicológico y trivial.

 La obra está dividida en cuatro partes:
 -El dragón y la princesa 
 -Los rostros invisibles 
-Informe sobre ciegos 
 -Un Dios desconocido. 

 Uno de sus más serios críticos afirma: "La metafísica de la esperanza en la novelística de Sábato pudiera condensarse así: Martín, el protagonista de esta obra, representa la moderna juventud argentina que supera su propio problema personal, se sobrepone a su soledad y se integra con voluntad y convencimiento a una tarea de carácter colectivo, presidida por la esperanza y la conducción hacia lo infinito".

 "Sobre héroes y tumbas" es una novela que presenta una atmósfera de irrealidad y alienación del hombre contemporáneo. La extrema soledad que aísla a todos los personajes, haciéndolos sufrir su propio destino trágico, con efímeros desencuentros, catastróficos contactos, mutilados por esa unidemensionalidad que los asfixia. 

 Sábato trabajó esta novela durante diez años. En ella revela en forma dura y dramática lo que conforma a Buenos Aires, no como ciudad física, sino como realidad espiritual. Como mundo aún en formación por el aluvión de gentes que se han volcado de tantos meridianos.

 Por eso, a veces, se descubre en el gran autor argentino un aire de melancolía. Hay, en el fondo, un desarraigo del antiguo paisaje europeo; y no ha alcanzado a identificarse estrechamente con su tierra argentina. Existe, por ello, una lucha espiritual que Sábato quiso aprisionar en las páginas de esta valiosa obra. Y se detiene en el hecho de que, en pocos años, se hubieran concentrado en la ciudad cinco millones de nuevas personas, lo que - según él - crea colisiones que aparecen con cariz conmovedor. 

 Esta novela se acerca a un mundo real y beligerante. Sábato consideraba que su libro es amargo. A los argentinos – dice - nos acostumbraron a pensar que nuestra situación era admirable. Llena de sonrosadas perspectivas. Que estamos ante una situación estable, sin duras experiencias. “Todo eso se ha roto a medida que ha nacido la insatisfacción mental, cuando ha aparecido un profundo desapego por las fórmulas establecidas... Por eso mi novela sacude; por ello mismo desgarra”.

 “No es mi novela un libro bello en el sentido de que sea "agradable", para leerlo como pasatiempo. Al contrario, es violento y cruel, como la angustia que nos traspasa. Es una aproximación fiel a este tormento agónico”.

 El escritor y crítico Agustín Rodríguez Garavito afirma, en relación con esta novela:

 "Hay en ella desdoblamientos, reencarnaciones, neblinosos fantasmas de la conciencia, estados de alma inverosímiles, metempsicosis alelantes, desarraigo del ser para flotar en otros mundos. Pérdida y reencuentro de la memoria. Laberinto de ciegos, lechuzas de ojos vidriosos. Existencialismo y nadaísmo, oquedades infinitas, almas muertas y sepultadas en la caverna. Los instintos girando en nebulosas de sueños. Un mundo ingrávido, en el cual nuestro pensamiento larvado adquiere inusitadas capacidades clínicas para hacer la disección de nuestro pasado y el de las generaciones cuya sangre petrificada es hoy ceniza inútil... Temas que Sábato domina con insigne maestría y con un lirismo de finísimas esencias".

 Y uno de los más interesantes libros de ensayo de Sábato es "El escritor y sus fantasmas". Ya en un libro anterior: "Hombres y engranajes", había enfocado la crisis del hombre contemporáneo. Ahora, en este libro retoma el tema y lo lleva a sus más altas premisas y a sus más audaces consecuencias.

 “En El escritor y sus fantasmas"

 En esta obra enfoca la crisis del siglo XX desde y para la literatura, desde y para el arte”. “A través de un análisis histórico de la civilización occidental y del reflejo de esta en la creación artística, Sábato llega a la misma conclusión de Herbert Marcuse (ideólogo germano-estadounidense que escribió el polémico libro "El hombre unidimensional"), y más o menos a la misma salida de salvación: la necesidad de un radical cambio de valores, una nueva y sana actitud ante la vida...”.

 Sábato afirma que “el marxismo se preocupa por el hombre en un aspecto, conserva aún el fetichismo científico de los otros sistemas, y que por lo tanto trajo consigo su propia enajenación: arrojó al individuo a la masificación, despojándolo de sus atributos concretos. Y que, tanto en un lado como en el otro, la ciencia seguiría cavando aquella remota diferencia del hombre y su mundo externo: seguirá diseccionándolo todo con el arte sutil de un bisturí invisible: la razón”. 

 Y prosigue Sábato: “De este lado, las pasiones; de ese otro, las ideas puras. Y como lo importante es el mundo externo desprovisto del universo subjetivo de las emociones y los ambiguos deseos, los dioses y los mitos fueron también relegados. En su reemplazo estaba ya, omnipotente y autosuficiente, la máquina, la expresión máxima del dominio del hombre sobre la naturaleza”. 

 Paralela a la descarnada historia del hombre dominado por el dinero y la razón, Sábato habla también de su rebeldía ante la gran maquinaria, la de su única manifestación salvadora: el Arte.

 “Expresión ambigua y desgarradora, pero la única capaz de redimir al hombre de querer ser el dios del cielo que con tanta arrogancia quiso construir con el fuego y con las manos, con su puro intelecto y sus olímpicas ideas platónicas, despojándose fría y científicamente de lo que es más rico en él: sus sentimientos y pasiones”. 

 Y ¿por qué el arte?

 “Porque este se alimentó de la fantasía y no se dejó corromper por el poder de la razón y las prohibiciones, los tabúes. porque se mantuvo en esa región intermedia entre el intelecto y los estremecimientos de la carne, entre el cielo límpido, sin manchas, del espíritu y el oscuro y gelatinoso laberinto de las emociones, porque siempre vivió en el alma, porque nunca intentó dividir al hombre, sino, al contrario, totalizarlo, unir los fragmentos dispersos por el análisis y la lógica científica”. Esa sed de totalizarlo se da más que todo, según Sábato, en la novela.

 (Texto de apoyo: “Sábato y el hombre unidimensional”, Eligio García Márquez).

POEMA DE BÉCQUER, EN MEMORIA DE NUESTROS MUERTOS

 

 

¡QUÉ SOLOS SE QUEDAN LOS MUERTOS!

(RIMA LXXIII)

 
Cerraron sus ojos 
que aún tenía abiertos, 
taparon su cara 
con un blanco lienzo, 
y unos sollozando, 
otros en silencio, 
de la triste alcoba 
todos se salieron. 

La luz que en un vaso 
ardía en el suelo, 
al muro arrojaba 
la sombra del lecho; 
y entre aquella sombra 
veíase a intérvalos 
dibujarse rígida 
la forma del cuerpo. 

Despertaba el día, 
y, a su albor primero, 
con sus mil rüidos 
despertaba el pueblo. 
Ante aquel contraste 
de vida y misterio, 
de luz y tinieblas, 
yo pensé un momento: 



— ¡Dios mío, qué solos 
se quedan los muertos! 



De la casa, en hombros, 
lleváronla al templo 
y en una capilla 
dejaron el féretro. 
Allí rodearon 
sus pálidos restos 
de amarillas velas 
y de paños negros. 

Al dar de las Ánimas 
el toque postrero, 
acabó una vieja 
sus últimos rezos, 
cruzó la ancha nave, 
las puertas gimieron, 
y el santo recinto 
quedóse desierto. 

De un reloj se oía 
compasado el péndulo, 
y de algunos cirios 
el chisporroteo. 
Tan medroso y triste, 
tan oscuro y yerto 
todo se encontraba 
que pensé un momento: 



¡Dios mío, qué solos 
se quedan los muertos! 



De la alta campana 
la lengua de hierro 
le dio volteando 
su adiós lastimero. 
El luto en las ropas, 
amigos y deudos 
cruzaron en fila 
formando el cortejo. 

Del último asilo, 
oscuro y estrecho, 
abrió la piqueta 
el nicho a un extremo. 
Allí la acostaron, 
tapiáronle luego, 
y con un saludo 
despidióse el duelo. 

La piqueta al hombro 
el sepulturero, 
cantando entre dientes, 
se perdió a lo lejos. 
La noche se entraba, 
el sol se había puesto: 
perdido en las sombras 
yo pensé un momento:

 

¡Dios mío, qué solos 
se quedan los muertos! 



En las largas noches 
del helado invierno, 
cuando las maderas 
crujir hace el viento 
y azota los vidrios 
el fuerte aguacero, 
de la pobre niña 
a veces me acuerdo. 

Allí cae la lluvia 
con un son eterno; 
allí la combate 
el soplo del cierzo. 
Del húmedo muro 
tendida en el hueco, 
¡acaso de frío 
se hielan sus huesos...! 



¿Vuelve el polvo al polvo? 
¿Vuela el alma al cielo? 
¿Todo es sin espíritu, 
podredumbre y cieno? 
No sé; pero hay algo 
que explicar no puedo, 
algo que repugna 
aunque es fuerza hacerlo, 
el dejar tan tristes, 
tan solos los muertos.

(Gustavo Adolfo Bécquer, 1836 -1870)

Poeta español; perteneció al movimiento literario

 llamado Romanticismo.

 


viernes, 7 de mayo de 2021

PARA ESTE TIEMPO DE PANDEMIA - RESILIENCIA

 

 

RESILIENCIA

 

La resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés severo.

 Ser resiliente no significa no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades. 

La muerte de un ser querido, una enfermedad grave, la pérdida del trabajo, problemas financiero serios, etc., son sucesos que tienen un gran impacto en las personas, produciendo una sensación de inseguridad, incertidumbre y dolor emocional.

 Aún así, las personas logran, por lo general, sobreponerse a esos sucesos y adaptarse bien a lo largo del tiempo.

 El camino que lleva a la resiliencia no es un camino fácil, sino que implica un considerable estrés y malestar emocional, a pesar del cual las personas sacan la fuerza que les permite seguir con sus vidas frente la adversidad o la tragedia.

Pero, ¿cómo lo hacen?

 La resiliencia no es algo que una persona tenga o no tenga, sino que implica una serie de conductas y formas de pensar que cualquier persona puede aprender y desarrollar.

 

Características de las personas resilientes:

 

Las personas resilientes poseen tres características principales:

-Saben aceptar la realidad tal y como es.

-Tienen una profunda creencia en que la vida tiene sentido.

-Tienen una inquebrantable capacidad para mejorar.


Además, presentan las siguientes habilidades:

Son capaces de identificar de manera precisa las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro.

 Son capaces de controlar sus emociones, sobre todo ante la adversidad y pueden permanecer centrados en situaciones de crisis.

Saben controlar sus impulsos y su conducta en situaciones de alta presión.

Tienen un optimismo realista.

 Es decir, piensan que las cosas pueden ir bien, tienen una visión positiva del futuro y piensan que pueden controlar el curso de sus vidas, pero sin dejarse llevar por la irrealidad o las fantasías.

Se consideran competentes y confían en sus propias capacidades.

Son empáticos. Es decir, tienen una buena capacidad para leer las emociones de los demás y conectar con ellas.

Son capaces de buscar nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr más éxito y satisfacción en sus vidas.

 

El modo de pensar de las personas resilientes:

 

Las percepciones y los pensamientos influyen en el modo como la gente afronta el estrés y la adversidad.

El estilo de pensamiento de las personas resilientes se caracteriza por ser realista, exacto y flexible.

 Cometen menos errores de pensamiento (como la exageración o sacar conclusiones precipitadamente, sin evidencias que las corroboren) e interpretan la realidad de un modo más exacto que las personas menos resilientes.


Los beneficios de la resiliencia:

 

Las personas más resilientes:

Tienen una mejor autoimagen

Se critican menos a sí mismas

Son más optimistas

Afrontan los retos

Son más sanas físicamente

Tienen más éxito en el trabajo o estudios

Están más satisfechas con sus relaciones

Están menos predispuestas a la depresión

 

Qué contribuye a que una persona sea más resiliente:


El apoyo emocional es uno de los factores principales.

Tener en tu vida personas que te quieren y te apoyan y en quien puedes confiar te hace mucho más resiliente que si estás solo.

Permitirte sentir emociones intensas sin temerlas ni huir de ellas, y al mismo tiempo ser capaz de reconocer cuándo necesitas evitar sentir alguna emoción y centrar tu mente en alguna distracción.

No huir de los problemas sino afrontarlos y buscar soluciones. Implica ver los problemas como retos que puedes superar y no como terribles amenazas.

Tomarte tiempo para descansar y recuperar fuerzas, sabiendo lo que puedes exigirte y cuándo debes parar.

Confiar tanto en ti mismo como en los demás.

(Autor desconocido)

 

Medellín, mayo de 2021

Segundo año de la imparable pandemia – COVID-19