martes, 26 de junio de 2012


ESCRIBIR BIEN, IMAGEN DE SU EMPRESA

 

(Lucila González de Chaves) 


Redactar bien es poner por escrito los pensamientos y  conocimientos, ya ordenados de antemano. La redacción combina palabras, frases, oraciones y párrafos para dar forma a las ideas.

Antes de atender a otras condiciones, en la redacción debe tenerse especial cuidado en el buen manejo de los componentes del estilo: fondo, forma e idiosincrasia.

El fondo es “el qué decir”, el contenido. Toda redacción debe tener un tema pensado y ordenado con anticipación. Escribir empieza por pensar; es necesario tener un paradigma o modelo pensante antes de abordar cualquier tipo de escritura.

La forma es “el cómo decirlo”; cómo poner por escrito lo que se ha pensado; hay necesidad de un paradigma o modelo lingüístico que se adquiere con los conocimientos que sobre el empleo del idioma se tienen: morfosintaxis, etimología, semántica, ortografía, estilística...

La idiosincrasia (con ESE) es el carácter, el temperamento, la personalidad; estos se reflejan en todo lo que hablamos y escribimos; por esto cada redacción tiene su sello personal, a pesar de que todos usemos y conozcamos el mismo código de expresión, es decir, el idioma.

Tanto la expresión oral como la escrita están sujetas a las variaciones del momento, de los lugares, de las modas, lo mismo que a las modificaciones lingüísticas y gramaticales, lo que nos indica que el idioma evoluciona cada día.

Para adquirir un estilo propio y correcto de redactar, además de la disposición natural, es necesario desarrollar dotes de observación, pulir el gusto y mantener el adiestramiento. Mientras más se escriba, más habilidad de redactar, más capacidad de expresión se tendrá.

En la redacción de cartas, informes, memorandos, actas y otros documentos, es común la equivocada  estructura de las oraciones y párrafos, y muy frecuentes los errores gramaticales:

Se redacta mal por:
__ Comprender mal el tema, motivo de la redacción.
__ Enfocarlo de manera equivocada, debido al desorden del pensamiento.
__ Desarrollarlo de manera incompleta por falta de un plan ordenado para escribir.
__ Dar más importancia a las ideas de sustentación o secundarias que a la idea principal.
__ Desarrollar las ideas, tanto la principal como las secundarias, en forma superficial.
__ Escribir frases o palabras superfluas, sin valor conceptual, sólo como relleno en el escrito.
__ No tener presente, al redactar, la precisión, concisión, propiedad, sencillez, naturalidad, lógica.

Deben evitarse los errores gramaticales y de construcción, entre ellos:
__ El ‘dequeísmo’: es la mala aplicación de dos palabras: ‘de’, ‘que’ después de un verbo que no necesita dicha forma. Es incorrecto decir: opina de que debe ser así; me dijeron de que estaba errado. Lo correctos es: opina que debe ser así; me dijeron que estaba equivocado. Hay otros verbos que necesitan la forma ‘de que’, y prescindir de ella es un error. Son formas correctas: estoy convencido de que es así; se acordó de que debía asistir a la reunión (o: recordó que debía asistir...); se dio cuenta de que era inoportuno; estaba seguro de que llegaría temprano

__ Los verbos:
Adecuar y licuar –conceptúa actualmente la Real Academia Española (año 2010)- se conjugan como los verbos actuar o averiguar: yo adecuo (yo averiguo); tú adecuas (tú averiguas); yo adecúo (yo actúo); tú adecúas (tú actúas). Es decir, sus formas verbales pueden ser con tilde o sin ella.
Evacuar, dice la RAE que su conjugación actual es la misma que la del verbo averiguar (yo evacuo el lugar del peligro; tú evacuas el salón de conferencias).

__ Mezclar los pronombres en el párrafo. Debe usarse en todo el escrito  una sola forma de pronombre, bien sea: usted o tú, nosotros, ustedes...  Es incorrecto y de mal gusto mezclarlos.

__ El uso de formas extranjerizantes como: ‘a nivel de’ (es el vicio del ‘anivelismo’), “asuntos a tratar”; “al interior de”, “de acuerdo a”, “con relación a”. Lo correcto es decir o escribir: en la universidad; en Colombia (no: a nivel de la universidad, a nivel de Colombia); asuntos por tratar; dentro de; de acuerdo con; en relación con.

__ Mal empleo de las palabras: cualquier, cualquiera y sus plurales. ‘Cualquier’ se usa delante del sustantivo, masculino o femenino, ejemplos: cualquier hombre, cualquier mujer. ‘Cualquiera’ se utiliza después del sustantivo, ejemplos: una forma cualquiera; un caso cualquiera. El plural de cualquier y cualquiera es ‘cualesquiera’, ejemplos: cualesquiera que sean las causas de su ausencia..., la omisión de cualesquiera razones...

__Imprecisión en el uso de ‘sino’ y  ‘si   no’. Lo práctico es mirar el contexto, y si podemos colocar una o varias palabras entre el ‘si’ y el ‘no’, se escribe separado (dos palabras), ejemplo: si   no viene a la reunión el jefe se disgusta; (si usted no viene a la reunión) ... Si  no es posible intercalar una o varias palabras, debe escribirse junto (una sola palabra), ejemplo: no vino a la reunión sino que se quedó en la oficina. En este caso no cabe ningún vocablo entre ‘si’ y ‘no’, por tanto, son una sola palabra: sino. Es un conector o conjunción.

__ El mal entendimiento y la equivocada escritura de: porque, por  qué, porqués. Es una sola palabra y sin tilde cuando indica causa, ejemplo: no estudia porque tiene pereza. Se escribe separada y con tilde cuando indica pregunta, ejemplo: ¿Por  qué no vino temprano? Porque estaba enfermo. Se escribe en una sola palabra, con tilde y en singular o en plural cuando se sustantiva con el artículo, ejemplos: quiero saber el porqué de esa carta; quiero saber los porqués de esa carta. Indica causa, razón de ser.

__ Mal uso de la concordancia entre el sustantivo y el adjetivo; entre el sujeto y el verbo, ejemplos: hombre capaz; hombres capaces; soy capaz, somos capaces (es incorrecta la forma: somos capaz).

__ Desconocimiento de los pronombres relativos: ‘que’, ‘quien’. ‘Que’ sirve para personas y cosas y no altera su forma frente al singular o el plural, ejemplos: el hombre que llega, la mujer que llega; los hombres que llegan; las mujeres que llegan, el libro que compré, los libros que compré. ‘Quien’ es pronombre que sólo sirve para personas y se usa en singular y en plural, no importa el género masculino o femenino, ejemplos: el señor a quien escribes, los señores a quienes escribes; la dama a quien miras, las damas a quienes miras.

__ Desconocimiento de las normas ortográficas. Nunca lograremos estar absolutamente ciertos de la escritura correcta de las palabras; por tanto, hay necesidad de acudir siempre al diccionario y estudiar y retener las normas. Cometemos errores en el uso de: v, b; g, j; ll, y; z, c, x, cc y otras.

__ Monosílabos sin tilde: cien, dio, fe, fue, pie, ti, vio, da, di, guio, fie, rio,
__ Monosílabos con tilde o sin ella: él (pronombre: él canta), el (artículo: el libro); dé (verbo dar: dé limosna), de (preposición: casa de Luisa); mí (pronombre: lo trajo para mí), mi (adjetivo posesivo: mi silla), mi (sustantivo, nota musical: la sinfonía está escrita en mi mayor); tú (pronombre: tú escribes), tu (adjetivo posesivo: tu historia); sí (adverbio de afirmación: sí llegó temprano), si (condicional: voy al concierto si  no llueve); si (sustantivo, nota musical: do, re, mi, fa, sol, la, si); más (adverbio de cantidad: traiga más asientos), mas (conjunción, se puede cambiar por ‘pero’: te esperé mas no llegaste); sé (verbo saber: sé la lección), sé (verbo ser: sé un buen ejemplo para tus hijos), se (pronombre: se peina); té (sustantivo: tomas té a las cinco), te (pronombre: te escuchan todos).

__ Hay que puntuar bien, Los signos de puntuación son los ‘semáforos’ del idioma.  Ellos nos ayudan a interpretar los escritos y a no confundir las ideas. Todos los signos de puntuación y sus normas están vigentes, nada ha sido suprimido. Es recomendable, para la aplicación de los signos de puntuación, atenerse a las normas de la Real Academia Española. Ver su Ortografía, edición 2010.

__ Mala acentuación de las palabras agudas, las llanas o graves, las esdrújulas y las sobresdrújulas. Las palabras agudas llevan tilde cuando terminan en N, S, vocal (corazón, detrás, escribirá). Las palabras graves o llanas llevan tilde cuando NO terminan en N, S, vocal (árbol, césped, cárcel, fácil).Las palabras esdrújulas y las sobresdrújulas llevan todas tilde (cáscara, estímulo, dígaselo, cuéntamelo, prepáraselo)

Recordar que:

__ Antes de redactar debemos trazar un plan o guión de lo que vamos a expresar. Es la base para una buena redacción porque dicho plan evita repetir las ideas, tener que corregir mucho y, además, acorta las frases y los párrafos.
__ Empezar con una brevísima introducción sobre el tema, porque entrar en él de manera brusca y repentina puede desconcertar al lector. Terminar, si es posible, con una conclusión que resuma ideas y opiniones.
__ Escribir con sencillez y naturalidad: la ampulosidad o grandilocuencia (estilo hinchado, pomposo, pretencioso) pone en ridículo a quien escribió la carta, o el informe, o el memorando...
__ Escoger las palabras menos estridentes, y, en cambio, emplear las más claras y precisas porque se trata de comunicar el pensamiento, y no de hacer gala de erudición.
__ Toda frase o párrafo mal construidos se vuelven incomprensibles y oscuros. La claridad radica en el conocimiento que tengamos de la gramática. Los párrafos no deben ser muy largos porque dan la impresión de pesadez y de escasa agilidad en el manejo del idioma.
__ Adiestrarse en el conocimiento de sinónimos y antónimos porque ello nos permite dar propiedad a los vocablos en su empleo en el contexto. Evitar los extranjerismos no aceptados por la Real Academia Española. No usar vulgarismos de mal gusto. Evitar el uso de palabras de significación muy amplia que no dicen nada, tales como: lindo, cosa, esto, bello, espectacular, eso...
__ Revisar lo escrito, someterlo a pulimento. Nadie es capaz de realizar un escrito perfecto en el primer intento. En la revisión del escrito, ver que él responda a estas preguntas:¿Qué queríamos decir? ¿Lo dijimos  bien y en forma correcta? ¿Se entiende nuestro mensaje? ¿Sí dijimos lo que pretendíamos decir?

viernes, 22 de junio de 2012


LOS  “SI”  CONDICIONALES EN LA LECTURA


                                         Lucila González de Chaves


1.    Si leemos a la velocidad requerida y comprendemos lo leído, nos aficionaremos a la lectura.

2.    Si variamos los temas de lectura: biografías, viajes, aventuras, exploraciones, ciencia-ficción, policíacos, románticos, tendremos más amor por la lectura.

3.    Si nos quedamos anclados en novelas sin mérito, telenovelas y fotonovelas baratas, seremos unos intelectuales mediocres.

4.    Si  no avanzamos en la búsqueda constante de calidad y cantidad en la lectura, no tendremos nuevos horizontes de vida.

5.    Si  no maduramos en la capacidad de analizar, valorar y comprender lo que leemos, no podremos leer con provecho las obras maestras universales.

6.    Si sólo leemos a los escritores morbosos, seremos unos lectores enfermizos anímica y espiritualmente, y nunca daremos frutos provechosos.

7.    Si las emociones que nos despierta la lectura son positivas, podremos cultivar la vida sentimental, la personalidad y el carácter, y educar la voluntad y la conciencia.

8.    Si tenemos predisposiciones neuróticas o temperamento muy emotivo y poco activo, la lectura de obras apasionantes con titanes que todo lo resuelven sin dificultad nos puede perjudicar porque nos impide ver y manejar la cotidianidad de la vida.

9.    Si nos entusiasmamos con la buena lectura, estaremos en condiciones de entender y valorar el contenido del arte en sus variadas manifestaciones: música, pintura, dibujo, escultura, arquitectura, literatura…

10. Si estamos bajo la influencia de la inseguridad, el miedo, el estrés, la preocupación, el agobio del trabajo o del estudio, captaremos con dificultad el sentido de lo que leemos. Sin el sistema nervioso calmado es imposible sacar provecho de la lectura y, aun, del estudio.

11. Si leemos obras filosóficas, formativas o de contenido espiritual o científico, la lectura debe ser pausada, con intervalos de concentración, puesto que son textos que nos exigen atención, reflexión y aprendizaje.


                                         

viernes, 8 de junio de 2012


Un libro extraño y valioso:

“EL COLECCIONISTA DE CARTAS”

(Cartas de amor y otros temas, recogidas por la calle”)

Autor: Carlos Mario Múnera  (Un colombiano periodista, docente y escritor)

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Este libro es como “un concieto a cuatro manos”: de un lado, las cartas recogidas en diferentes lugares de Medellín, y de otro, los comentarios, análisis y aclaraciones del autor.

Una abuela induce a un niño a recoger del piso y a guardar cuantas cosas encuentran a su paso, durante sus largas caminatas. Ese niño recaudador de “cosas” es hoy un recolector y coleccionador de cartas, CARLOS MARIO MÚNERA, autor del extraño y valioso libro al que nos referimos.

Se trata de papelitos partidos, arrugados y recogidos aquí y allá y que el autor reproduce fielmente y, por lo tanto, conservan las peculiares formas ortográficas,  sintácticas y terminológicas. En muchas de esas cartas faltan partecitas que, en su recolección, el autor no pudo encontrar.

Esos retazos de “cartas plebeyas” llevan al autor a afirmar que: “Hoy medito en los amores populares y compruebo  que todos somos iguales, que la asfixia de muchos es la misma, que todos los corazones tiñen hojas y hojas de pasión. (…) El corazón estalla sincero sin que le mortifique una tilde o la V por B; el corazón no sabe de zetas, ni le teme a las curvas de la ese: el corazón se equivoca solo por dentro”.  P. 16

“Esta urbe que habito es una amalgama de manifestaciones estéticas y discursos coloridos en las bancas de los parques, (…). Es la ciudad de trabajadoras hormigas  de salario mínimo, es la grosera y opulenta que ignora la vida más allá de sus verdes murallas, es ella, somos todos. Nacidos de entrañas y de sangre indefensas, mellizos todos. (…)”.  Pp. 39, 40

¿Cómo reconstruye el autor las notas que va encontrando, partidas siempre y, a veces, en cincuenta y tres o más pedacitos? Él nos lo explica: “Pinzas, pegamento, lupa, un punzón, tapas de gaseosa y una tabla de base son las herramientas que tengo destinadas para mi labor (…)”. P. 56

Y el más grande reto: reconstruir una carta partida en ¡ochenta y dos! fragmentos recogidos en Bello (Ant.) y que empieza diciendo: “Mi amor, Te extraño. Estoy muy triste (…)”.

A propósito, invito a mis lectores a reflexionar sobre esta afirmación del autor del libro, consignada en la p. 82: “(…) si el destinatario rompe la carta, ese acto puede hablar de su locura furiosa, de su negligencia por la escritura, de su crueldad con el ser amado (…). Si la arruga, quiere decir que no le presta importancia, su arrogancia o descaro lo declara inocente. Si la bota al suelo, sin duda alguna es desprecio, tal vez ultraje. Si la carta es rota en cientos de pedacitos entonces allí hay amor, desde luego ofendido, lo hay sin equívocos, aún respira, aunque sea por la herida; pero también hay rencor, deseos de venganza, que es la forma más violenta y última del amor”.

¿Por  qué recoge los fragmentos de cartas? Leamos ese porqué: “Yo recojo… esas cartas del suelo (…) y las preservo para que la posteridad conozca y juzgue la actuación de otros corazones; las exhibo aquí (en su libro) para que otros sean testigos conmigo de los atardeceres del corazón en la vida de los demás (…)”.  P.  108

Al darnos la bienvenida a “esta antología de historias rotas”, el autor nos invita también a asomarnos al corazón de otros que palpitan en ritmos diferentes” y esas palpitaciones expresadas en las reconstruidas cartas, de las cuales transcribo partes, son de:

Amor:

“Quiero decirte tantas cosas que difícil me sale la primera .Quiero contarle cuanto siento su presencia y cuan quisiera que permaneciera compartiendo mis espacios….”. (Recogida en la estación del Metro, Madera). P.  11

“Amor me ha traicionado el corazón, Perdóname, Yo crei que en esta terrible lucha entre mi orgullo y el amor que siento por ti triunfaría el  orgullo. Me he engañado…” (Recogida en Bello).  P. 18

Desencanto:

Mi traición escribo  esto porque tengo rabia y mucho dolor en mi corazón gongora el que ama con el corazon ayer después de que yo me jui para la sede…”  p.  26

Amistad:

“hola ¿como estas? Espero qué bien Meli quiero que seas mi amiga y si pasamos a 5º jutas en el mismo salón…”  p. 28

Ira y despecho:

“querido y estimado amigo mio espero te encuentres bien… tu tienes muchos ostaculos para estar conmigo tu crees que esta bien hecho lo que me hiciste dejarme esperando el sábado bestida y alborotada…”  p. 30

Reclamos severos:

“esta es con el fin de ponerle final a este problema es para comunicarte…. Es que yo observo que tu como profesor nos has dado mucha larga y has sido muy condisendiente con nosotros los indisiplinados…” (recogida en Amagá) p. 42

Gracias y adiós:

Gracias por permitirme haver estado a tu lado todo este tiempo, por dejarme tantas enseñanzas que poco a poco he ido aplicando en esta absurda cohexistencia…”  (Recogida en Las Cabañitas). P. 43

¡La verdad!

“Ovidio: nunca había conocido a un hombre tan mentiroso como usted que vive muy mal con Martha y duerme en la misma habitación con ella… es muy bueno uno darse cuenta de las cosas por eso no vuelvo a confiar en usted yo me pregunto que estoy haciendo con usted…” (Recogida en Las Cabañitas). P. 45

Regalo de amor y amistad:

Hoy estoy muy pobre con cariño tu amigo secreto”.  P. 53


Y en la página 127, el autor sintetiza así una grave situación:

“Sexo y drogas son el denominador común en algunas notas recogidas en las afueras de los colegios o universidades; diálogos a manera de chats no virtuales; hojas de cuaderno que van pasando de mano en mano entre los participantes de estos coloquios juveniles, conversaciones secretas a espaldas de maestros inocentes, o quizás conscientes de la situación pero atados de manos en su proceder ante la agilidad felina de los jóvenes de hoy día para escabullir esos materiales comprometedores”.

Lucila González de Chaves

Junio de 2012

viernes, 1 de junio de 2012


ESTRUCTURAS DEL PENSAMIENTO Y LECTURA DE ESTUDIO.

                                                                          
                                                                      Lucila González de Chaves


El estudiante universitario, Héctor Andrés Velásquez,  pregunta por dos temas un tanto difíciles de responder: “Las estructuras del pensamiento” y “La específica lectura de estudio”.
En ambos casos, pongo a la consideración de Héctor Andrés mis apuntes de lectura y de estudio realizados durante cincuenta años de servicio a la educación. Como son apuntes relativamente extensos, le hago un resumen. No sé si tengan en la actualidad algún valor, o se hayan revaluado ya los conceptos.

                                                 
Formas básicas de las estructuras del pensamiento:

Metodológicamente, las estructuras en que se desarrolla el pensamiento pueden ser de tres clases: 1) Estructura de situaciones o hechos.  2) Estructura de tesis-demostración.  3) Estructura de problema-solución.

La primera es la estructura más sencilla. Es una serie de informaciones, de hechos, presentados con carácter informativo, y en los cuales no hay ningún problema que deba demostrarse...
La segunda estructura tiene otro elemento más, pero implícito, y es la hipótesis. La nota dominante de este tipo de estructura es la forma en que comienza: primero la tesis, que es una afirmación con respecto a algo (generalmente de tipo científico; se aplica en los objetivos) y que el autor quiere demostrar. La demostración de la tesis es una serie de argumentos o razones conectados entre sí que se van desarrollando en forma lógica y progresiva. Es como una cadena en la cual todos los eslabones son importantes. Se usa en textos en los que hay conexión con la ciencia matemática. 
La tercera estructura tiene una forma de encabezamiento que es típica: una pregunta o incógnita que hay que resolver y que despierta el interés en el lector, y éste participa en el problema y en la solución.

La última etapa en la comprensión del pensamiento de un autor es la valoración crítica de lo leído. Hay que hacer a un lado todos los prejuicios y juzgar el texto objetivamente, ya que el valor de un texto no depende de la opinión que se tenga de él.

Las siguientes son algunas preguntas básicas en la valoración crítica:

1)      ¿Cuál es el fin que el autor persigue al escribir el texto?  
      2)  ¿Cuál es el valor de este fin?  
3)  ¿Cuáles son los medios de que se ha valido el autor para conseguir su fin?  
4)      ¿Son evidentes, o no, dichos medios? 
5)      ¿Está la obra realizada cuidadosamente?  
6)      ¿Ha conseguido el autor el fin propuesto?

                                                           

Lectura de estudio:

 Implica cuatro procesos mentales: 
1)      Percepción: Una buena lectura es la iniciación del proceso del aprendizaje: debe ser atenta y
      activa. La correcta percepción permite una buena elaboración.
2)      Elaboración: permite que la mente asimile correctamente el contenido de la lectura. 
3)      Asimilación: una buena asimilación de la lectura nos facilita una excelente retención.
4)      Retención: al leer, lo importante es una gran retención y no una memorización, ya que ésta indica una falta de comprensión de lo que se ha leído.
                                                            
La lectura de estudio tiene cinco pasos importantes:

1)      Prelectura: aquí debe utilizarse la técnica del salteo o salteamiento, ya que la finalidad es darse cuenta de si el texto es útil y vale la pena leerlo. Lectura atenta de los títulos y subtítulos, del índice.  (Salteo o salteamiento, de saltar: “Hacer algo discontinuamente sin seguir el orden natural, o saltando y dejando sin hacer parte de ello”. DRAE)
2)       Cuestionario: al disponernos a hacer una lectura de estudio, debemos tener una buena orientación del contenido del texto. Hay que preguntarse acerca de lo que se está leyendo para ir reconociendo con precisión las ideas, los planteamientos. El ejercicio de preguntarse debe repetirse cada vez que hay un tema de importancia. Es como entrar en diálogo con el autor, lo que ayudará a una mejor comprensión y, por tanto,  a una excelente asimilación del significado del texto en cuestión. 
3)       Lectura: Esta se hará en una forma rápida y fácil porque ya se tienen conocimientos del texto. No necesitará releer mucho determinadas partes. Es importante no sacrificar la comprensión por una mayor velocidad en la lectura. 
4)        Contestaciones a las respuestas formuladas. Deben darse en nuestro propio  lenguaje y no como las da el autor del texto; este hecho facilita una mejor comprensión y una mayor asimilación de lo que se estudia. 
5)        Repaso general: debe hacerse después de un buen descanso y por la técnica del salteo, de modo que leamos rápidamente el texto y revisemos, a grandes rasgos, los temas importantes y las subdivisiones. El acto de recordar debe estar unido íntimamente al acto de razonar.

(Nota: Estos apuntes están tomados de autores que hoy no están de moda en las universidades, pero siguen siendo imprescindibles en el manejo de nuestro idioma como herramienta para expresar pensamientos y sentires: Víctor Ray,  Claude Philippe, Daniel Cassany, Roland Barthes, Georges Mounin).

viernes, 25 de mayo de 2012

LA LÓGICA EN EL LENGUAJE


                                      LA LÓGICA EN EL LENGUAJE        

                                                                                Lucila González de Chaves

Su origen es griego: “logos”.

Un primer significado de “logos” fue el de: oración gramatical, palabra, discurso.
En la Edad Media, los filósofos interpretaron la lógica como: ciencia gramatical.
Luego le dieron el significado de: principio racional.
Después se le entendió como: significado del pensamiento.

Una de las LEYES de la lógica es la “Ley de la Verdad”, la que debe ser ajena a los sentimientos.

Se peca contra esta Ley por dos extremos:

1.    Por exceso de evidencia, es decir, por querer expresar más claramente lo que de suyo ya lo está,  y es cuando aparecen:

La redundancia: repetición inútil de una idea.

El pleonasmo: es lo mismo que la redundancia, pero se presenta en la repetición de las palabras, sin ninguna necesidad.

La tautología: repetición de un mismo pensamiento con distintas palabras.

EJEMPLOS:

“Lo vi con mis propios ojos” (redundancia). Si son MIS ojos, son propios.

“Calidad total” (redundancia). Si no es total, no puede hablarse de calidad.

“El motivo de mi pensamiento y la razón de mi creencia” (tautología) Una misma idea expresada de dos maneras.

“El redondísimo” (el balón) (redundancia). “Redondo” es una palabra que totaliza el concepto. ¿Qué idea agrega el superlativo “ísimo” a “redondo”?  Lo mismo ocurre con las expresiones que les escuchamos a locutores y narradores de fútbol: “muy inmenso”, “inmensísimo jugador”, “muy cuadrado”, “eternísimo”, “superiorísimo”, inferiorísimo”.

“Un niño sordo es también mudo, esto quiere decir que un niño sordo no habla”  (tautología). ¿Creyó el periodista que no entendíamos que un niño mudo no habla?

“Un uñero en la uña” (pleonasmo). Uñero, es palabra derivada de uña.

“Los animales que vuelan en el aire / los animales que viven en la tierra / los animales que nadan en el agua / todo me absorbe…” (Pleonasmos). ¡Pobre poeta, pobres lectores y, sobre  todo, pobre LA POESÍA! ¡Qué irrespeto!

“La reina tiene unos lindos ojos en el rostro” (redundancia). ¿No es en el rostro en donde los seres humanos tenemos los ojos?

“A Neftalí lo despedimos entre flores y cantos, un adiós de lágrimas en los ojos”. Y si las lágrimas no son en los ojos, entonces, ¿en dónde? ¿Había, señor periodista amigo del muerto, necesidad de este pleonasmo?

“En su nombre y en el mío propio”.  ¡Qué mal principio de discurso de agradecimiento! ¿Si es MÍO, no es propio?

“En esta empresa de recuperar el país todos actuamos activamente”. (Redundancia). Señor político: ¿“Actuamos” y “activamente” no significan “acción”?.

“El gobierno anticipó con anterioridad que no habría impuestos…” (Redundancia). Señora periodista: ¿anterioridad no le da la idea de “anticipar”?

“El joven recibió un disparo mortal que le produjo la muerte”. El autor de la crónica redundó en palabras para ilustrarnos sobre el hecho de que un disparo mortal produce la muerte. ¿Qué pasa con algunos periodistas de hoy?

“Alguna vez /  alguna vez tal vez / me iré sin quedarme / me iré como quien se va”. (Pleonasmos). Otra poesía, o ¿anti-poesía? Con razón los poetas de hoy, de ya, reniegan de la armonía, de la musicalidad, del mensaje, de la elegancia y finura de los poetas de verdad, de los maestros de la belleza… ¿Su desprecio no es el dolor por no poderlos alcanzar?

“La luz es un movimiento lumínico de los cuerpos luminosos”. ¿Sí será verdad que esto de “luz”, “lumínico”, “luminosos” es del gran pensador Pascal?

“Te adoro en mi silencio mudo”. ¿El silencio no es mudo? Todos aprendimos en los primeros años de estudio este soneto a la Patria de Miguel Antonio Caro, considerado como modelo de SONETOS, pero ¿qué hacemos con ese “silencio mundo”?

“Las circunstancias de los embalses que se prevén para el futuro son desastrosas”.  Señor ministro, ¿se puede prever para el pasado? Con sólo decir que se “prevén”, entendemos que se trata del futuro.

“El acné está aumentando entre las mujeres, pero no entre los hombres”. Señor especialista en enfermedades de la piel: le sobra la tonta explicación de que en los hombres no abunda el acné.

“La igualdad entre los trabajadores debe ser igual y efectiva”. Muy bien por el sindicalista, pero ¿qué necesidad hay de decir o escribir “igualdad igual”?

“Falleció a causa de los múltiples politraumatismos”. Señor periodista: los elementos compositivos “poli” y “multi” significan, respectivamente, “abundancia” y “muchos”, así que le sobra una de las dos palabras empleadas en su noticia.

“Esta fue una semana de terrorismo terrorífico para el Japón”. ¿Por qué no releer y corregir lo que escribimos? ¿Qué es esa manera de informar sobre el terremoto en el Japón, señor periodista?

“El escritor…. ganó el Premio para la mejor obra teatral del género dramático”. Y esto apareció en las notas culturales de un periódico… Todas las obras teatrales, todas, pertenecen al género dramático. En las más elementales clases de literatura se enseña esto. No había, pues, razón para esa tonta repetición de ideas.

“Se llevó a cabo una investigación minuciosa, pero muy completa”. Señor juez, ¿qué quiso decir?, ¿una investigación minuciosa no es una investigación completa? Pregunto de otra manera: para que sea completa la investigación ¿no es necesario que sea minuciosa?


2.    Se peca contra la lógica del idioma por contradicción en las ideas.


EJEMPLOS:

“En este momento tenemos una posibilidad de inoperancia efectiva”. El prefijo IN indica negación: inoperancia = no opera, no hace, no es activa; entonces, ¿ese no hacer, no operar es efectivo en qué o para qué, señor gerente?

“Haremos un aporte a la crisis del país, celebrando la fiesta de la fraternidad”. Ustedes, los de esa Empresa tan respetable, ¿aportan para que la crisis del país sea peor? No entiendo, porque eso no es fraternidad. Mucho mejor decir: aporte a la solución de la crisis del país…

“A la menor brevedad posible”. Si usted quiere que su secretaria se presente rápidamente no es a la “menor” sino a la “mayor” brevedad posible. De lo contrario no vendrá… Porque brevedad significa “corta extensión….”

“Ayudemos a los pobres: cojamos el vicio de dar limosna”. Me inquieta que un sacerdote en su homilía nos invite a coger vicios; y, además, dar limosna no es un vicio…o ¿sí? Lo que yo sé es que “vicio” tiene, en todos los campos, un significado negativo. ¡Qué paradojas imposibles y qué irrespeto por los fieles y por el lenguaje!

“Sale al ruedo un toro bravucón dentro de su mansedumbre”. Señor narrador de corridas de toros: no le resultó su paradoja, se le convirtió en torpeza, en bobada idiomática.

“La niña está en la incubadora porque nació con siete meses de anticipación”. ¿Pensaría la enfermera en esta información dada? ¿Se puede nacer a los dos meses de la concepción? Porque eso es lo que significa nacer con “siete meses de anticipación”.

“Mis alumnos tienen mala ortografía”. Me extraña que usted, profesora de español me diga “mala ortografía”; pensemos: los elementos compositivos son “orto” (recto, correcto) y “grafía” (representación gráfica). Entonces, ¿los alumnos tienen al mismo tiempo “mala” y “correcta” grafía?

“Entre las opciones que encontrará el usuario para recrearse pasivamente están las de caminar, trotar, montar en bicicleta”.  No entiendo el lenguaje de los gimnasios: todo eso de caminar, trotar… se puede llamar recreación pasiva?

“Dice el pintor que cuando uno sueña va a la realidad”. No sé si la periodista que entrevistó al pintor, le cambió la idea, pero ¿desde cuándo soñar es estar en la realidad?

“Fue condenado a quince años de cárcel el presunto asesino”.  Señor periodista: si lo condenaron a quince años de prisión es porque ya no es supuesto (presunto) asesino. Hablemos y escribamos con claridad, elegancia y sobriedad, sin tantas contradicciones.

“Ha muerto el ex presidente…..; su ausencia le hace falta al partido…”. Vuelvo a preguntarle al periodista ¿qué es lo que le hace falta al partido, la ausencia o la presencia del ex presidente?

“El gobierno está interesado en recuperar el desastre de Ciénaga Grande”. Pregunto a los funcionarios de esa época, ¿el interés está en recuperar el desastre o en darle una solución? Nuestra expresión hablada o escrita siempre da testimonio de los caminos por donde anda nuestro pensamiento, enredados o claros, definidos y precisos o vagos. No permitamos que las palabras nos traicionen.

“Compre gratis en este mes de mayo…”. No entiendo el avisito de su almacén, señor comerciante: ¿es gratis lo que yo solicite, o me lo vende a bajo precio?

martes, 15 de mayo de 2012


CARLOS FUENTES, UN ESCRITOR REPRESENTATIVO DE AMÉRICA 


                                                           Lucila González de Chaves


El mexicano Carlos Fuentes es uno de los más representativos novelistas en la nueva técnica narrativa de Hispanoamérica. En su novela La muerte de Artemio Cruz hay muchos momentos vivenciales que son valorados por el lector según el plano, el momento, el ambiente en donde los coloque el autor. “Una novela es una impresión personal de la vida”, dijo un gran estudioso de la narrativa; y Carlos Fuentes quiere hacer verdadera esta definición.
La muerte de Artemio Cruz  es la novela del llamado “perspectivismo”. Un crítico moderno explica: “Podríamos decir que hoy, no es el tema el problema fundamental que se plantea el novelista al empezar a trabajar. Ni la forma entendida como puro estilo, lenguaje más o menos culto o popular. Sí lo es la forma, en sentido amplio, como principio configurador de toda la obra: Planteamiento estructural de la arquitectura o composición. Pero, sobre  todo, elección de una perspectiva para narrar, de un punto de vista desde el cual se enfocará todo el relato”.
Y ese “punto de vista” en La muerte de Artemio Cruz, es la súbita dolencia a los setenta y un años. Desde ahí, el narrador ofrece al lector, en una especie de abanico, las épocas existenciales del protagonista, y cada una de ellas tiene su modo propio y su auténtico valor.
Por otra parte, el escritor combina dos elementos: el autor narra episodios externos vividos por algunos de sus personajes; y cede el paso a los monólogos interiores.
Los capítulos empiezan por “YO”, o “TÚ”, o “ÉL”. Dice el ensayista Amorós que “los capítulos encabezados por el “YO” son el monólogo interior del moribundo. Los en “TÚ” son menos claros: el que le habla parece una consciencia omnisciente (¿el narrador, Dios, él mismo?) que lo ve desde fuera y se atreve a decirle las cosas que él siempre sospechó, pero no tuvo el valor de admitir. Los capítulos encabezados por “ÉL”, narran objetivamente hechos de su vida pasada, con gran desorden temporal”. Se confunden el pasado y el futuro, por ejemplo: ”Lo que pasará ayer”. “Sí, ayer volarás”. …
Esta novela acusa una permanente temática social: Las consecuencias de la revolución: engaños, corrupciones, despojos, etc.  El protagonista se defiende de todo, alegando que “no somos responsables porque no elegimos, no somos libres”.
Las señales de la obra son las fechas; a partir de ellas y en un desfile fílmico, la novela salta hacia atrás desordenadamente:
Julio 6, 1941: Preparación del matrimonio de Teresa, la hija de Artemio y Catalina. Artemio tuvo dos hijos: el muchacho pereció en un bombardeo, la muchacha sólo aparece en el relato, para repetir a la madre, cuando contempla al padre: “Se está haciendo….” (y el padre agoniza).
Mayo 20, 1919: Artemio Cruz conoce a la hermosa joven Catalina, quien fue luego su esposa. En el momento de la narración, está separado de ella.
Diciembre 4, 1913: Regreso de su pensamiento al tiempo en que fue soldado y los breves, pero plenos encuentros con la mujer amada: Regina. Artemio tenía, entonces, veinticuatro años. Con el sacrificio de ella, aflora en él “su primer llanto de hombre”.
Junio 3,  1924: La época de su matrimonio. La tan extraña pasión nocturna de Catalina y su frialdad durante el día. Luego, la separación. Su postulación para diputado federal en reconocimiento a “sus méritos” revolucionarios.
Noviembre 23, 1927: Adhesión a una ideología política y el delirio centrado en una sola idea: Chingar, con la cual el “TÚ” construye una serie de juegos verbales.
Septiembre 11, 1947: Su viaje a Acapulco “con una chica para las vacaciones”: Lilia. El afán de su esposa y su hija por encontrar el testamento y su última jugada burlona: Las engaña, dándoles sitios diferentes para hacerles más cruel y expectante la búsqueda.
Octubre 22, 1915: El momento en que siendo capitán, fue apresado y llevado a la cárcel de Perales por los partidarios de Pancho Villa. Su frustrada fuga, al pasar por una mina abandonada, son páginas de un intenso dramatismo. Su encuentro en la cárcel con Bernal, el futuro cuñado, y el asesinato del coronel, para poder quedar en libertad.- Para Artemio, los seres humanos no tienen ningún valor, por eso su corazón está lleno de soledad y egoísmo; él mismo declara: “Mi único amor ha sido la posesión de las cosas, su propiedad sensual”.
Agosto 12, 1934: Otra mujer en su vida: Laura, a quien había conocido en Nueva York. Le acosa también el recuerdo de su hijo Lorenzo, víctima de un bombardeo.
Febrero 3, 1929: Su hijo Lorenzo está en España y pelea por una causa con los ejércitos populares. Se suma a los refugiados que van a Francia a empezar de nuevo la vida. Luego, su muerte, a causa del bombardeo llevado a cabo por el trágico avión, con la cruz gamada.
Diciembre 31, 1955: El relato salta aquí hacia la época en que ya, un tanto vencido por la enfermedad, da esas fiestas de año nuevo. Estas fiestas son suntuosas y se llevan a cabo en casa de Lilia, una mujer ordinaria. Aquí, la voz de su consciencia (el “TÚ”) es implacable. En este capítulo hay una toma de posición y una valentía y un ardor para manifestarse.
Enero 18, 1903: En este momento, nos enteramos de quién es aquel rico, gran licencioso, rodeado de soledad interior, el teniente, el soldado, el terrateniente: Artemio, el temido. Fue un pobre niño nacido en una choza de negros, que en compañía del mulato Lunero, hacía velas de cera para las fiestas de la parroquia. Su abuelo –un tirano- muerto en una prisión. Su abuela, loca. Su padre, muerto en una emboscada. Su único tío, un borracho. Su madre, una negra renegada.- Un día, su tío materno, el mulato Lunero, debe dejar al muchacho de dieciocho años completamente abandonado a su suerte, porque van a engancharlo a la cuadrilla del nuevo amo. Artemio, niño, se roba una escopeta y con ella da muerte a quien cree ser el enganchador, pero el muerto es su tío, el borracho. El mulato y el niño huyen; en su fuga, una bala mata a Lunero, y el chico se queda solo para siempre.
Abril 9, 1889: Nacimiento de Artemio Cruz. Su madre Isabel Cruz es atendida por su hermano Lunero.
Este es el final de la novela. El nacimiento y la muerte de Artemio Cruz: un relato circular que atrae y conmueve.

Hoy, 15 de mayo de 2012, lamentamos el fallecimiento de tan gran escritor.

lunes, 7 de mayo de 2012

EXPRESIONES QUE GENERAN VIOLENCIA O MALESTAR

FORMAS VERBALES Y ACTITUDES QUE GENERAN VIOLENCIA O MALESTAR

A. En el hablante:

1. Mensajes oscuros y desordenados, generan malentendidos y discusiones.

2. Las ironías (llamadas comúnmente "indirectas") , acompañadas de un tono de voz hiriente y de gestos y posturas corporales desagradables.

3. Las palabras malsonantes o "palabras feas", "groseras". Con ellas se falta al respecto a las personas y provocan reacciones violentas; además de ser el indicador personal de la ordinariez.

4. Los apodos. Generalmente los pone el que se cree "genio", y con ello se complace a sí mismo y no piensa en lo que le ocurre a quien lo recibe. Poner apodos es mala educación, ordinariez y, generalmente, demuestra baja autoestima. Sin embargo, los apodos los aceptan entre sí, los muy amigos. Los apodos son diferentes de los sustantivos llamados "hipocorísticos" (términos cariñosos para referirse a las personas allegadas).

5. Las respuestas descomedidas, tales como: ¡yo qué voy a saber!, "no me importa un comino", ¡de malas!, "eso es problema suyo", "a mí, eso no me importa". "¡haga lo que le dé la gana!"

6. El humor fuera de lugar. Algunas personas lo usan para consolar al otro, para disimular errores, para referirse a personas muy serias, para evadir la vedad, para no tener que hablar con valentía y claridad, etc.

7. Los diminutivos fuera del contexto afectivo. Hoy está muy de moda entre taxistas, vendedoras de almacenes, algunas secretarias, utilizar términos como: mamita, madrecita,  mi amorcito, cariñito, capullito, preciocita, etc.

8. El tuteo y voceo (tú, vos) cuando nada nos une con la persona que habla o con la que escucha.

B. En el que escucha:

1. Bostezar mientras le hablan: mala educación y causa de la desmotivación del hablante.

2. Estar con los brazos cruzados cuando el otro habla de situaciones dolorosas, conflictivas o de otra naturaleza. Los brazos cruzados, pero con gesto amable, son válidos en conferencias, en conversaciones de cierto corte intelectual porque el mensaje que envían es de atención, respeto, reflexión.

3. Retomar las palabras que oyeron en la infancia para referirse a los otros, tales como: eres torpe, no seas ridículo, estás muy equivocada, eso no es así, eres un tonto, todo lo haces mal, me avergüenzo de ti...
Quien las oye, piensa: no sirvo para nada; no haré feliz a nadie; no puedo tener amigos...

4. No usar la función fática del idioma que es la que alimenta la conversación: ¿si...?, ¿cómo fue?, ¡Ah, qué bien!, explícame un poco más...
la condición es no interrumpir al otro en el tema que nos está contando. Saber escuchar con todo el cuerpo: que se note que estamos interesados en la historia del otro.

5. Arrebatar la palabra es un defecto odioso, y demuestra mala educación, no saber escuchar y poco interés en las personas.

6. Los desagradables gestos cuando el otro habla. Ellos indican que nos molesta el tema, que nos cansa, que estamos pensando solamente en hilvanar frases para contradecirlo, para competir con él, para hacerle sentir todo el peso de la poca importancia que tiene su conversación.