jueves, 18 de abril de 2019

LA RAE DEFINE TÉRMINOS RELIGIOSOS- SEMANA SANTA




La Real Academia define términos religiosos

Autor: Lucila González de Chaves
17 abril de 2019 - 11:06 PM

La RAE nos detalla algunas palabras y expresiones relacionadas con esta festividad religiosa y con sus costumbres y celebraciones.

Medellín
Según la RAE, Semana Santa es el nombre que recibe la ‘semana última de la Cuaresma, desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección’. No tiene una fecha fija, pues esta depende de la Luna: el primer viernes después de la primera luna llena, posterior al equinoccio de primavera, será el Viernes Santo.
nos detalla algunas palabras y expresiones relacionadas con esta festividad religiosa y con sus costumbres y celebraciones; no todas llevadas con uniformidad, en todos los pueblos católicos:
Pascua: Nombre de la fiesta de la resurrección de Cristo; se celebra el Domingo de Resurrección y marca el final de la Semana Santa.

Lea también: Lo que nos enseña la Real Academia

Procesiones: Trayecto común que recorren obligatoriamente todas las cofradías y el pueblo creyente.
Cruz de guía: Cruz que encabeza las procesiones; símbolo que anuncia que estas son católicas. En ocasiones van acompañadas de los estandartes de las cofradías.
Paso: Efigies o grupos con los que se escenifican diferentes momentos de los últimos días de Cristo y su resurrección, y que se sacan en procesión en estas fechas.
Simpecado: Según el Diccionario académico, “insignia que en las procesiones sevillanas abre marcha en la sección de cofradías de la Virgen”, y que ostenta el lema: `sine labe concepta’. El nombre procede de la expresión: ‘sin pecado concebida’, fórmula religiosa que hace referencia a la inmaculada concepción de la Virgen María.
Andas: Tablero sujeto con dos varas paralelas horizontales sobre el que se ponen las imágenes que se sacan en procesión.
Gloria: Medallón que suele llevar el palio en la cara inferior; representa al Espíritu Santo o a la Inmaculada Concepción.
Hachón: Cada uno de los cuatro cirios que, por regla general, están situados en las esquinas del paso.
Palio: Según el Diccionario académico, “especie de dosel colocado sobre cuatro o más varas largas, bajo el cual se lleva procesionalmente el Santísimo Sacramento, o una imagen”.
Trabajaderas: Listones de madera bajo los que se colocan los costaleros para levantar “el paso”.
Camarera: Mujer que se encarga de cuidar el altar y las imágenes, y de vestir la imagen con el hábito y el manto con el que desfilará.
Capataz: Jefe de los costaleros (cargueros) y el que los guía en la procesión.
Contraguía: Ayudante del capataz; suele haber más de uno y se sitúan en las esquinas traseras o en los laterales del paso.
Capirote, capuchón, cíngulo, túnica: La vestimenta de los cofrades que salen en procesión.
Cofrade: Miembro de una cofradía; también recibe el nombre de nazareno y penitente.
Cofradía: Es una “congregación o hermandad que forman algunos devotos, con autorización competente, para ejercitarse en obras de piedad”’. La archicofradía es la cofradía más antigua o que tiene mayores privilegios que otras.
Costalero: Persona que lleva el paso cargándolo sobre el costal o sobre las cervicales, protegidas por una almohadilla denominada costal. También se le conoce como cargador, carguero, portador o hermano de carga.
Disciplinante: Persona que se disciplina en las procesiones de Semana Santa, es decir, que se flagela la espalda como penitencia. También recibe el nombre de azotado o flagelante. Antes, se los denominaba disciplinantes de sangre, para diferenciarlos de los disciplinantes de luz, que eran los que alumbraban con hachas y cirios a los que se disciplinaban.
Manolas: Nombre que reciben en algunos lugares las mujeres que visten de negro, con mantilla y peineta; en las procesiones del Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo la mantilla y la peineta son negras, mientras que el Domingo de Resurrección suelen ser blancas.
Nazareno: cofrade, penitente.

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¡Al cielo con ella!: Expresión utilizada en algunos lugares muy españoles, por el capataz, con la que ordena a los costaleros alzar el paso y reanudar la marcha; tras pronunciarla, golpea el llamador para que todos lo suban a la vez.
Judas: Muñeco de paja que en algunas zonas se cuelga en la calle durante la Semana Santa, para apedrearlo y quemarlo después. Representa a Judas Iscariote, quien traicionó a Jesús.
Saeta: Cante que suele interpretar una sola persona delante de los pasos, en las iglesias, desde un balcón o en la calle.
NOTA: Este vocabulario es muy común en ciudades con mucha tradición religiosa y cultura como Popayán; el Judas de esa ciudad es un prisionero que sale de la cárcel, con permiso de pocas horas, y se ubica en la puerta de una de las iglesias principales.  En Tolú, ocurren muchos ceremoniales y el uso de algunas de las palabras citadas, aunque con menos sacralidad; allí hay más folclor que devoción. En Antioquia, también debe ocurrir en lugares de mucha tradición y cultura, en donde la simplificación y el modernismo no han podido borrar lo ancestral.

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miércoles, 17 de abril de 2019

LUCILA GONZÁLEZ DE CHAVES UN FARO QUE CONTINÚA ALUMBRADO






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Lucila González de Chaves, un faro que continúa alumbrando

2 abril de 2017 - 02:00 PM
La enseñanza y el correcto uso de la Lengua Castellana han ocupado la vida de la maestra Lucila González de Chaves; una mujer que ad portas de los noventa años, no ha parado de aprender, leer, escribir y enseñar.
Lucila González de Chaves
 Estefanía Posso
Lucila González de Chaves ejerció el magisterio durante 50 años y ha escrito 18 libros. El último está a punto de publicarse.

Cuando a la maestra Lucila González de Chaves le preguntan cuál es la anécdota más bonita que tiene en un salón de clases, se le hace difícil contestar, ya que tiene que buscar en más de 50 años de trayectoria en la enseñanza y entre tantos momentos que le traen de vuelta una sonrisa a su rostro.
Si no es porque menciona anécdotas que sucedieron hace 30 o 50 años, es difícil adivinar que es una mujer que ya roza la novena década. Y es que, aunque tiene el cabello encanecido totalmente y la piel envejecida por una vida de servicio; su vitalidad, su memoria, su sentido del humor, su habilidad de escucha, la pueden hacer ver hasta 15 años más joven.
Parece pleonasmo decir que doña Lucila nació en abril, en el mes de la Lengua Castellana, 18 días antes del 23 de abril, en el que se conmemora la muerte del padre del idioma Español: Miguel de Cervantes Saavedra; en cuanto ha sido la enseñanza de la Lengua Castellana y la defensa de su correcto uso, lo que ha ocupado su vida, aunque asegure que la Real Academia Española parece una adolescente, llena de caprichos e incongruencias.
Esta maestra cuenta con una bibliografía de 18 títulos publicados. Asegura que escribe para los maestros, pensando en facilitarles su labor: “si lo que yo escribo no le sirve a los maestros, no me interesa”.
Su último libro, Cien Mujeres, fue publicado en octubre de 2016 y está a punto de publicar uno nuevo, que saldrá el próximo mes, llamado Idioma y Pedagogía: talleres. Tal vez este sea el último, ella aún no lo ha decidido, porque, aunque le parece que ya ha sido suficiente, las notas de sus cuadernos y libretas, que rellenan sus cajones, la invitan a seguir organizando su trabajo, recopilando, decantando, actualizando y publicando.
A pesar de su vitalidad, la maestra sale poco de su casa, ya que su movilidad quedó reducida luego de que se fracturó la cadera. En su casa no usa zapatos, prefiere caminar sobre unas medias gruesas -media sobre media- que la hacen ver cómoda y le dan un toque juvenil. Usa unas gafas de borde redondeado y lente bifocal, que cambia cuando va a usar el computador.
Y aunque no le gusta mucho la tecnología, porque se le hace difícil manejarla, pasa buena parte del tiempo frente al computador. Entre las tareas diarias está responder los tantos correos de empresas, de exalumnos, de docentes, que le envían para preguntarle si los párrafos que escriben están bien redactados, si expresan bien las ideas, si usan correctamente el lenguaje. Ella responde con gusto y usa esas dudas frecuentes para escribir su columna –que se publica todos los jueves en la página web del Periódico EL MUNDO-, o para repasar y actualizar sus notas.
Doña Lucila digita en el computador sólo con sus dedos índices y califica como un logro muy grande haber dejado de escribir a mano. Ya puede escribir directamente en la pantalla, aunque prevalezca la desconfianza con el aparato, porque inexplicablemente se le han perdido textos completos. En esos casos tiene que interceder su hijo menor, Juan David,quien siempre le recuerda que cada que haga un avance tiene que asegurarse de hundir el botón de guardar.
En su productiva carrera de más de 50 años, muchos han aprendido de ella, sea desde las aulas, desde sus textos escolares –lo más populares de su bibliografía-, o desde sus seminarios y charlas.
Uno de ellos es Iván de Jesús Guzmán López, director del programa de educación rural de la Gobernación de Antioquia, quien ha sido también escritor y periodista. De doña Lucila señaló que desde muy joven fue su maestra virtual. “Yo aprendí de ella en las páginas de los periódicos y con sus libros de texto en el colegio, pero jamás pensé que la iba a conocer y que iba a ser su amigo”, confesó.
Sobre su trabajo, Guzmán señaló que “ella se ganó, no en vano, el mote de la maestra del idioma, porque por muchos años ha demostrado a los maestros y a sus lectores, lo que son las buenas formas de hablar y de escribir. Eso la forjó como la mujer más reconocida en Colombia en materia del manejo del idioma, pero no un idioma alambicado, hermético, sino un idioma vivo, útil para el pueblo pero también para el letrado”.
Por su parte, la madre Beatriz Acosta, rectora del colegio La Enseñanza, fue su alumna cuando cursaba sus últimos años de secundaria en ese mismo colegio, entre los años 1967 y 1969. “Ella es una persona sumamente responsable, -resaltó la rectora- que captaba la atención de todas nosotras, tenía un trato muy cordial y nos inculcó el amor a la literatura, a la expresión oral y escrita, en un clima de libertad y de responsabilidad”.
La madre Beatriz comentó que en el colegio la tienen muy presente ya que “ha seguido participando de sus actividades. La recordamos como una persona comprometida con la educación y con la literatura, que aún a su edad sigue aportando”.
Para Guzmán, el secreto de esa carrera que ha sido larga y  vigente es muy sencillo: “Es un trabajo sistemático, organizado, disciplinado, responsable, cariñoso y respetuoso con el idioma. Eso ha hecho que ella se convierta en nuestra maestra, pero también en la primera promotora de la Lengua Española”.
Un legado en la educación
Aunque algunos no la conozcan físicamente, el nombre de la maestra Lucila González de Chaves suena familiar para mucha personas, porque la serie de textos Español y Literatura acompañó en las aulas a miles de estudiantes que aprendieron Lengua Castellana gracias a los talleres y ejemplos que ella plasmó en sus libros.
La serie de textos la comenzó por su cuenta como un ejercicio propio para organizar sus clases. Así hizo el primer libro, que es el de grado undécimo, o sexto de bachillerato, en el cual ella dictó clase a principios de los años 70. Luego, apoyada por la editorial De Bedout, comenzó a concebir los demás textos, hasta completar once libros didácticos para primaria, secundaria y enseñanza media.
Los libros Español y Literatura se convirtieron en una herramienta, en una guía pedagógica indispensable para muchos maestros en colegios públicos y privados de todo el país, también llegaron aulas en Panamá y Ecuador. Tanto así que son su BestSeller, con más de 25 ediciones entre 1974 y 2002.
Y aunque no se publican desde hace más de 15 años, siguen siendo consultados por profesores como Olga Elena Escobar, docente de bachillerato de la Institución Educativa Pedro Estrada, quien aseguró que “todavía son libros de consulta porque permiten la comprensión de la Lengua Castellana en sus diferentes ramas: lingüística, gramática y la sintaxis. Ese orden que ella le da a los libros, le permite acceder a los estudiantes a ese conocimiento de una manera más fehaciente y científica. Yo recurro a los libros de ella para consultas, para ampliar temas, para precisar conceptos, para conseguir ejemplos prácticos y directos, para referenciar autores según el grado de desarrollo de las clases”.
Olga Cecilia Álvarez Velásquez, docente del colegio María Auxiliadora de Caldas, en los grados 6° y 7°, la considera como una de las mejores maestras que ha tenido Colombia y señaló que los libros que ha escrito han servido mucho a los maestros: “Para mí han sido muy útiles en la labor pedagógica y educativa. Ella da muchos ejemplos, explica muy específicamente, es muy clara, concisa y coherente. Entonces hace un aporte muy importante para nuestra labor”.
El Cefa –Centro Formativo de Antioquia–, colegio quea mediados del siglo pasado tenía el nombre de Instituto Central Femenino, graduó a Lucila González como Maestra Superior en 1945. Este colegio la puso de nuevo en su oficio, ya que tras casarse con el músico Luis Eduardo Chaves Becerra, estuvo durante 12 años dedicada a las labores de la casa y a la crianza de sus cuatro hijos.
En el Cefa ejerció durante 28 años como profesora de Español y Literatura, también fue directora encargada. Por esto, desde 2001, la biblioteca de la institución fue nombrada en su honor.
Luz Amparo Durango, bibliotecaria del Cefa, afirmó que “ella cada año nos alimenta con su sabiduría, fuerza y conocimiento específico del idioma. Ese conocimiento les queda a las niñas, para que vaya de generación en generación. Inclusive las alumnas le escriben para que ella no pierda el contacto con nosotros. Ella es una persona muy importante, no sólo para la biblioteca sino en todo el colegio, nos está inspirando constantemente”.
Ahora, cuando para doña Lucila “es hora de ir recogiendo las velas, a la manera de uno”, evalúa que su legado más importante es el ejemplo, porque de todos sus años en el magisterio le quedó la certeza de que “lo importante en la enseñanza es dar ejemplo de vida, y con eso hay”.
Es por esto que su consejo para los maestros actuales es que “hay unos principios eternos, una escala de valores que no se puede descuidar. El primero es querer al alumno antes de conocerlo, tener una vocación limpia, decidida, amorosa y abnegada. Hay que tener también una tolerancia contenida. El maestro debe enseñar a pensar, como Sócrates, no hacérselo todo, no decírselo todo, convertirse en facilitador, enseñarle a bien vivir, a bien sentir, bien hablar y bien hacer. Entonces no pueden estar nunca aburridos de ser maestros, porque el magisterio es un acto de amor”.
La luz del recuerdo 
Por fin, después de rebuscar en su memoria, doña Lucila decide que su mejor anécdota la sitúa al final de su etapa como docente, a inicios del año 2000 en la Universidad Santo Tomás de Aquino, donde dictó Expresión Oral y Escrita.
Eran diez estudiantes, siete muchachos y tres muchachas. Había que hacer el examen final de Composición Oral y Escrita en la carrera de Arquitectura. Los estudiantes preguntaron: ¿entonces qué estudiamos?
- No, no estudien nada –les dijo la maestra
- ¿Y entonces cómo hacemos?, preguntó uno de ellos.
- Vamos a hacer un trabajito, porque a mí no me gusta que se aprendan las cosas de memoria. ¿O van a estudiar cómo hablar?
- No, profe, entonces hagamos el trabajito.
- Bueno, entonces se van a ir para el Centro, cada uno busca un edificio, lo miran, lo estudian y vienen a decirme cómo es.
- ¿Eso no más?
- Sí, eso. Nos vemos el otro jueves.
El jueves siguiente, Guillermo, uno de los estudiantes, quiso salir al tablero y empezó a dibujar el edificio que vio. Iba en el primer piso, puliendo las puertas y las ventanas, cuando la profesora lo interrumpió:
- Pará –le dijo
-¿Por qué?
- Porque yo no soy profesora de dibujo, no te puedo calificar eso –respondió la docente.
Atrás se escucho un coro de reproche, porque los demás compañeros también planeaban salir a dibujar el edificio en el tablero. Entonces la maestra los mandó de nuevo al Centro, con la directriz de que tendrían que volver a explicar con palabras la estructura que escogieron. Cuando volvieron los estudiantes, la docente sacó a una de ellas al frente y la alumna empezó a recitar:
- El edificio tiene cuatro pisos, todas las ventanas son de vidrio, tiene entrada por la carrera…
- Pará- dijo la profesora.
- ¿y por qué? –contestó la joven.
- Porque eso no sirve. Cualquier gamín que hubiera estado sentado ahí te dice que tiene cuatro pisos y que las ventanas son de vidrio. –Replicó la profesora y añadió cambiando el tono-: Muchachos, vamos a hablar en serio, yo pensé que ustedes ya tenían la sensibilidad artística para concebir la arquitectura, que tenían ojo clínico de arquitectos para analizar una construcción. Pensé que les habían enseñado qué es la belleza, la armonía y los detalles que tenía que tener una construcción para que luciera airosa, armoniosa y elegante. Me da mucha pena tenerles que decir a ustedes en séptimo semestre que no saben de eso. Que sólo saben pegar ladrillos y poner una ventana de vidrio ¡qué pena! Se devuelven y ven el edificio con ojos de arquitectos y me vienen a hablar aquí como arquitectos, vean como hacen. Si no es así, van a tener su cero.
Una semana después, Gloria, otra de las estudiantes, quiso empezar. Salió al frente y utilizó todoel argot que le habían enseñado para demostrar su sensibilidad como arquitecta. Pero la maestra no moduló, su cara se quedó momificada. Cuando terminó, la maestra le dijo que se sentara para que pasaran los otros. Y así pasaron los diez, sin recibir un sólo comentario de doña Lucila. Al final de la clase la profesora les dijo que todos tenían cinco.
- ¿Cinco? -dijeron en coro
- Sí, ¿por qué les parece tan raro?
- No, usted se está burlando de nosotros –dijo Guillermo
- No, yo no me burlo de nadie y menos de mis alumnos. Si no saben, les voy a decir por qué. Porque se cumplió el objetivo, tuvieron muchos tropiezos, pero acabaron de hablar diez arquitectos y por eso tienen cinco.
“Esa es la anécdota más linda que yo tengo, porque cuando me los encuentro me dicen todo lo que les sirvió ese ejercicio para aprender a observar. Eso es enseñar”, concluye doña Lucila.
La maestra del idioma
Nació en Medellín, el 4 de abril de 1927. Sus padres fueron Manuel González y María T. Restrepo.
Estudió en el Colegio de la Presentación del municipio de Titiribí. Luego estudió Pedagogía en el Instituto Central Femenino (Cefa) de Medellín. Y se gradúo como Experta en Letras de la Universidad de Antioquia.
Fue profesora de primaria en los municipios de Amagá, Titiribí y Rionegro, profesora de Pedagogía y Psicología en la Normal de Rionegro y directora de la misma escuela. Luego, llegó a Medellín y dictó clase en el Colegio Bethlemitas, en el Cefa y en La Enseñanza.
Después saltó a la educación superior como docente en la Facultad de Filosofía y Letras de la UPB, fue profesora de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Santo Tomás de Aquino y coordinadora del Departamento de Idiomas del Tecnológico de Antioquia.
Además, ha sido colaboradora de varias revistas literarias y didácticas; Ha escrito en los periódicos El Diario de Medellín, El Espectador, El Colombiano y EL MUNDO.
Ha dictado conferencias en colegios, escuelas y universidades con temas de literatura, funcionalidad del idioma, interpretación de lectura, redacción; metodología del español; sobre la educación del adolescente, aspectos de la evaluación, el idioma como soporte del aprendizaje, etc. También ha sido conferencista en círculos de rectores y profesores en Bogotá, Manizales,  Facatativá, Cali, Barranquilla y Medellín.
Recibió la Medalla al Mérito “Miguel Giraldo Salazar”, de la Secretaría de Educación y Cultura de  Antioquia; Medalla de Honor a la Cultura y a la Educación “Porfirio Barba Jacob”, categoría oro, de la Alcaldía de Medellín; “Escudo de Oro” del Centro Formativo de Antioquia – Cefa –; Resolución de Honores del Concejo Municipal de Medellín; Placa de la Administración Municipal 2012 -2015 de Titiribí, otorgada “por su aporte en el área Cultural, Literaria y Artística”; Premio Cipa  a la “excelencia periodística”, categoría “Periodista-Escritora”. Y el homenaje como “Maestra del idioma” de la Cámara de Comercio de Medellín; entre otros.
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Comentarios:
Edgar
Edgar
2017-04-09 10:23:24
No figuro como maestro, nada parecido. Pero soy entusiasta de los escritos de Doña Lucila, asequible par un lego como el suscrito , y accesible por la forma como escribe esta amabilísima señora. No me pierdo sus columnas semanales !


lunes, 8 de abril de 2019

MARCO FIDEL SUÁREZ, PALADÍN DE LA LENGUA ESPAÑOLA




Don Marco Fidel Suárez, paladín de nuestra lengua española


7 abril de 2019 - 07:19 PM

Existir es haber estado antes en la palabra.


Recordemos lo leído y lo aprendido:
1. El creacionismo: La luz, el agua, el firmamento, la tierra, el hombre no son nada antes de la PALABRA del Dios-Creador. Él habla, pronuncia la PALABRA: “Hágase”, y van surgiendo una tras otra las realidades. Él va nombrando, y al eco de su PALABRA todas las cosas se van ubicando en el universo.
2. Adán: La historia bíblica cuenta que a todos los seres vivos y las cosas, el Dios-Creador las puso a disposición de Adán para que les diera nombre. Y Adán empezó a balbucir su PALABRA: al ir dando un nombre, todas las cosas empiezan a existir realmente, individualmente.
3. San Juan: Su nunca bien estudiado y entendido Evangelio, empieza con estremecedoras expresiones para dar cuenta de la divinidad y poder de la PALABRA. Dice: “En el principio era el Verbo; y el Verbo era Dios”. Dios es en sí mismo la PALABRA, el Verbo.
4. La historia de la humanidad: Nosotros estuvimos antes en la PALABRA. Fueron las amorosas palabras de nuestros padres las que nos pusieron en el camino de la existencia. La PALABRA hecha acción, da cuenta de nuestro aparecer biológico en la historia.
5. La biblioteca: entrar a ella es ir en busca de la PALABRA mágica que nos lleva directamente al encuentro con la historia del mundo. En esto reside el poder convocatorio de las bibliotecas.
6. La ética: será una realidad cuando nos decidamos a decir desde el corazón y con honradez PALABRAS como: responsabilidad, compromiso, dignidad, respeto, vergüenza, arrepentimiento, amor, y nos comprometamos seriamente a volverlas acción.

Lea también: Origen del día del Idioma

Mes del idioma español
En este mes de abril en el que tomamos conciencia de la permanente necesidad de las palabras para testimoniar nuestro existir, y reflexionamos sobre nuestro lenguaje como el máximo instrumento de la comunicación con los demás; en este mes y, especialmente el día 23, evoquemos y reverenciemos la incomparable figura de don Marco Fidel Suárez, (1856 – 1927) el nunca olvidado hijo de Bello (Antioquia), cumbre no solo de las letras colombianas, sino también, paradigma de la dignidad, la humildad y sencillez; de la entrega al estudio, al análisis, a la filosofía y, por qué no, a creer en Dios y a testimoniarlo.
Don Marco Fidel Suárez
Este escritor y político colombiano, nacido en circunstancias de pobreza y desamparo, jamás abandonó el estudio y su irrevocable decisión de estructurarse como ciudadano de noble corazón y de sentimientos generosos, puestos al servicio de su patria y de los colombianos. Así fue formando una sólida preparación humanística, especialmente en lo que se refiere a nuestro idioma español, y en el derecho internacional.
Marco Fidel Suárez fue elegido presidente en 1919.
Desde su juventud cultivó con éxito los estudios gramaticales, y al lado de Rufino José Cuervo, monseñor Carrasquilla, Miguel Antonio Caro y Antonio Gómez Restrepo, se destaca como uno de los principales maestros colombianos de la filología de nuestro idioma.
En 1881 tomó parte en un certamen conmemorativo con motivo del centenario del nacimiento de Andrés Bello; ganó la medalla de oro con su Ensayo sobre la gramática de don Andrés Bello, publicado por la Academia Colombiana, y editado luego en Madrid, con comentarios y noticia bibliográfica de Miguel Antonio Caro.
La personalidad de don Marco Fidel adquirió así relieve en el mundo de las letras y luego, en el de la política en la que se desempeñó como diputado, senador, ministro de Instrucción Pública y de Relaciones Exteriores; luego, presidente de Colombia (1918 – 1921), cargo que abandonó por causa de los violentos ataques de que era objeto por parte del Congreso.
En 1919, creó la máxima condecoración colombiana: La Cruz de Boyacá, para conmemorar el centenario de la gloriosa batalla.
En 1955, la casita donde nació en Bello – monumento nacional – fue encerrada dentro de una urna de vidrio, homenaje de la Empresa Fabricato de Antioquia. En la pared posterior, escritas a lápiz, están dos leyendas:
“Como política tuviste la justicia y como diplomacia, la verdad” (Rafael Maya)
“Si me lanzó la vida contra tu carro un día / mi ser ante tu genio siente un fervor profundo. / Aquí donde está el sitio de alma epifanía, / traigo la voz de un pueblo: quisiera la de un mundo”. (Guillermo Valencia) 1929.
Con motivo de su muerte, su más encarnizado enemigo, Laureano Gómez, expresó su duelo:
“[…] en el lecho del sufrimiento y ante el crisol que consume nuestra escoria para no dejar sino el oro puro de los actos nobles y las virtudes insignes, ante la tumba del gran ciudadano que cruzó ya la puerta oculta e insondable del misterio de la eternidad, donde todo ha desaparecido menos el oro de su propio ser, yo no puedo ver ya sino las virtudes resplandecientes que lo adornaron: su intenso patriotismo, su inteligencia excepcional, su erudición ardua y paciente y todos los múltiples merecimientos que le permitieron emprender la marcha desde la llanura hasta llegar a escalar las mayores cumbres […] ”.
Sus últimos años fueron los más fecundos de su vida literaria: los dedicó a la redacción de su máxima obra, los Sueños de Luciano Pulgar. Son muchos sus méritos como inteligente filólogo; imponderable ensayista de El Quijote; crítico literario de la novela Pax; autor analítico de El castellano en mi tierra ; prosista historiador en las biografías de: Arboleda, Corral, Mallarino, Colón, etc.
Los sueños de Luciano Pulgar
El 19 de mayo de 1925, apareció en un periódico capitalino un artículo llamado Un sueño; era el primero de la serie Los sueños de Luciano Pulgar, que asegurarían a Suárez un lugar destacado en la literatura colombiana. En ellos fundió en excelente prosa, lo clásico con lo moderno, en un estilo personalísimo, original, elegante y perfecto.
En los Sueños están todos los temas: historia política del país, asuntos gramaticales, cuestiones de orden jurídico e internacional, asuntos religiosos, semblanzas y retratos literarios, recuerdos personales, etc.
Uno de sus críticos expresa: “Los Sueños son una verdadera enciclopedia de la vida colombiana en sus múltiples aspectos. El recuerdo del español Quevedo asoma frecuentemente, pues la ironía – la más punzante ironía - fue una de las armas de que se valió Suárez para abatir a sus enemigos”.
La historia literaria de América conceptúa que en esta incomparable obra está de cuerpo entero el escritor que supo comunicar en todos los casos, una emoción profundamente humana a todo cuanto pasó por su cerebro o rozó su sensibilidad, siempre alerta y dispuesta a reaccionar agudamente.
Un propósito principal de los Sueños de Luciano Pulgar fue el de defenderse de algunos cargos personales y de ciertas acusaciones que la prensa y el Congreso habían hecho contra su gobierno. Por lo exclusivo de estos escritos, por ser polémicos y tener alusiones personales y por despertar mucho interés en el público, don Marco Fidel resolvió continuarlos en serie de forma indefinida. Estos ensayos ocupan cerca de doce volúmenes.
Desde el punto de vista literario, estos escritos, redactados en forma dialogada, ponen de relieve los valores estilísticos que hicieron que don Marco Fidel fuera catalogado como un escritor clásico.
Facsímil de la publicación del Primer Congreso Eucarístico
Oración a Jesucristo:
Sobresale don Marco Fidel como orador académico por sus discursos entre ellos, Jesucristo, que es el más bello homenaje que la literatura colombiana hay rendido a Dios:
Lo invitamos a leer: Textos recordatorios en el Día del Idioma
“La persona de Jesucristo, Dios y Hombre, se presenta de tal modo a la inteligencia humana, que la satisface y sosiega. […], armoniza con nuestro corazón y con sus aspiraciones y necesidades. […] La conciencia propia y el trato con nuestros semejantes ns dicen que la vida es una feria donde de ordinario se piensa y se obra al impulso del amor a los deleites, del amor al dinero y del orgullo o prurito de superioridad. […].
“Jesucristo, en su nacimiento, en su vida y en su muerte, es el contraste de aquellos tres desórdenes. Varón de dolores…. Manso y humilde de corazón se anonadó a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte.
Esas virtudes de Jesucristo purifican y enaltecen la naturaleza humana. En primer lugar, exalta el dolor que no siempre es un mal sino un grande elemento de la vida; el sufrimiento, o sea la victoria de la voluntad sobre el dolor; el martirio, que es un dolor heroico al servicio de la verdad o de la justicia. […]
“Nos enseñó también a vencer esa cruel enemiga, la muerte, pues cuando ella sume en la fosa de un sepulcro nuestra dicha, Él nos levanta el corazón […]. Al enseñarnos la humildad, Jesús rectificó la idea de la gloria; esta es idolatría cuando tiene por fin al mismo individuo y cuando hace nacer en los otros la adulación y la lisonja, lo que produce una reacción de abatimiento….
“La redención de Cristo ha establecido la fraternidad de los hombres, corroborada por el reconocimiento de que las injusticias ajenas son imágenes de nuestra propia injusticia […].
“¡Oh Dios de amor y de poder! Da tus pies a los colombianos que queremos llorar sobre sus llagas los errores pasados….en la llaga de tu corazón guarece las generaciones inocentes. […]. Al darte en comunión eucarística en esta semana dichosa, tus sacerdotes repiten que eres Cordero de Dios que quita los pecados del mundo y lo pacífica. Danos, pues, la paz que es don tuyo y prenda de civilización terrenal y de eternal ventura”.
(Tomado del folleto: “Oración pronunciada por don Marco Fidel Suárez en la segunda Asamblea General del Congreso Eucarístico de Bogotá, 1913” – 25 pp.)

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jueves, 4 de abril de 2019

¿CÓMO VA LA ENSEÑANZA DE LA ORTOGRAFÍA?



La ortografía, a veces, un escollo al escribir

Autor: Lucila González de Chaves
3 abril de 2019 - 09:06 PM

Nos asombra su verdadera y acertada vocación de maestros preocupados por el idioma y respetuosos de él, en este complicado siglo XXI.

1. Cómo enseñarla:
Es para muchos estudiantes una carga pesada y rutinaria que hace difícil los años de escolaridad.
La metodología apenas ha aportado pequeñas novedades al esquema tradicional de la enseñanza de la ortografía que se reduce, en la mayoría de las veces, a la utilización de la copia y el dictado de palabras sueltas, lo mismo que a la repetición árida y frustrante del mismo método de corrección de errores: escribir cada palabra ENE veces, las que defina el profesor.
Pero es importante destacar y aplaudir a los maestros, de los cuales hemos conocido sus atractivas e interesantes formas de manejar la ortografía, y nos asombra su verdadera y acertada vocación de maestros preocupados por el idioma y respetuosos de él, en este complicado siglo XXI.
En su libro La disortografía dice el erudito español Dionisio Rodríguez Jorrín: “En la base de los aprendizajes ortográficos subyacen dificultades perceptivas, psicomotrices y, sobre todo, didácticas a las que hay que adelantarse mediante una pedagogía preventiva y correctiva basada, sobre todo en la lógica del proceso más que en enunciados normativos formalísticos. Una acción seria y temprana en estos aspectos resuelve la mayor parte de las dificultades. Los ejercicios estereotipados tradicionales no son más que formas de tranquilizar […]”

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2. Dislexias; dispedagogías…
“Partiendo del análisis del acto gráfico se pueden encontrar muchas variantes que pueden eliminar la mayor parte de las ‘disortografías’ o ‘dislexias’, de las cuales se culpa al alumno y en las cuales escondemos nuestras ‘dispedagogías’. Hay una clara consciencia de fracaso en el campo de la didáctica de la ortografía: a la copia de palabras y al dictado, como métodos (caminos) básicos, debe sumarsela falta de objetivos suficientemente claros, y el desconocimiento de los procesos psicológicos que hay que ejercitar”.
3. Qué le ocurre al estudiante
“En vez de partir de esquemas tradicionales o inventados sin mucha reflexión por el profesor, hay que ir a la realidad escolar para ver qué le ocurre al estudiante, qué es lo que hace, de qué es capaz, y qué podemos hacer los maestros que estamos encargados de conducirlo para prever o para corregir, no las faltas de ortografía, sino el origen de ellas".
4. Y qué ocurre con los “excelentes” logros
“Lo importante para el maestro no es que le señalen (Ministerio de Educación, Normales, Facultades de Educación) buenas metas, excelentes objetivos (hoy llamados equivocadamente “logros”); de eso, el maestro es capaz. Lo esencial es que le expliquen, al mismo tiempo, CÓMO conseguirlos, cómo alcanzarlos. Es decir, que le enseñen metodología”. (D .R. J.)
Maravillosas teorías psicopedagógicas salen a menudo de los ministerios y secretarías de educación, pero a unos niveles de abstracción (y con un vocabulario) que las hacen imposibles de digerir, y que solo crean frustración en maestros y alumnos. Olvidan los señores programadores que el “cómo” lograr una meta es más difícil que definirla vagamente.
5. Qué hacer con los grafemas
Al hablar de ortografía nos centramos en el código lingüístico para utilizar los grafemas de manera correcta. El alumno debe aprender a expresar su propio pensamiento con los grafemas correspondientes. La mayoría de los fracasos considerados como incapacidad para aprender ortografía, lo que muestran es que no se han realizado los suficientes ejercicios para orientar el pensamiento racional y por lo tanto, el alumno no es capaz de razonar la ortografía, y esta – creo - no se aprende de memoria.
Un alto porcentaje de palabras tienen una razón de ser para escribirse así: o porque sus componentes son griegos, o latinos, o porque son derivadas de…, o compuestas por…, o tecnolectos, etc. Aprender ortografía es ser capaz de observar, comparar, identificar, recordar, deducir, fijar, aplicar; pero antes, hay que saber pronunciar y vocalizar y articular correctamente para que al escribir no se cambien las letras.
El estudiante debe tener un proceso auditivo: que sienta correctamente el fonema en cuestión, que pueda repetirlo de forma adecuada y plasmarlo, luego, gráficamente; solo así, el grafema será correcto.

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6. Fonetizar antes de escribir
Creo que antes de la ortografía, sobre todo en los primeros años, es primero la fonética (memoria auditiva), luego la escritura (memoria visual) para la identificación de palabras y letras; y, por último, lo abstracto (memoria espacial): memorizar lo que se habló, lo que luego se escribió, se razonó, se investigó su procedencia, y formular una especie de norma que nos sirva de conductor al escribir.
Por eso es complicado, inexacto y atrevido afirmar que “dominamos” la ortografía; que se nació con una dotes extraordinarias para la ortografía porque la mamá, o el papá, o la abuelita eran “¡muy buenos!” para la ortografía.
Es mejor estudiar, investigar, concluir, que heredar.

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