jueves, 27 de julio de 2017

Columna de El Mundo, El poder de la palabra


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El poder de la palabra

27 julio de 2017 - 12:07 AM
Somos responsables de nuestras palabras; una sola de ellas da cuenta de nuestra nobleza interior o de la mezquindad de nuestra vida. Somos como son nuestras palabras.

La palabra aislada no presta ningún servicio, no tiene cabida sino en la frase; y en la frase, no la tienen los múltiples significados de la palabra, sino uno solo, el necesario en esa frase; y esa significación momentánea, determinada por la situación, que nuestro pensamiento o nuestro sentimiento le asignan, va dirigida, exclusivamente, a quien nos escucha o nos lee. Por eso somos responsables de nuestras palabras; una sola de ellas da cuenta de nuestra nobleza interior o de la mezquindad de nuestra vida. Somos en nuestro interior tal y como son nuestras palabras.
En estos diecisiete años del nuevo siglo, la velocidad a que se vive y el fenómeno de las llamadas redes sociales han potenciado de tal manera las palabras,  que la comunicación es, hoy, a causa de esos  artefactos informáticos, un feriado de chismes, insultos, destrucción de honras, vulgaridades, cacerías de brujas, maledicencias, morbosidades y toda clase de venenos de lenta pero segura efectividad.
Hemos olvidado que la palabra es un puente entre nuestra muy íntima realidad y la realidad del otro; entre el YO hacia el TÚ, para llegar a un NOSOTROS; pero ocurre casi siempre que nuestras deslealtades, nuestros prejuicios y odios y rencores incondicionales, borran el NOSOTROS, desconocen el TÚ, es decir, a los otros, y solo quedan las palabras narcisistas del YO.

La palabra está circunscripta al “almacenamiento” interior de cada individuo, constituido por lo psicológico, lo afectivo, lo espiritual, lo social. A un enriquecido almacenamiento interior, corresponden más amabilidad y respeto en las palabras, mayor equilibrio en el tono, mayor facilidad de acercamiento a los demás, cualesquiera que sean.  A menor almacenamiento interior, corresponden mayor rudeza y altanería en la palabra, más prepotencia, más egolatría, menos comunicación bondadosa, educada y tolerante.
Es bueno preguntarnos cuánto respeto tenemos por la palabra hablada y escrita; cómo la utilizamos en nuestros ámbitos familiar, profesional, laboral, social, cultural. ¿Hemos pensado en las secuelas positivas o malignas que nuestra palabra puede dejar en el otro? ¿Sabemos que ella nos traiciona muchas veces por defecto o por exceso, y que cada palabra se transforma en un ser vivo, lleno de significación y de sentido, de comprensión y tolerancia, pero que en un momento de odio, de envidia, de rencor, de discordia, la palabra destruye y arrasa?
La elegancia y nobleza de un texto escrito no reside en las palabras aisladas; la capacidad de expresión habita en el modo digno y en la sabiduría de utilizarlas y, por sobre todo, en la riqueza interior de quien habla o escribe, y en el respeto por los demás.
La profundidad y trascendencia, o la vulgaridad y grosería de lo que hablamos y escribimos, llegan directamente hasta el sentir o el pensar de quienes nos leen o nos escuchan.
Las palabras dignas y significativas prestan a la frase una densidad, considerada como elemento del bien decir, y se constituyen en el faro guiador de los caminos intrincados, - y en este siglo XXI, más enredados y confusos aún - que los seres humanos debemos recorrer. De ahí el ineludible compromiso de quienes tienen como oficio opinar y orientar con la palabra, renunciar a lo soez, a lo desafiante, lo mentiroso, lo agresivo, lo tóxico.
El manejo de cada palabra en la comunicación NO es tarea fácil. Son pocas las palabras que tienen un sentido claro y un solo significado. Cuanto más se estudian las sutiles diferencias y matices en el significado de las palabras, más nos convencemos de la responsabilidad, al utilizarlas como instrumentos para razonar, para calificar y para transmitir ideas y, sobre todo, sentimientos.
Una palabra mal empleada o intencionalmente puesta para herir, estropea, y, a veces, para siempre, el más bello pensamiento, la más brillante idea, la más cara amistad y hasta la fama merecida  en el ejercicio de la profesión.
Estamos en el delirio educativo de “desarrollar competencias y habilidades” y de seguimiento y “evaluaciones por procesos”; por ello, recomiendo repasar y reflexionar sobre la importancia, el manejo y las diferencias entre el SIGNIFICANTE y el SIGNIFICADO.
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viernes, 30 de junio de 2017

ÚLTIMAS DISPOSICIONES DE LA RAE EN RELACIÓN CON LAS MAYÚSCULAS



AL FIN, TODO LO RELACIONADO CON LA MAYÚSCULA

-       Recopilación, ordenamiento y resumen de:
-       Lucila González de Chaves-   lugore55@gmail.com

El uso de la mayúscula ha sido hasta ahora tan impreciso, que se ha prestado a múltiples interpretaciones de manejo: subjetividades, modas, caprichos, una muy poca doctrina gramatical.
Por fin, ahora, la Real Academia Española (RAE), con seriedad, detenimiento, orden y claridad nos ha entregado un voluminoso y único texto: Ortografía de la lengua española.  Primera edición (Colombia): abril de 2011; 743 pp. En él (páginas 441 a 517), está todo el capítulo IV, destinado, con paciencia y sabiduría al manejo de la mayúscula.
Han sido muchas mis horas de lectura y de  estudio para sintetizar, resumir y compendiar dicho capítulo, evitando cuidadosamente que se perdieran conceptos, explicaciones y aplicaciones.

La mayúscula y los signos diacríticos:

1. Puesto que la mayúscula y la minúscula son  realizaciones de un mismo grafema (unidad mínima e indivisible de una lengua), no hay motivo para tratar las mayúsculas de distinta manera, en relación con la tilde o la diéresis.
2. La mayúscula no está exenta de llevar tilde cuando lo exijan las reglas de acentuación gráfica, ejemplos: CÓRDOBA, ÁLVARO.
3. Las mayúsculas se escribirán con diéresis si así les corresponde, ejemplos: ANTIGÜEDAD, PINGÜINO.
4. Solo las siglas escritas íntegramente en mayúscula no llevan nunca tilde, ni siquiera cuando la letra en que recae el acento prosódico de la sigla es la inicial de una palabra que se acentúa gráficamente en la expresión; se escribe CIA (y no: CÍA) sigla del inglés: Central Intelligence Agency; ENAF (y no ENÁF, no a la tilde)), sigla de: Escuela Nacional de Árbitros de Fútbol.
5. Cuando los acrónimos lexicados, es decir, los acrónimos que se pronuncian como palabras, se incorporan al idioma como nombres comunes o propios, deben someterse, como todas las palabras, a las reglas de acentuación gráfica: llevarán tilde tanto si se escriben en minúscula, como si aparecen enteramente en mayúscula: módem, MÓDEM (“aparato que convierte las señales digitales en analógicas y viceversa”).

Funciones y usos de la mayúscula:

1. La mayúscula fue evolucionando en paralelo con el sistema de la puntuación, y se fue perfeccionando hasta el punto de que hay usos de mayúsculas condicionados por la puntuación, hasta llegar a marcar los límites de los enunciados.
2. Un enunciado es una unidad comunicativa con sentido completo, independiente, formada por una  o varias palabras; se caracteriza por pausas muy marcadas, por la mayúscula inicial de su primer elemento y por el signo de puntuación que indica su cierre.
3. Se escriben con mayúscula inicial, exigida por la puntuación, las siguientes palabras:

a) La primera palabra de un escrito, la que aparece después de un punto.
b) La primera palabra de un  enunciado puede aparecer con minúscula  inicial cuando va precedida de los puntos suspensivos que indican que el enunciado no está completo, ejemplo: “… y los sueños, sueños son”.
c) Si el primer elemento de un enunciado es una cifra, como es común en títulos y en titulares de prensa, la palabra siguiente se escribe con minúscula, ejemplos: 1.080 recetas de cocina.  27 municipios en alerta por las bombas.
d) Las siglas indicativas de los protocolos de acceso a las principales electrónicas (http,  https), y la que antecede al nombre de un dominio en Internet (www) se escriben siempre con minúscula en las direcciones electrónicas, ejemplo: http://www.asale.org.
e) Las palabras que sigan a los puntos suspensivos, cuando estos coinciden con el cierre del enunciado llevan mayúscula, ejemplo: estuvieron Luis, María, Juan… Todos preguntaron por ti. Si los puntos suspensivos no cierran el enunciado, la palabra que sigue va con minúscula inicial, ejemplo: es un tipo bastante… mentiroso.

Frases exclamativas e interrogativas:

En estas hay dos posibilidades:

1) Si dichas frases constituyen la totalidad del enunciado, la primera palabra se escribe con mayúscula inicial, lo mismo que la que da comienzo al enunciado siguiente, ejemplos: ¿A qué pueblo me dirijo? Tengo que tomar el tren de… ¡Qué alegría! Pensé que no llegaría.
2) Si la pregunta y la exclamación forman una sola parte del enunciado, puede ocurrir que:
--La pregunta y la exclamación inician el enunciado; en ese caso, la primera palabra que sigue a los signos de apertura  se escribe con mayúscula, y la que sigue a los signos de cierre, con minúscula; ejemplos: ¿Qué puedo hacer hoy por ti?, pregúntate todos los días. Cuando hay varias preguntas  o exclamaciones que forman parte de un enunciado, se separan por signos de coma o de  punto y coma, ejemplos: ¿A qué horas llegaste?, ¿te recogieron en el aeropuerto?  ¡Qué maravillosa mañana!, ¡qué sol tan resplandeciente!
--La pregunta o la exclamación no están situadas al principio del enunciado, sino en otra parte; en este caso, la primera palabra que inicia la pregunta o la exclamación, se escribe con minúscula, ejemplos: María, ¿puedes prender la luz? – Pero, ¡qué escritor tan despistado! – Eres arquitecta, ¿no?

En los dos puntos:

1. Después de los dos puntos que siguen al encabezamiento o saludo de una carta o un envío postal, un fax, un correo, hay mayúscula, ejemplos: Señor Gómez: -  Hola, María: -
2. Hay mayúscula después de los dos puntos que anuncian una cita textual, ejemplo: El senador afirmó: “No defraudaremos a los electores”. No hay mayúscula cuando la cita se inicia con puntos suspensivos, ejemplo: El autor dice en su obra: “… y los sueños, sueños son”.

Versalitas:

 Hasta el siglo XIX los copistas, impresores y editores usaban la mayúscula al comienzo de cada uno de los versos de un poema, por eso recibe el nombre de “mayúscula versal”; pero, carece de uso en la actualidad. Solo aparece en los versos en que el autor tiene la voluntad de utilizarla. Sin embargo, en un poema acróstico, en donde las letras iniciales forman un nombre o una frase, deben ir con mayúscula.

 Mayúscula de relevancia:

En algunos usos no puede ser justificada por ninguna de las normas lingüísticas que se aplican a la mayúscula. Ella responde al deseo de manifestar la especial relevancia que, quien escribe,  da al significado de algunas palabras.
La mayúscula ha estado revestida de  cierto valor  dignificador,  derivado del uso solemne y suntuario de sus orígenes. Su prestigio  se evidencia cuando se pone mayúscula en ciertos sustantivos comunes, para darles un  altísimo valor, ejemplos: Amor, Recuerdos, Melancolía, Fe, etc.
En el uso de las mayúsculas de relevancia debe cuidarse la parquedad; casi siempre se usa en cargos especiales de dignidad, en la escala jerárquica más alta. No siempre pueden escribirse con mayúscula: majestad, rey, papa, príncipe etc.
Se usa en expresiones cuyos referentes se consideran sagrados o dignos de veneración o reconocimiento, por razones religiosas, ideológicas y hasta políticas; por eso en escritos religiosos, en propagandas y textos políticos, militares, judiciales,  abunda la mayúscula de relevancia (misa, eucaristía, nación, patria, bandera, el partido x, el candidato x, el orador x, himno, juez, general, etc.)

 Mayúscula enfática:

No traduce respeto, ni está motivada por razones políticas, religiosas o ideológicas; responde a la intención del escritor de destacar en el  texto algunos conceptos. Es el caso de las numerosas mayúsculas que abundan en textos especializados, científicos, investigativos.
Ninguna mayúscula, ni de relevancia ni enfática, está justificada lingüísticamente, pues están empleadas en   sustantivos comunes. Esta mayúscula presenta el inconveniente de que es extremadamente subjetiva y no puede regularse ortográficamente. Dice la RAE: “evitar esa mayúscula de relevancia, o enfática; o, usarla muy rara vez”.

Expresiones denominativas:

1. Estas se caracterizan por presentar una estructura fija y estable en la que no pueden insertarse otros elementos, ni modificaciones, porque entonces pasan a ser denominaciones distintas.
2. La concordancia de estas expresiones denominativas se establece con el sustantivo que es el referente. Aunque el núcleo de la expresión denominativa sea en plural, pero el referente es uno solo, individual,  la concordancia es en singular, ejemplos: Médicos del Mundo ha aumentado su actividad. Médicos sin Fronteras realiza grandes actividades.

Variaciones en cuanto al sustantivo genérico:

En las expresiones denominativas, la mayúscula en el sustantivo común genérico tiene variaciones:

1. En los nombres de entidades, organismos e instituciones, suele estar el sustantivo genérico, que designa la clase a la que pertenece la entidad designada, ejemplos: Academia de Bellas Artes, Departamento de Recursos Humanos,  razón por la cual, el genérico  también va con mayúscula. Prueba de ello es que la inicial del nombre genérico se incluye en la sigla correspondiente, ejemplos: Ministerio de Educación y Cultura (MEC); Organización Mundial de la Salud (OMS), Ministerio de Educación Nacional (MEN).
Este caso NO ocurre cuando el nombre o sustantivo común genérico es solamente un clasificador y no hace parte del nombre ni de la sigla, ejemplos: La organización Amnistía Internacional (OI) hizo público el documento. La institución Centro Formativo de Antioquia (CEFA) cumplió ochenta años.
2. Si el nombre de establecimientos comerciales o de espacios culturales está constituido por una expresión denominativa que no necesita el sustantivo o nombre genérico, y cuando este aparece, es un mero clasificador, se emplea la minúscula, ejemplos: Nos alojamos en el hotel Bello Horizonte.  Cenamos en el restaurante Sol de la Tarde. Lo encontré en la cafetería Ástor. En todos estos ejemplos se puede suprimir el genérico: Nos alojamos en el Bello Horizonte. Cenamos en el Sol de la Tarde. Lo encontré en el Ástor.

3. Cuando en el nombre completo de establecimientos, el término específico aparece junto con el sustantivo  genérico, este último puede escribirse con minúscula, puesto que es solo un clasificador; ejemplos: hotel Nutibara; café Asturias; teatro Lido; parque de Berrío. Se escribe  minúscula – dice la RAE - pero, aclara que en el caso de los teatros y museos, cuando se hace referencia a la “institución cultural” que representan y NO al mero edificio donde funcionan, se justifica plenamente la mayúscula: Museo de Antioquia, Bellas Artes.

Nombres geográficos:

En los nombres geográficos, los  genéricos que preceden al término o nombre específico, tales como: ciudad, río, mar, océano, sierra, cordillera, cabo, golfo, estrecho, etc., son solo clasificadores (no pertenecen al nombre propio) y se escriben con minúscula, ejemplos: la ciudad de Medellín; el río Orinoco; el mar Rojo; el océano Índico; la sierra de los Alpes; la cordillera de los Andes; el cabo de Buena Esperanza, etc.
Pero hay casos en que estos mismos nombres forman parte del nombre propio y exigen la mayúscula.

Casos:

1. Cuando el genérico no indica una realidad que tenga algo que ver con el referente, no es clasificador sino que forma parte del nombre propio, va con mayúscula: Río de la Plata, Cabo Verde, Río de Janeiro.

2. Cuando el sustantivo genérico forma parte del nombre propio, no exige anteponer el artículo: vive en Ciudad del Cabo, se fue a Sierra Leona.
3. En cambio es necesario el uso del artículo cuando el genérico actúa como solo un nombre común clasificador, ejemplos: el cabo de Hornos, la sierra de Guadarrama.
4. Cuando los accidentes geográficos se enuncian con el sustantivo genérico común acompañado de un adjetivo derivado de un topónimo, ambos nombres van con minúscula, ejemplos: cordillera andina (el adjetivo andino se deriva del topónimo Andes); meseta castellana (castellana se deriva de Castilla); islas británicas (británico se deriva del topónimo histórico Britania); península ibérica (ibérico se deriva de Iberia); península arábiga (de Arabia); península yucateca (de Yucatán).
Es diferente cuando se habla de mar Mediterráneo, mar Rojo, islas Canarias, etc.; en este caso, el nombre común en minúscula va acompañado del nombre topónimo genuino escrito con mayúscula.

Regiones naturales:

1. Sus nombres deben escribirse con mayúscula, pero no el artículo que los antecede. Se escribe: la Amazonia (o Amazonía); la Orinoquia (u Orinoquía); la Patagonia.
2. Las penínsulas suelen designarse de dos maneras, en estos casos se escribe: península arábiga o península de Arabia; península yucateca o península de Yucatán, etc.
3. Hay necesidad de la mayúscula en el término específico o nombre propio, y no en los sustantivos y adjetivos que lo preceden, ejemplos: parque natural de Doñana; parque natural de Puracé; reserva natural de Cabo de Cruz. Cuando se hace referencia a la entidad que gestiona esos espacios, se escribe mayúscula: el administrador del Parque Natural de Puracé; el de la Reserva Natural de Cabo Cruz.

Con artículo o sin él:

1. Los nombres propios antropónimos y topónimos se caracterizan por no necesitar el artículo para integrarse en un enunciado, ejemplos: se llama Carlos. Nació en Medellín. Es de la familia de Guillermo.
Pero hay artículos que no son meros determinantes, sino que forman parte del nombre específico o propio, ejemplos: El Salvador (república), La Haya (localidad), Las Palmas (región). Esos artículos se escriben con mayúscula.
2. Hay sustantivos que para incorporarse en la expresión necesitan el artículo, pero este no hace parte del nombre. En esos casos, el artículo se escribe con minúscula, porque la norma es que el artículo que antecede a nombres de  accidentes geográficos no lleva mayúscula, ejemplos: el Amazonas, los Alpes, la Patagonia, la Alpujarra,  el Pacífico, los Pirineos, el Cauca, el Magdalena, etc.
3. Se escribe con minúscula el artículo que antecede a los apodos y sobrenombres y, a veces, a los seudónimos, ejemplos: el Chato, la Faraona, el Greco, el Chavo, el Cordobés.
4. Se escribe con minúscula el artículo que antecede a muchos nombres de países, y a los de algunos continentes (artículo que no siempre se usa), como es el caso de: (el) África, (el) Canadá, (la) China, (el) Ecuador, (los) Estados Unidos, (la) India, (el) Paraguay, (el) Perú, (el) Uruguay.
5. Cuando el artículo se escribe con mayúscula por hacer parte de un nombre propio, las CONTRACCIONES  con las preposiciones A o DE, no tendrán lugar en la escritura, ejemplos: un viaje a El Salvador; la portada de El País; el paseo incluye a El Escorial. En el lenguaje hablado, sí se usan las contracciones: viajó “al” Salvador…

Mayúsculas y minúsculas en nombres y denominaciones:

1. El nombre de pila, en su uso pleno, o como hipocorístico,  va con mayúscula, ejemplos: José, Dolores, Francisco, María de los Ángeles, Juan de Dios…
NOTA: Se llaman hipocorísticos los acortamientos, diminutivos o variantes del nombre propio, usados familiarmente, ejemplos: Pepe, Pili, Quico, Pacha, Tola, Toño, Paco, Lola.
2. Se escriben con  minúscula los términos: fulano, zutano, mengano, perengano, perencejo cuando se emplean para aludir a individuos cuyos nombres se ignoran o no se quieren expresar, ejemplos: a fulano lo mataron por…; a zutano porque no quiso…; a perengano porque se adueñó de la tierra…
Pero se escribe mayúscula, solamente cuando se usan estructuras ficticias de antropónimos, ejemplos: un Fulano de Tal; un Fulano Fernández; el Fulano de Tal odontólogo.

Apellidos y nombres:

1. Los apellidos van co mayúscula inicial: Vélez, Gómez, Álvarez. Si llevan preposición, o preposición y artículo, estos se escriben con minúscula: Luis de Torres; Juana de la Rosa. Si no se usa el nombre de pila, la preposición va con mayúscula: el señor De Torres; la escritora De la Rosa; el poeta De Greiff (León de Greiff).
2. Si las señoras usan el apellido de su esposo, esa preposición de nexo va con minúscula: María Soto de Álvarez. Si el apellido del esposo empieza, a su vez, por la preposición “de”, esta se escribe con mayúscula: Inés Soto de De[U1]  Torres; María de De Greiff. (No es error la repetición de la preposición: el primer “de” es en relación con el esposo, el segundo “De” es porque da comienzo al apellido del esposo).
La conjunción o conector entre apellidos se escribe con minúscula: Ortega y Gasset; Ramón y Cajal; Montoya y Flórez.
3. Se escribe mayúscula inicial en los nombres precedidos de artículo en plural, utilizados para designar a una familia o a una dinastía: los Restrepos, la familia Restrepo, los Ortices, la familia Ortiz, los Ruices, la familia Ruiz, los Borbones, los Borgias, la familia Kennedy.
4. Los nombres específicos que se utilizan como nombres genéricos o comunes para designar parecidos, se escriben con minúscula, ejemplos: dicen que es una celestina tenaz; su hermano es el mecenas; ese hombre va de quijote por la vida; eres un vulgar casanova; se cree un adonis.
6. Los nombres propios pluriverbales (nombres compuestos) mantienen su mayúscula en todos los términos, ejemplos: Juana de Arco;  Teresa de Calcuta, María del Socorro, Teresa de Cepeda y Ahumada. Cuando estos nombres se generalizan, y se usan como nombres comunes, y, gramaticalmente, son una sola palabra, se escriben con minúscula: fue un donjuán; en Navidad, abundan los papanoeles.

Apodos o alias o sobrenombres:

1. Estas tres palabras son sinónimas. Cuando se emplean, se escriben con mayúscula: la Faraona; Roberto Gómez, el Chespirito; la Dama de Hierro, el Cerebro Gris detrás del trono.
2. En América es frecuente poner los apodos, sin artículo y entre el nombre de pila y el apellido; en ese caso se escriben en cursiva o con comillas: Juan “Huracán” Díaz; Ernesto  Che  Guevara; Martín “Cochise” Rodríguez o Martín Cochise  Rodríguez.
3. Los sobrenombres con calificativos, que van acompañados del nombre propio, se escriben con mayúscula inicial, y van precedidos de artículo en minúscula: Alfonso X el Sabio; Isabel la Católica, Juana la Loca.


Seudónimos y nombres artísticos:

Usados por escritores y artistas se escriben con mayúscula inicial, pero el artículo –si lo llevan- se escribe con minúscula: Azorín (seudónimo  del escritor José Martínez Ruiz); Rubén Darío (seudónimo del escritor y poeta Félix Rubén García Sarmiento); el Pobrecito Hablador (seudónimo del escritor Mariano José de Lara).

Seres mitológicos o fabulosos:

Los nombres que los designan, por ser sustantivos  propios, van con mayúscula: Polifemo, Pegaso, Terpsícore, Zeus.
Los nombres comunes genéricos que designan las distintas clases de estos seres se escriben con minúscula,  tanto en singular como en plural, ejemplos: una ninfa, un fauno, una sirena, los cíclopes, las nereidas.

  Fórmulas de tratamiento:

Dichas fórmulas  para dirigirse a una persona, por cortesía, o en función de su cargo, dignidad, titulación académica, van con minúscula: usted, excelencia, majestad, monseñor, licenciado, doctor.
Igual, van con minúscula los adjetivos o nombres comunes que preceden al nombre propio, llamados, por esta razón, “antenombres”, y no hay razón lingüística –dice la RAE - para escribirlos con mayúscula, tales como: don, doña, fray, santo, señoría, reverenda.

Tratamientos honoríficos:

1. Para los tratamientos honoríficos a las más altas dignidades como: su santidad, su majestad, su excelencia, se emplea generalmente minúscula inicial; solo es obligatoria la mayúscula cuando el tratamiento no va acompañado del nombre propio, ejemplos: la recepción a Su Santidad será el jueves. Si está presente el nombre propio, es obligatoria la minúscula: esperamos la visita de su santidad  el papa Francisco; vino su majestad Felipe IV.
2. La escritura con mayúscula inicial solo es obligatoria en las abreviaturas de los tratamientos que se quedaron fosilizados en esas formas: Dra.; Lic.; Ilmo.; Sr.; Sto.; Ud., etc.

 Títulos y cargos:

1.Los sustantivos que designan títulos nobiliarios, dignidades y cargos o empleos de cualquier rango (civiles, militares, religiosos, públicos o privados) se escriben con minúscula, por ser nombres comunes, tanto si son de uso genérico: rey, reina, el papa, el presidente,  como si se trata de menciones referidas a una persona concreta, ejemplos: la reina inaugurará la biblioteca; el papa visitará la India; a  la fiesta del embajador acudió el presidente de Gobierno acompañado de la ministra de Defensa y el general Martínez, jefe del  Estado Mayor; el presidente de Estados Unidos estuvo de visita en Cuba. El arzobispo de Medellín ofició la ceremonia.
2. Cuando se trata  del nombre del cargo y el de la institución, se procede así: el cargo se escribe con minúscula y el nombre de la institución, con mayúscula, ejemplos: la ministra de Educación; la rectora del Instituto Tecnológico; la directora del periódico EL País; el Ministerio de Educación; el decano de la Escuela de Minas.

 Profesiones:

Los nombres que designan profesiones son sustantivos comunes, por tanto, se escriben con minúscula, ejemplos: no está el médico; consulte con su odontólogo; la conferencia de la ingeniera industrial Mercedes López; el radiólogo estudia el caso.

 Gentilicios:

 Designan pueblos o etnias y se  escriben con minúscula: aztecas, muiscas, maoríes, huilenses, metenses, panameños, cultura oriental,   países cristianos, costumbres japonesas.

Personajes de ficción:

Igual que los nombres de las personas reales,  estos personajes se escriben con mayúscula inicial: Aurelio Buendía, Juanita la Larga, Harry Potter, Mafalda, Caperucita Roja, Úrsula, Aureliano Buendía, el Gato con Botas, Pinocho, Blanca Nieves, etc.

Deidades:

1. Los nombres propios de dioses, profetas y otros seres o entes de las  religiones, se escriben con mayúscula: Alá, Jehová, Jesús, Mahoma, el Espíritu Santo, Lucifer, Odín, Júpiter, Minerva, Eros, Ares, Isaías, Osiris, Buda.
2. Las advocaciones y los apelativos que se les aplican, se escriben con mayúscula: el Señor, el Creador del mundo, el Todopoderoso, la Virgen de la Asunción, el Buda de la Luz Iluminada.
3. El sustantivo dios (“ser supremo”) se escribe con mayúscula inicial solamente cuando se emplea como nombre propio de carácter antonomástico, para dirigirse al ser supremo de una religión monoteísta. La palabra Dios se usa sin artículo, ejemplos: Dios separó las aguas…; en el Islam no se puede representar a Dios en imágenes; ¡Bendito sea Dios!; hazlo como Dios manda.
4. Se escribe dios con minúscula inicial cuando es nombre común para hacer referencia al modo genérico; generalmente lleva artículo, ejemplos: Jehová es el nombre hebreo del dios de los judíos y cristianos. No hay más dios que Alá. ¡Oh, dioses, velad por ella!  La diosa Atenea. El dios Vulcano. Con minúscula se escriben: diablo, demonio.
5. Se recomienda escribir con minúscula los pronombres referidos a la divinidad o a las personas sagradas. Los pronombres: te, tú, ti van con minúsculas  aunque se refieran al Dios de los cristianos o a la Virgen, ejemplos: Ve con Dios, que él te guíe. Dios, a ti encomiendo mi día.

Animales y plantas:

1. Si tienen nombre propio, llevan mayúscula inicial: Chita, Moby, Bucéfalo, Rocinante, Pluto, y no es necesario escribirlos en cursiva o entre comillas, como hacen algunas personas, por el hecho de que no son nombres de seres humanos.
2. Los nombres para designar distintas especies de animales y plantas se escriben con minúscula porque son nombres comunes: el águila real, la ballena jorobada, el oso pardo, la encina, la palma de coco, la palma de iraca, etc.
3. Los adjetivos y sustantivos para designar razas o variedades de animales se escriben con minúscula inicial: gato siamés, dogo, dálmata, pastor alemán. Lo mismo ocurre con los nombres de este tipo que proceden del extranjero: un dóberman; un collie; un bulldog, etc.

Lugares:

1. Como continentes, países, ciudades, localidades, sus nombres son propios y se escriben con mayúscula: América, El Salvador, Buenos Aires, El Escorial, Puerto Rico, Países Bajos. Igual, determinadas zonas geográficas: América Latina, el Cono Sur, América Central, Europa del Este, Oriente Medio. Pero se escribe minúscula cuando estas denominaciones no son estrictamente geográficas sino expresiones singulares con valor colectivo; ejemplos: los países desarrollados, los países en vías de desarrollo, el primer mundo, el tercer mundo, la zona euro.
2. Cuando el sustantivo común es solo categorizador y no hace parte del nombre propio, se escribe minúscula: la ciudad de Panamá, el país de Gales, la ciudad de Medellín, el departamento de Antioquia.
3. Se escribe mayúscula en los sustantivos y adjetivos que componen denominaciones de federaciones integradas por varios países independientes, como: Unión Europea, Federación Rusa.
4. En el campo de la estilística, van con mayúscula los sustantivos y adjetivos que hacen parte de  denominaciones de carácter antonomástico: la Ciudad Eterna (es Roma), el Nuevo Mundo (es América), la Santa Sede (el Vaticano), el Viejo Continente (es Europa), la Isla del Encanto (Puerto Rico), etc.
NOTA: Antonomasia es una figura literaria que consiste en poner el nombre apelativo en lugar del nombre propio, o al contrario: el Apóstol (es San Pablo); el Libertador (es Simón Bolívar).
5. Con mayúscula los lugares imaginarios creados por la fabulación (un estilo literario), ejemplos: la Arcadia, la Atlántida, Macondo, el País de Nunca Jamás.
6. Cuando se usa un topónimo como nombre común para designar algún parecido o alguna característica por la que es conocida, se usa minúscula: Nueva York es una babilonia posmoderna. Este joven vale un potosí. Estas ciudades se han vuelto unas sodomas y gomorras.

Divisiones territoriales:

 De carácter administrativo: la mayúscula se emplea en el término específico o propio; el sustantivo genérico va con minúscula, ejemplos: el condado de York; el departamento de Antioquia, el estado de Tlaxcala, la provincia de Tucumán, la región del Atrato, la vereda de Caracol, la comuna de San Javier, la diócesis de Caldas, el concejo de Medellín.

Barrios y urbanizaciones:

1. Solo lleva mayúscula la palabra específica; el sustantivo genérico que precede va con minúscula, ejemplos: barrio Laureles; distrito de Agualimpia; urbanización Los Rosales.
2. Los nombres genéricos o comunes solo llevan mayúscula cuando forman parte de nombres de asociaciones, como: Asociación de Vecinos del Barrio La Candelaria.

Edificios y monumentos:

1. Los sustantivos y adjetivos que forman una denominación, como sedes de entidades, instituciones, edificios, conjuntos, elementos arquitectónicos se escriben con mayúscula, ejemplos: el Coliseo; el Partenón; la Casa de América; la Casa Rosada; la Catedral de Santiago; la Pirámide del Sol; la Puerta de Oro.
2. Los recintos o estancias de que se compone un edificio van con minúscula, como: el despacho de la Casa Blanca; el oratorio de la Alcaldía; la capilla del Colegio de Señoritas; la sacristía de la Candelaria; la sala de profesores de la Universidad de Antioquia.
3. Cuando el sustantivo “sala” designa el conjunto de magistrados o jueces, y es parte de un órgano jurisdiccional, se escribe con mayúscula: la Sala de lo Penal dictó sentencia.

Puertos y estaciones:

1. Se escriben con minúscula, ejemplos: llegaron al puerto de Cartagena; aterrizaron en el aeropuerto de Barajas; el tren sale de la estación de Cisneros.
2. Cuando forman parte de nombres propios van con mayúscula: llegó a Puerto Berrío; la Capitanía del Puerto de Buenaventura; el Departamento de Facturación del Aeropuerto José María Córdoba.

Calles, espacios urbanos:

Los nombres genéricos que no encabezan nombres propios de calles o espacios urbanos se escriben con minúscula. La mayúscula es para el término específico, ejemplos: la calle de Ayacucho; la calle Maracaibo; la avenida Gaitán; la glorieta de Don Quijote; la carrera 47; el parque de San Antonio; la Sexta Avenida; el Central Park.

Vías de comunicación:

1. Lleva mayúscula inicial el término específico (nombre propio) pero no el genérico (nombre o sustantivo común), ejemplos: la carretera Panamericana, la autopista Medellín Rionegro, la vía a Bogotá.
2. Hay mayúscula inicial en los itinerarios turísticos o culturales o comerciales, ejemplos: el Camino de Santiago; la Ruta de Don Quijote; la Ruta de la Seda; el Camino de la Libertad; la Ruta de Bolívar.

Entidades:

1. Con mayúscula inicial las palabras significativas del nombre completo de entidades, instituciones, organismos, divisiones administrativas, unidades militares, compañías teatrales, partidos políticos, grupos musicales, ejemplos: Cámara de los Comunes, Ministerio de Sanidad y Consumo, Real Academia de Bellas Artes, Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Farmacia, Departam                                                                                      ento de Recursos Humanos, Partido PRI, Médicos sin Fronteras, Asociación Colombiana Contra el Cáncer.
2. Las denominaciones de algunas entidades, como: Cámara Alta (=Senado); Benemérita (=Guardia Civil Española).
3. Cuando la entidad se ha nombrado con anticipación, lleva mayúscula, ejemplo: el programa fue diseñado por el Departamento de Lingüística Computacional. Si ha de repetirse en el texto,  no se escribe el nombre completo y el genérico debe ir con minúscula, ejemplo: este departamento fue creado hace varios años. Nuestro departamento está altamente condicionado…
4. Un grupo de sustantivos comunes, a veces, designan entidades, organismos o instituciones; en este caso se escribe mayúscula inicial, ejemplos: la Administración, la Bolsa, las Cortes, el Ejército, la Hacienda Pública, la Iglesia, son entidades que se han puesto de acuerdo para trabajar en favor de….
5. Cuando estos mismos sustantivos no designan la institución, sino que se emplean como nombres comunes se escriben con minúscula, ejemplos: construye una iglesia (sic); (como Iglesia es el conjunto de fieles, opinamos que lo que se construye son los templos, pero…  la RAE puso el ejemplo); las tareas de gobierno son de mucha responsabilidad; nos encontramos cuando salga de la universidad.
6. Van con minúscula dichos sustantivos cuando se emplean con valor colectivo, como: la policía llegó rápidamente; el ejército no logró pasar la frontera; casi toda la universidad participó en el festival.

Estado, gobierno:

 1. Los sustantivos que designan formas de Estado son comunes y van con minúscula; pero, se escriben con mayúscula inicial cuando forman parte de la denominación oficial completa de un Estado, ejemplos: Principado de Andorra; Reino de España; República Argentina; República Islámica de Irán.
2. Los distintos poderes del Estado  (ejecutivo, legislativo y judicial) se escriben con minúscula cuando se refieren de manera general a la facultad o poder en sí, como : el poder legislativo recae en el Congreso. Van con mayúscula cuando se refieren específicamente a los órganos del Estado, ejemplo: el Poder Judicial notificó su cese al magistrado.
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Establecimientos comerciales, culturales. Marcas o nombres comerciales registrados:


Se escriben con mayúscula: Coca Cola, Toyota, Nokia, etc.
Las denominaciones de programas y sistemas informáticos, redes sociales, portales, buscadores de Internet, son nombres comerciales o registrados, por lo que se escriben con mayúscula: Windows Vista: Mozilla Firefox; Facebook; Google, etc.
Se escriben con mayúscula inicial todas las palabras significativas que forman parte del nombre de establecimientos comerciales, culturales, recreativos, tales como: bares, restaurantes, cafeterías, hoteles, cines, teatros, etc. ejemplos: bar Miraflores, el Corte Inglés, restaurante La Vaca Argentina, almacén Éxito, tienda El Botón de Oro, teatro Nuevo Apolo, hotel Luz.

Órdenes religiosas:

 Con mayúscula inicial los sustantivos y adjetivos (palabras significativas) que constituyen el nombre de órdenes religiosas, ejemplos: la Orden de Predicadores, la Orden de San Agustín, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, la Compañía de Jesús.
El vocablo “orden” va con mayúscula cuando con él se refiere al nombre de las instituciones, ejemplos: obedece a la Orden a la que ingresó. En la Orden donde está no les es permitido recibir visitas.

 Títulos:

 En español se escribe solo con mayúscula inicial la primera palabra del título del cualquier obra de creación, de cualquier naturaleza que sea: libros, cómics, películas, cuadros, esculturas, piezas musicales, programas de radio o televisión; el resto de las palabras, menos los nombres propios, se escriben con minúscula, ejemplos: Cabaret, Cien años de soledad, El estrangulador, La familia de Pascual Duarte, Mujer con espejo, El ruido de las cosas al caer, etc.

Letra cursiva obligatoria:

En la escritura de los títulos de obras de creación, la letra cursiva delimita su extensión, por tanto no se escriben con mayúscula todos los elementos del título, ejemplos: Diccionario de la lengua española, y no: Diccionario de la Lengua Española.
Esta norma se aplica a los títulos de todas las obras publicadas, incluidas las antiguas, ejemplos: Libro del buen amor; Divina comedia; Crimen y castigo.
El artículo que va delante no siempre pertenece al nombre; en ese caso, debe escribirse con minúscula y en “redonda” (no en cursiva), ejemplos: la Odisea;  la  María; la  Vorágine;  la Divina comedia.
Cuando las obras se mencionan en forma abreviada, dicha forma debe ir antecedida de artículo escrito con minúscula y en redonda, ejemplos: el  Quijote;  la  Celestina; ellos hablaron del Quijote;  te refieres al *-+Quijote; hay tantos Quijotes como lectores del Quijote.
Cuando una obra va intercalada a otra, la principal va en cursiva y con mayúscula y la que se intercala va en redonda y con comillas, ejemplos: Se puso a recitar el “Prendimiento de Antonio el Camborio”, del Romancero gitano de Lorca. Octavio Paz publicó en el diario La Jornada el artículo titulado “La recaída de los intelectuales”.

 La prensa:

En los titulares de las noticias de prensa, solo se escribe con mayúscula la primera palabra y aquellas otras que por su naturaleza la exijan, ejemplo: Cuatro heridos en el derrumbe del Salto del Agua.

Publicaciones periódicas y colecciones:

Todas las palabras significativas que forman parte del nombre de una publicación periódica (periódicos, revistas, boletines, etc.) o de una colección (“serie de obras de un mismo tipo que se editan con un formato común”), se escriben con mayúscula inicial cuando se hace referencia a ellos en un texto, independiente de cuál sea el grafismo con el que aparezca el nombre en la portada; ejemplos: El Comercio, El Diario, Nueva Revista de Filología, Biblioteca Románica, El Barco de Vapor.
Los nombres de las publicaciones periódicas deben escribirse, además, en cursiva; pero, no las colecciones que deben escribirse en redonda.
(Recordemos las diferencias que la RAE nos señala con respecto a los libros).

Libros sagrados:

Los sustantivos y adjetivos que hacen parte del título de los libros sagrados se escriben co mayúscula, pero no el artículo que los antecede, ejemplos: la Biblia, el Corán, el Libro de Mormón, el Libro de los Muertos, la Torá, las Sagradas Escrituras, etc.

(NOTA: es curioso que la Ortografía de la lengua española en su edición de 2011 traiga los títulos de dichos libros escritos en cursiva, tal como están transcriptos en este texto; pero al terminar dice:
“Hay que saber, además, que los títulos de libros sagrados se escriben en letra redonda, y no en cursiva” . p. 490) (¿Qué hacer frente a dicha contradicción?)

Leyes y documentos oficiales e históricos:

Se  escriben con mayúscula todos los elementos significativos (sustantivos y adjetivos) que forman el  título de documentos oficiales o históricos como tratados, convenciones, acuerdos, declaraciones, etc., ejemplos: el Tratado de Versalles, la Convención de Ginebra, la Corte de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los derechos Humanos.
Igualmente con mayúscula los elementos significativos del título de los textos o documentos de carácter legal o jurídico (fueros, códigos, órdenes, leyes, decretos, etc.), ejemplos: Código Civil,  Fuero Juzgo, Acta Única Europea, Ley 40/1998 de 9 de diciembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y otras Normas Tributarias;  Ley para la Ordenación General del Sistema Educativo.
Sin embargo, cuando el título es demasiado largo, la mayúscula se usa solo en el primer elemento. Se escribirán en cursiva o entre comillas para delimitar su extensión.
Cuando los nombres muy largos se designan con una breve extensión en lugar del texto oficial, esta se escribe con minúscula, ejemplos: ley de extranjería; ley del divorcio, etc. (No son los nombres oficiales).
También con minúscula las expresiones que hacen referencia a algunas leyes pero no son su título oficial: ley electoral; ley sálica; ley del talión; ley seca.
Las constituciones, normas supremas de los Estados, a veces se citan, no con el nombre completo, sino con el nombre genérico Constitución,
en mayúscula, la que no afecta a los especificadores que la acompañan: los padres de la Constitución; la Constitución colombiana.
La mayúscula no se emplea en los plurales, ejemplos: las primeras constituciones; las constituciones de los países vecinos.

Ponencias, discursos, conferencias, exposiciones:

Sus nombres se escriben usando mayúscula, solo en la primera palabra y en aquellas otras que por su naturaleza, la exijan, ejemplos: El cambio climático en los países en vías de desarrollo. Géneros novelísticos en la literatura del Barroco.
Si se citan dentro de un texto, deben escribirse entre comillas para delimitar su extensión: La exposición “Goya y el mundo moderno” recibió más de un millón de visitantes.

Programas, planes, proyectos:

Sus nombres se escriben con mayúscula, ejemplo: Plan de Fomento de la Lectura. Si el nombre es extenso, la mayúscula se usa en la primera palabra. Si se cita en un texto se escribe entre comillas para delimitar su extensión.

Lemas y eslóganes:

En los lemas, consignas y eslóganes se escribe con mayúscula inicial la primera palabra principal, ejemplo: Fija, limpia y da esplendor (lema de la RAE). Si se citan dentro de un texto, van entre comillas para delimitar su extensión, ejemplo: Mandela buscó la reconciliación bajo el lema “Un equipo, un país”.
Los lemas en banderas, escudos y monedas se escriben enteramente en mayúsculas.

Disciplinas científicas:

Los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de las disciplinas científicas y las diversas ramas del conocimiento se escriben, en general, con minúsculas, tanto en su sentido propio como en sus derivados, ejemplos: la física nuclear avanzó en los últimos años; la morfología es parte de la gramática.
Se escriben con mayúscula solo en contextos académicos o curriculares cuando designan materias regladas: es licenciada en Filosofía; se matriculó en Arquitectura; tu cátedra es Geografía.

Asignaturas y cursos:

Los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de una asignatura o materia de estudio se escriben con mayúscula, coincida o no, con el nombre de una ciencia o una disciplina: Lengua, Inglés, Química Orgánica, Lenguaje Publicitario. Si el nombre es muy largo, solo se escribe mayúscula en la primera palabra.
Los nombres de los cursos (serie de clases sobre un tema o materia establecida por un programa) cumplirán las mismas normas. En caso de un nombre muy largo, solo mayúscula en la primera palabra y comillas para delimitar su extensión.

Etapas o ciclos educativos:

No hay razón para escribir mayúscula en los nombres genéricos que designan las etapas o ciclos educativos, ejemplos: educación infantil,  primaria, educación secundaria, educación superior, licenciatura, doctorado. Cuando van acompañados de un especificador de materia, este último se escribe con mayúscula, ejemplos: bachillerato en Humanidades, licenciatura en Ciencias de la Salud, maestría en Administración de Empresas.
Cuando estas expresiones denominativas tienen valor de nombre propio, se escribe mayúscula, ejemplos: están matriculados en el tercer ciclo de Educación Primaria y Educación Secundaria. Son nombres oficiales legalmente establecidos para cada ciclo.

Leyes, teorías y principios científicos:

Solo va con mayúscula el sustantivo propio, el que les da nombre, ejemplos: ley de Ohm, principio de Arquímedes, teorema de Pitágoras.

Corrientes de pensamiento y escuelas:

Se escriben con minúscula por su condición de nombres comunes, incluso cuando derivan de nombres propios, ejemplos: estructuralismo, positivismo, platonismo, kantismo, darwinismo, etc.

Movimientos y estilos artísticos o culturales:

Van con mayúscula inicial los nombres de los grandes movimientos artísticos y cultuales que abarcan todas o la mayor parte de las disciplinas artísticas (arte, literatura, música, etc.) e identifican grandes períodos histórico-cronológicos, ejemplos: el Renacimiento, el Barroco, el Neoclasicismo, el Romanticismo; los especificadores que los acompañan se escriben con minúscula, ejemplos: el Renacimiento francés, el Romanticismo alemán, el Barroco tardío, etc.
Se escribirán con minúscula los nombres de movimientos, estilos o escuelas que coinciden unos con otros en una misma época y que son propios de disciplinas concretas, ejemplos: gótico, románico, conceptismo, culteranismo, cubismo, dadaísmo, realismo mágico, vanguardismo, etc.
También van con minúscula los nombres de los géneros artísticos de distintas disciplinas artísticas, porque son solo expresiones referenciales que  designan clases o categorías, ejemplos: el cine negro, la novela pastoril, la pintura abstracta.

Movimientos o tendencias políticas o ideológicas o religiosas:

Las palabras que los designan son nombres comunes y por ello, deben escribirse con minúscula, ejemplos: comunismo, neoliberalismo, socialismo, liberalismo, conservatismo. Los nombres que designan distintas religiones y conjuntos de fieles también son sustantivos comunes y se escriben con minúscula: budismo, catolicismo, judaísmo, cristianismo, cristiandad. También con minúscula los conceptos o entes de dicho ámbito: misa, eucaristía, cielo, purgatorio, codicia, caridad, esperanza, fe, parábola.
El uso de la mayúscula, en estos casos, se atiene a casos extralingüísticos que no pueden generalizarse, porque hoy es mayoritaria y preferible la minúscula.

 Deportes.    Equipos.   Torneos deportivos:

 Con mayúscula todos los elementos significativos (sustantivos y adjetivos) que forman parte del nombre, como: equipo Atlético Nacional, Indias de Ciudad Juárez, Gimnasia y Esgrima.

Los sustantivos que designan actividades deportivas son nombres comunes y se escriben con minúscula: ciclismo, tenis, pelota vasca, gimnasia rítmica, natación. Se escriben con mayúscula cuando forman parte de un nombre propio, en torneos deportivos, por ejemplo: Campeonato de Fútbol; Federación Internacional de Tenis; Juegos Olímpicos; Campeonato Mundial de Fútbol; Copa Libertadores de América.

Premios y condecoraciones:

Van con mayúscula las palabras significativas del nombre de premios, distinciones o condecoraciones, ejemplos: el Premio Cervantes, los Premios Príncipe de Asturias, la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, Premio Nobel de Literatura.

Tierra, Sol, Luna: cuerpos celestes:

Solo llevan mayúscula en contextos astronómicos, pues en ese campo son nombres propios, ejemplos: un eclipse lunar se produce cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna.
Fuera de contextos astronómicos, dichas palabras se escriben con minúscula, ejemplos: hoy hay luna llena; a la luz de la luna; los desheredados de la tierra; el sol de invierno.
Se escriben con mayúscula: Marte, Júpiter, Saturno, Mercurio, Venus, etc.
Y con minúscula denominaciones genéricas como: universo, sistema solar, estrella polar (“polar” no es un nombre; solo designa la estrella más cercana al polo norte celeste).

Signos del Zodíaco y puntos cardinales:

Los nombres propios de los doce signos que recorren el Sol en su curso anual aparente, se escriben con mayúscula: Acuario, Leo, Tauro, Aries, etc., lo mismo que sus nombres alternativos, representación iconográfica de cada signo: Balanza por Libra, Cangrejo por Cáncer, Carnero por Aries, Escorpión por Escorpio, Gemelos por Géminis, León por Leo, Pez por Piscis, Toro por Tauro, Virgen por Virgo.
Cuando los nombres de los signos del Zodíaco se utilizan para llamar a las personas bajo ese signo, se utiliza la minúscula, ejemplos: los aries son guerreros. Evite discutir con un piscis, etc.
Las denominaciones de los cuatro puntos cardinales (norte, sur, este y oeste)  y de los puntos del horizonte (noroeste, sudeste, etc.) son nombres comunes y por tanto se escriben con minúscula, tanto si se emplean en términos absolutos como si designan la orientación, ejemplos: rumbo al norte, hemisferio sur, longitud norte, el suroeste de la ciudad, el este de Antioquia, viento del noroeste, etc.
 Solo se escribe mayúscula cuando formen parte de un nombre propio o de una expresión denominativa: América del Norte, Corea del Sur, Europa del Este, la Cruz del Sur.

Los hemisferios y líneas imaginarias, los polos geográficos, los vientos:

Sus nombres son comunes de referente único y se escriben con minúscula: línea del ecuador, hemisferio norte, círculo polar ártico, trópico de Capricornio, polo norte, polo sur, paralelo 38.
Cuando se convierten en topónimos (nombres propios) de lugar, van con mayúscula, ejemplos: el Ártico (el Polo Norte), la Antártida o Antártica (el Polo Sur).
Los nombres de los vientos se escriben con minúscula: céfiro, levante, monzón, poniente.

Unidades de medida:

Sus símbolos se escriben con minúscula: g=gramo; dc=decímetro; ha=hectárea. Los que se derivan de nombres propios van con mayúscula como: W = símbolo del vatio, por Jacobo Watt.
El símbolo del litro presenta dos formas posibles: l – L, ya que se admite el uso de la mayúscula en los contextos en que el uso de minúscula presentaría confusión.
Los símbolos de los prefijos para crear múltiplos de estas unidades se escriben con mayúscula, por ejemplo: M=mega; G=giga; T=tera; excepto los que corresponden a los prefijos: k=kilo; h=hecto, etc. que van con minúscula.
Se escriben con minúscula los símbolos de los prefijos utilizados para formar submúltiplos, ejemplos: d=deci; c=centi; m=mili; n=nano; cl= centilitro; dm=decímetro.

Enfermedades, medicamentos:

Las enfermedades se escriben con minúscula; solo llevarán mayúscula cuando entran a formar parte del nombre de una institución, una organización o un congreso, ejemplos: Federación Española de Asociaciones de Espina Bífida; Congreso de Hidrocefalia.
En los nombres de enfermedades que tienen un complemento que puede ser el nombre de su descubridor o investigador, se mantiene la minúscula en el nombre genérico y la mayúscula en el nombre específico, ejemplos: enfermedad de Alzheimer; síndrome de Down. Cuando el nombre propio o específico pasa a designar la enfermedad, se escribe minúscula, por ejemplo: ella sufre párkinson; están investigando el alzhéimer.
Los nombres de los principios activos de las medicinas son nombres comunes y se escriben con minúscula: paracetamol, omeprasol, ibuprofeno. Los nombres comerciales registrados, lo mismo que las marcas, son nombres propios  y se escriben con mayúscula: Prozac, Nolotil, etc.

Días de la semana, meses, estaciones, festividades:

Sus nombres se escriben con minúscula pues son nombres comunes: lunes martes…..; julio, enero….; verano primavera….
Solo se escriben con mayúscula cuando sean nombres de festividades, períodos religiosos, fechas históricas, espacios urbanos, instituciones, ejemplos: Viernes Santo, Adviento, la Semana Santa, la Pascua, el Ramadán, Primavera de Praga, plaza del Dieciocho de Septiembre, hospital Doce de Octubre.
Los sustantivos y adjetivos que hacen parte del nombre de festivos, sean civiles, militares o religiosos se escriben con mayúscula, ejemplos: Navidad, Año Nuevo, el Día de la Madre, el Día Internacional de la Mujer, la Fiesta de la Patrona.

Períodos geológicos. Períodos prehispánicos e históricos:

Se escriben con mayúscula: el Mioceno, el Paleozoico, el Jurásico superior.
Si el nombre es un sustantivo genérico con adjetivo, se escriben con minúscula, ejemplos: la era cenozoica, el período carbonífero.
Los sustantivos: prehistoria e historia, que designan los dos grandes períodos cronológicos en que se divide la existencia de la humanidad, se escriben con minúscula, ej.: La aparición de la escritura marca el paso de la prehistoria a la historia.
Pero, los nombres de los períodos en que ellas se dividen se escriben con mayúscula: la Edad de Piedra, la Edad de los Metales, el Paleolítico, el Medievo, etc.
En las denominaciones de los diferentes imperios va con mayúscula la palabra “imperio”, pero no los específicos que le sigan, ejemplos: el Imperio romano, el Imperio maya, el Imperio bizantino. Pero si hay un adjetivo que le antecede, este se escribe con mayúscula: el Celeste Imperio, el Bajo Imperio; en el caso del Sacro Imperio Romano Germánico, todas las palabras se escriben con mayúscula por ser el nombre propio de la entidad política formada por diversos estados de Europa central.

Guerras:

En los nombres de las guerras, la mayúscula va en los componentes; el sustantivo guerra se escribe con minúscula: la guerra de los Cien años, la guerra de Secesión, la guerra de la Independencia, la batalla de las Termópilas, la batalla de Ayacucho.
En el caso de los dos conflictos mundiales, el uso ha fijado la mayúscula para todo el nombre: Primera Guerra Mundial, Segunda Guerra Mundial. Pueden emplearse los números romanos: I Guerra Mundial, II Guerra Mundial.

Notas musicales. Lenguas. Colores:

Los nombres de las notas musicales son sustantivos comunes y se escriben con minúscula: do, re, mi, fa, sol, la, si (sin tilde).
Por ser sustantivos comunes, los nombres de las lenguas se escriben con minúscula: español, inglés, francés, italiano, etc.
Siguen la misma norma los nombres de los colores: rojo, gris perla, azul, naranja, lila, etc.

Siglas. Acrónimos:

Como en otras lenguas, en la nuestra las mayúsculas se emplean también para formar siglas, abreviaciones constituidas por las letras iniciales   de las denominaciones propias fijas en el ámbito científico, administrativo, etc., ejemplos: FMI (Fondo Monetario Internacional, y como es sigla, se lee: efe-eme-i). ADN (ácido desoxirribonucleico, se lee: a-de-ene).
Las siglas que no son pronunciables como palabras y tienen  que leerse deletreando sus componentes, deben mantener su escritura en mayúsculas, ejemplos: FBI; DDT.
En cambio, las siglas que se leen como se escriben, como: OTAN; UNESCO; IVA, se llaman acrónimos porque se lexican (se vuelven palabras) y designan nombres propios, ejemplos: Unasur, Mercosur, Unesco, Unicef, (con mayúscula inicial).
Otros no son nombres propios sino comunes y se escriben con minúscula, tales como: uci, ovni, radar, láser, etc.
Hoy, se ha ampliado el campo al uso combinado de mayúsculas y minúsculas en la formación de siglas y acrónimos: mayúscula inicial en los componentes significativos y minúscula en las letras no iniciales y en los conectores gramaticales (preposiciones y conjunciones), ejemplos: DGTel (Dirección  General de Telecomunicación); JpD (Jueces para la Democracia); UNMdP (Universidad Nacional de Mar del Plata); UdelaR (Universidad de la República).
Agreguemos: UdeA (Universidad de Antioquia). UdeM (Universidad de Medellín). UdelT (Universidad del Tolima).
Este lenguaje de mayúsculas y minúsculas es admisible en la escritura de siglas y acrónimos, pero no en el léxico general donde no se permite la presencia de mayúsculas intercaladas, y donde estas no pueden mezclarse con la minúscula.
En textos de la naturaleza que sea, lo normal ahora es emplear como letra base la minúscula, y usar la mayúscula solo en los casos que señalan las normas.
Las mayúsculas favorecen la visibilidad en textos cortos, lo que conviene en ciertos contextos comunicativos como: inscripciones, carteles, letreros, paneles informativos, títulos etc.
Así, por razones prácticas y estéticas, pueden escribirse enteramente con mayúscula palabras, frases, e incluso textos completos.

Enteramente con mayúscula:

Suelen escribirse enteramente con mayúscula:

1. Las palabras o frases de las portadas o cubiertas de los libros y documentos, tanto impresos como electrónicos, así como los títulos de cada una de sus divisiones internas (partes, capítulos, escenas, etc.).
2.  Las cabeceras de diarios y revistas: CLARÍN. Pero, hoy existen cabeceras que presentan la mayúscula solo en la inicial de las palabras significativas, y cada vez con mayor frecuencia, ejemplos: La Voz de Galicia; la Nueva España.
3. Las inscripciones de lápidas, monumentos o placas conmemorativas.
4. Los lemas y leyendas de banderas, estandartes, escudos, monedas.
5. Los textos de los carteles de avisos o de las pancartas, por ejemplo: NO UTILIZAR EN CASO DE  INCENDIO.
6. En textos de carácter informativo, enteramente con mayúscula las frases que expresan el contenido fundamental del escrito, por ejemplo:
Por motivo de higiene, SE PROHÍBE DEPOSITAR BASURAS AQUÍ.
7. Términos como: aviso, nota, advertencia, posdata, etc., cuando van introduciendo los textos correspondientes, ejemplos: AVISO: El pago de recibos solo se hace los viernes.
8. En textos jurídicos y administrativos como decretos, sentencias, bandos, edictos, certificados o estancias, los verbos que expresan la finalidad del escrito van con mayúscula, para favorecer su rápida lectura, ejemplos: CERTIFICA, EXPONE, SOLICITA, CONSIDERANDO.
9. La mayúscula que ocasionalmente aparece en algunos sustantivos como: humildad, naturaleza, historia no puede justificarse desde el punto de vista normativo o lingüístico; pertenece a la llamada mayúscula de relevancia.

 Internet:

El vocablo Internet proviene del inglés “Internet” formado de  “inter” (entre) y: “net” de  “network” (red electrónica). Se escribe con mayúscula, pues se refiere a  “La Red” que conecta las computadoras mundialmente, usando el protocolo TCP/IP. Es un nombre propio. Además de escribirse con mayúscula, NO debe llevar ningún artículo: ni “el”, ni “la”. (Hasta hace muy poco la RAE nos recomendaba poner delante el artículo “la”: la Internet – sustantivo propio femenino -, hoy, nos recomienda quitar el artículo).



 Nuevas tecnologías de la comunicación:

Mayúsculas y minúsculas presentan  peculiaridades, como en correos electrónicos, foros, chats y mensajes de móvil, donde  rapidez y  economía son factores determinantes.
“El hecho de que se trate de medios en los que prima lo familiar o coloquial, explica el porqué de la relajación que dichos medios tienen, frente a las normas ortográficas, las que no pueden dejar de aplicarse  en otros ámbitos”.
. “Esa ortografía relajada que puede ser admisible en medios como los chats y los mensajes de móvil, donde la rapidez prima sobre la pulcritud, no debe extenderse a todos los intercambios comunicativos realizados por vía electrónica: El uso del correo electrónico NO exime de aplicar con rigor las normas ortográficas, entre ellas la correcta distribución de mayúsculas y minúsculas.
 En el ámbito de las comunicaciones, hoy, la  mayúscula se ha convertido en la herramienta para representar la intensidad o volumen de la voz. Así, lo escrito totalmente en mayúsculas equivale a gritar y, por tanto, en las normas de cortesía establecidas para las comunicaciones en Internet – lo que se ha dado en llamar la netiqueta (adaptación al español del inglés netiquette, acrónimo formado de la fusión de net   ‘red’ y la voz de origen francés  etiquette  ‘etiqueta’) – no se recomienda su empleo, pues se considera mala educación; además, se hace más fatigosa y lenta la lectura.
 Se solicita expresamente a los usuarios de estos medios, que cuiden  la corrección ortográfica de sus mensajes, no solo por deferencia hacia los demás, sino también para facilitar la lectura y comprensión de los textos”. (RAE)